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Alarma ante proliferación de proyectos de energía renovable en terrenos agrícolas

¿Cómo salvaguardar nuestras tierras?

Janice Mejías

Diálogo

De camino al área sur de la Isla, un impresionante proyecto de energía renovable se impone ante el valle de Santa Isabel: cuarenta y cuatro molinos de viento se despliegan en 3,700 cuerdas de las mejores tierras de cultivo del País. Pese a los reclamos de santaisabelinos y agricultores, el Gobierno llegó a un acuerdo con la compañía Pattern Energy, en el que le arrendó 3,700 cuerdas de terreno designado como prime farmland a dicha compañía de energía renovable para que ésta, a su vez, le venda la energía producida a la AEE a un costo de $356 millones por veinte años.

Este es el primer proyecto en Puerto Rico de energía eólica a escala industrial que se construye sobre una producción intensiva de hortalizas, es decir, un tipo de agricultura que requiere más horas de contacto por parte del obrero, prescindiendo en gran medida del uso de tractores. Esto representa para el obrero la exposición a un fenómeno llamado “efecto discoteca”. Según explicó Myrna Comas Pagán, secretaria designada del Departamento de Agricultura (DA), cuando los rayos solares impactan las aspas del molino, ocurre un cambio de luces de oscuridad a claro, simulando la iluminación de una bola de discoteca.

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