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Apoyar para fortalecer más comunidades resilientes

Los pasados tres años, Puerto Rico ha pasado por retos sin precedentes: huracanes, sequías, crisis políticas, terremotos y la actual pandemia de Covid-19.

Los pasados tres años, Puerto Rico ha pasado por retos sin precedentes: huracanes, sequías, crisis políticas, terremotos y la actual pandemia de Covid-19. Ciertamente la carga conjunta de estos eventos ha estremecido al País, lacerando nuestra infraestructura y puesto a prueba la capacidad de los gobiernos de Puerto Rico y de Estados Unidos para manejar la escala de reconstrucción necesaria e impulsar nuestra recuperación socioeconómica.

Pero también ha demostrado la enorme capacidad de resistencia y perseverancia de las familias puertorriqueñas y de nuestras comunidades, de reconocer y hacer valer sus fortalezas, sus bondades y su determinación como pueblo. Esas cualidades son parte de nuestra esencia, y a través de nuestra historia nos han ayudado a sobrellevar tantas calamidades y dificultades; nos movilizan a ayudar, proteger y arriesgarnos por los nuestros; a seguir buscando mover el País adelante desde su base —nuestros hogares, comunidades y centros de trabajo— levantándonos para crear un futuro mejor y forjando comunidades resilientes.

La resiliencia comunitaria se puede entender como la capacidad de resistencia, adaptación y de recuperación de estos espacios geográficos y sociológicos ante futuros eventos naturales (huracanes, inundaciones, pandemias), y de otros que resulten de acciones humanas (crisis económica, criminalidad, guerras). Esta capacidad se desarrolla no tan solo analizando y entendiendo los eventos del pasado, sino visualizando y preparándose para múltiples eventos y cambios en circunstancia que podrán afectar en un futuro.

Las iniciativas de resiliencia comunitaria, cuando resultan de un proceso de planificación participativa, reflejan la visión compartida de una comunidad y sus aspiraciones para fortalecerse, para atender sus necesidades más apremiantes y convertirlas en oportunidades para crecer y evolucionar. De esta forma, buscan ejecutar acciones que proveen múltiples beneficios, aprovechando la inversión de tiempo y recursos para atender diversas necesidades.

Como punto de partida, las comunidades deben tener un rol protagónico en desarrollo de los planes de resiliencia, con el apoyo técnico de profesionales y con el respaldo del gobierno. Son los diversos actores que han hecho sus vidas en las comunidades quienes mejor conocen sus problemas, condiciones y oportunidades. Un proceso liderado por las comunidades promueve el desarrollo de una visión de resiliencia específica para la comunidad y con un enfoque basado en soluciones que apoyan el apoderamiento comunitario en la ejecución y monitoreo de la implementación. En Oakland, California, la integración de diversos sectores de la comunidad fue clave en su planificación de resiliencia, sirviendo de apoyo para que 20 de sus 34 proyectos se pudieran completar a solo un año de publicada su estrategia de resiliencia.

Para apoyar la toma de decisiones, los planes de resiliencia necesitan de la mejor información disponible para sustentar el análisis y justificar las recomendaciones de proyectos y programas. Esto incluye datos confiables y medibles sobre los efectos del cambio climático que continuamos observando a nivel global y continúan generando impacto en nuestro territorio. Potenciar la resiliencia de las comunidades no puede ser solo como respuesta a los impactos del pasado; debe apoderar a las comunidades a identificar y entender los peligros del mañana y planificar como resistir, adaptar y recuperarse.

La planificación participativa para la resiliencia requiere de un compromiso tanto de las comunidades, sus líderes, sus empresarios, las diversas organizaciones con misiones sociales dentro de su geografía, como los actores gubernamentales. Se requiere generar un espacio de confianza y transparencia en el que todas las partes entiendan su rol, y estén comprometidas a velar porque se puedan ejecutar las propuestas, y se midan los resultados. Trabajando juntos, podemos crear nuevos ejemplos de resiliencia comunitaria que transformen nuestras comunidades y nos conviertan en modelos de éxito dignos de emular en el mundo.

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