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Avanza el plan para instalar energía nuclear en Puerto Rico

Evaluaciones se concentrarán en el barrio Islote de Arecibo y en la antigua base naval Roosevelt Roads, en Ceiba.

El segundo estudio para determinar si es viable establecer en Puerto Rico pequeños reactores y minirreactores para la producción de energía nuclear podría comenzar tan pronto como en febrero, confirmó ayer el ingeniero Jesús Núñez, presidente y fundador de la organización sin fines de lucro Nuclear Alternative Project (NAP, en inglés).

La entidad recibió una subvención de $1.6 millones por parte del Departamento de Energía federal (DOE, en inglés) para realizar los trabajos. Actualmente, las partes están dando los últimos toques al acuerdo para poder iniciar el estudio.

Hace tres años esta misma organización realizó un primer estudio, también financiado por el DOE, que entonces le otorgó unos $800,000. En esa ocasión, se concentraron en los temas relacionados al análisis de mercado y se hizo una encuesta sobre el interés a nivel local de evaluar esta posibilidad, relató Núñez. También hubo una evaluación del estado de la red de distribución de energía y si era posible agregar producción de energía nuclear al sistema.

“En ese momento no se tocaron todos los temas. Ahora, además, queremos estudiar cómo sería en caso de que se construyera una planta de estos reactores en Puerto Rico”, afirmó el ingeniero, quien vive y trabaja en Estados Unidos, pero es natural de Cidra.

Según indicó, ya se identificaron dos posibles lugares donde se van a concentrar las evaluaciones: el barrio Islote de Arecibo y la antigua base naval Roosevelt Roads, en Ceiba. En ambos casos, dijo que hay un factor importante que los define y es que están en área de menor densidad poblacional en comparación con otras zonas del País.

El ingeniero recordó que ya en la década del 70 se hicieron estudios para establecer una planta nuclear en Arecibo e incluso se comenzó la remoción de suelos, pero eventualmente el proyecto fue descartado.

“Además de eso en el área norte es que está la mayor demanda eléctrica y hay muchas industrias farmacéuticas y de manufactura que necesitan electricidad confiable y resiliente”, destacó en entrevista con EL VOCERO.

También en esa época hubo estudios para establecer plantas nucleares en el área sur, pero se concluyó lo que en 2020 se hizo una realidad: el nivel de sismicidad es bien alto y según el experto eso incrementaría los costos de mitigar daños en caso de nuevos movimientos telúricos.

La finalidad ahora es determinar si las plantas nucleares cumplirían con las guías y los múltiples requisitos de diseño que el ente federal regulador de la energía nuclear exige.

“Antes de construir una planta en cualquier parte, no solo en Puerto Rico, se tiene que estudiar la sismicidad del lugar, las condiciones de hidrología, si hay un accidente a dónde irían las partículas. Todos esos tópicos se van a estudiar en esta segunda etapa. Se van a contestar todas esas preguntas de la gente que muchas veces piensan que no se puede hacer esto. Pues vamos a demostrar: así es como funcionaría y esto es lo que se haría según las regulaciones federales”, afirmó Núñez.

El ingeniero entiende que hay mucha desinformación sobre el tema entre los puertorriqueños y destacó que las nuevas tecnologías no se parecen en nada a las imágenes de plantas de gran tamaño que mucha gente relaciona con las icónicas torres que aparecen en la serie animada de televisión Los Simpson, para las que hacen falta miles de millones de dólares.

“Lo que estamos evaluando son reactores bien pequeños y en caso de un accidente el reactor no necesita agua adicional ni nada, él mismo por las leyes de la física va a enfriar solo hasta llegar a cero”, explicó, al tiempo en que dijo que el área de seguridad no pasaría de la verja que se construya alrededor de cada reactor, para lo que se necesitarían unas 15 millas alrededor.

Se estima que un microrreactor produciría entre 1 a 10 megawatts (MW) de energía, mientras que los pequeños reactores podrían generar entre 10 a 300 MW y su costo de producción supuestamente es menor que otros tipos de combustibles de fuentes no renovables. Además, Núñez señaló que generan muchos menos desperdicios si se comparan con las plantas de carbón. Sin embargo, hay que evaluar si hay lugares en la Isla para depositar esos desperdicios. Reconoció que pasarán 200 años antes de que baje la radiación de los desperdicios que dejó la planta nuclear que se construyó en Rincón, que apenas operó de 1964 a 1968.

Reacciones mixtas

El doctor Jorge Colón, catedrático de la Universidad de Puerto Rico (UPR), dijo que la industria nuclear en Estados Unidos ha tenido pérdidas de cientos de millones de dólares, por lo que ahora impulsan los pequeños reactores y minirreactores como alternativas para recuperar su inversión. No obstante, enfatizó que se trata de tecnología que no se ha probado en ningún lugar aún.

Advirtió que en Arecibo está la zona protegida del karso, que es fuente de agua para millones de personas en la Isla, mientras que Roosevelt Roads en un área susceptible tanto a los aumentos que se esperan en el nivel del mar por el cambio climático y a los tsunamis.

El ingeniero Tomás Torres Placa, representante de los consumidores ante la Junta de Gobierno de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), manifestó que aunque a Puerto Rico le urge diversificar sus fuentes de energía, hay muchas opciones y se debe mirar fuera de las alternativas que tienen que ver con combustibles fósiles y que además son menos riesgosas que la energía nuclear.

Por su parte, Luis Santini Gaudier, exrepresentante del interés público ante la Junta de Gobierno de la AEE, expresó que hay que abrirle la puerta a estudios sobre nuevas tecnologías energéticas para en el futuro poder tomar decisiones sabias.

Recordó que en el siglo pasado hubo un gasoducto que iba de las petroquímicas en Peñuelas hasta Cataño y con excepción de un escape leve nunca pasó algún incidente. Asimismo, dijo que una evaluación que se puede hacer es en torno a la viabilidad en los antiguos terrenos de la Marina en Vieques ya que muchos de ellos ya han sido impactados, en lugar de afectar zonas donde no ha habido ninguna contaminación.

El Negociado de Energía de Puerto Rico señaló que hay múltiples ventajas y desventajas sobre la producción de la energía nuclear, por lo que recomienda evaluar bien cada una y “utilizar como trasfondo estudios adecuados que consideren todos los aspectos técnicos, económicos, ambientales, seguridad, topografía y la geografía (área sísmica) de Puerto Rico, entre otros”.

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