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Densa bruma que afecta a Puerto Rico desde hace una semana deteriora la calidad del aire

La combinación de polvo del Sahara, hongos y –potencialmente– dióxido de azufre del volcán en Canarias ha empeorado los síntomas de condiciones respiratorias y generado un alza de visita a hospitales.

Aunque suele prepararse para los eventos que deterioran la calidad del aire, la alergia que comúnmente aqueja a Desiré García se ha exacerbado en estos días por la combinación de varios contaminantes, entre estos, polvo del desierto del Sahara y esporas de hongos.

Como si fuera poco, partículas de dióxido de azufre siguen trasladándose hasta el Caribe desde la isla española de la Palma, en el archipiélago de Islas Canarias, donde un volcán está en erupción desde el 19 de septiembre, lo que mantiene al gobierno analizando su posible impacto.

Estas últimas semanas, el aire ha estado horrible. Si no me cuido, me hincho que parezco un mono, como si me dieran puños. Como uso mascarilla respiro mejor, pero uno siente arena en la nariz”, contó García, de 33 años.

Dolor de cabeza, hinchazón de ojos, nariz y boca, gotereo nasal, lagrimeo y presión sobre los ojos y nariz son algunos síntomas de su alergia que ha visto agravados. Contó que, para tratarse, utiliza el fármaco Zyrtec (antihistamínico) y evita salir de su hogar, en Bayamón.

Con toda probabilidad, el relato de García es similar al de muchos puertorriqueños debido al deterioro en la condición del aire. De hecho, médicos consultados por El Nuevo Día confirmaron que la combinación de contaminantes ha empeorado los síntomas de condiciones respiratorias y generado un alza de visitas a sus oficinas y salas de emergencia.

“Se ha visto una exacerbación de enfermedades crónicas pulmonares”, afirmó el neumólogo Luis Nieves Garrastegui.

También, dijo, ha habido más diagnósticos nuevos de condiciones respiratorias, como rinosinusitis o la inflamación de las fosas nasales y los senos paranasales. “En pacientes de rinitis, se ve cómo se afectan la piel y ojos”, resaltó.

La pediatra Carmen Suárez coincidió en que pacientes de rinitis alérgica, sinusitis y asma figuran entre los más afectados y presentan síntomas como conjuntivitis y dolor de garganta.

“No se deben exponer, sino mantenerse dentro de sus casas o edificios”, dijo Suárez, quien preside la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría, y mencionó que, en países tropicales como Puerto Rico, llueve mucho y se crean hongos, lo que afecta la calidad de vida de pacientes de estas condiciones.

En la misma línea, el doctor Benjamín Bolaños, catedrático asociado del Departamento de Microbiología del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), advirtió: “Que haya niveles muy altos de esporas de hongos es un evento excepcional, pero que esté acompañado de esta intensa nube de polvo del Sahara es más raro aún”.

Anteayer, la estación de monitoreo de alérgenos de Caguas encontró altos niveles de estos contaminantes, mientras que, en San Juan, se detectó abundante polvo, hongos y pólenes de grama. Bolaños recordó que los particulados detectados son desencadenantes del asma, por lo cual urgió precaución a la población.

En los últimos dos días, la calidad de aire fue catalogada como “insalubre” en la estación del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) de Cataño. “Este nivel podría representar dificultades en la salud, particularmente en ciudadanos con enfermedades cardíacas y respiratorias, así como grupos sensitivos como niños y ancianos”, dijo ayer el secretario del DRNA, Rafael Machargo.

Por otro lado, las recientes cifras récord de calor también han favorecido la retención mayor de contaminantes en la atmósfera, como los gases generados con la quema de combustibles derivados del petróleo. Científicos han advertido que estas emisiones aumentan el efecto invernadero y acelera el calentamiento global.

Según el neumólogo Mark Vergara, algunos contaminantes en el ambiente son producidos de forma natural, mientras que otros surgen de intervenciones humanas, como la quema de combustibles fósiles.

Parte del particulado, indicó, se disipa en la atmósfera, pero altos niveles pueden causar problemas respiratorios en las vías aéreas superiores o entrar al pulmón.

“No es que haya habido un alza de hospitalizaciones por esto, pero sí una exacerbación de síntomas que necesitan visitar las salas de emergencia o terapia de rescate”, dijo Vergara.

Mientras, la neumóloga pediátrica Lourdes Pedraza explicó que, según la severidad de los síntomas, se evalúa si el paciente puede tomar medicamentos en su hogar o amerita tratamiento hospitalario.

“En Puerto Rico, como no hay estaciones marcadas, cualquier estresor ambiental causa exacerbaciones del asma (y otras condiciones respiratorias)”, dijo Pedraza, tras exponer que entre abril y octubre ocurre más episodios de polvo del Sahara, mientras que en primavera abundan los alérgenos.

Mediciones del aire

La contaminación atmosférica mantiene preocupada a la comunidad científica, tanto local como internacional.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente la exposición a la contaminación del aire causa 7 millones de muertes prematuras. De hecho, la OMS emitió hace poco nuevas directrices sobre los niveles de calidad de aire recomendados para cinco contaminantes: partículas en suspensión, ozono, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y monóxido de carbono.

El doctor Pablo Méndez Lázaro, catedrático del Departamento de Salud Ambiental de la Escuela Graduada de Salud Pública del RCM, explicó que dentro de la calidad de aire se evalúan varios factores. Uno de ellos, por ejemplo, mide la concentración o cuán deteriorado está el aire basado en unos parámetros. Otro factor se refiere al tipo de exposición y se mide en intervalos de horas.

Un estudio publicado en la revista científica Nature, en julio, resaltó el peligro a la salud del particulado fino capaz de inhalarse, incluyendo la posibilidad de daños cerebrales. Además, recogió el llamado urgente que el Colegio Americano de Cardiología emitió, en enero, sobre la importancia de reducir la contaminación del aire por ser un factor de riesgo clave de enfermedad cardiovascular y contribuir a otras comorbilidades o enfermedades.

Méndez Lázaro recordó que, aunque hay fuentes de contaminación naturales, las antropogénicas o producidas los humanos se pueden cambiar con acciones, por ejemplo, sustituir los combustibles fósiles por fuentes renovables de energía.

Sobre el dióxido de azufre o SO2 que emana del volcán en Canarias, comentó que afecta mayormente áreas más cercanas a España. Aun así, dijo que en la trayectoria del polvo del Sahara podrían entrar otros aerosoles atmosféricos y mezclarse hasta llegar al Caribe por los vientos alisios.

“Los sedimentos más gruesos precipitan y caen, los más finos se transportan largas distancias. Eso aporta hierro y nutrientes al ecosistema terrestre y marino, pero en cantidades excesivas puede ser perjudicial a la población, especialmente a los más vulnerables, como gente asmática”, dijo.

Respecto a la posibilidad de que particulado de SO2 haya llegado a Puerto Rico hasta el punto de afectar la salud de la población, indicó que es algo que está siendo estudiado por la UPR y el DRNA.

Entretanto, el doctor Rafael Méndez Tejeda, director del Laboratorio de Investigación en Ciencias Atmosféricas y catedrático del Departamento de Ciencias Naturales de la UPR en Carolina, opinó que la calidad del aire en la isla se ha afectado por el factor climático, lo que ha agravado la salud del pueblo.

“Más sequías y calor al norte de África hacen que llegue más polvo del Sahara. También está el ambiente costero, pues el sargazo, cuando se pudre, crea mal olor y genera gases, entre ellos, metano, lo que afecta las vías respiratorias”, dijo el miembro del Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático de Puerto Rico.

En cuanto a los sulfatos que emanan de volcanes, sostuvo que muchos se quedan en la alta atmósfera, aunque se pueden notar por cambios en la visibilidad del ambiente. Además del particulado que emiten los autos, Méndez Tejeda mencionó el dióxido de carbono de plantas eléctricas, así como las condiciones insalubres que generan las plantas de carbón, como la de Guayama.

“Algo completamente nuevo”

Amarilis Rosario, gerente interina del Área de Calidad del Aire del DRNA, reconoció que la erupción del volcán en Canarias puede estar aportando a la nube de polvo del Sahara que atraviesa el océano Atlántico y llega al Caribe. Empero, destacó que, hasta la fecha, los monitoreos de la agencia no han demostrado que esto haya impactado la calidad del aire en la isla, pues el dióxido de azufre también está presente en las emisiones de los autos.

“Esto (posible llegada de SO2 desde Canarias) es algo completamente nuevo, un evento que no había pasado (antes en Puerto Rico)”, reconoció, por su parte, Lucía Fernández, jefa de la División de Muestreo de Aire del DRNA.

Según Fernández, en los análisis de la agencia todavía no se ha podido validar que particulado de SO2 haya llegado al país desde España.

Rosario y Fernández indicaron que Puerto Rico cumple con regulaciones federales en cuanto a calidad de aire. Anualmente, en julio, se revisa y somete un nuevo Plan de Muestreo de Aire, dijeron.

“Como somos una isla, todo se desplaza y se va”, opinó, por su parte, Bolaños.

El doctor en Microbiología e Inmunología expresó que, por la topografía local, se necesitan dos o tres estaciones más de muestreo de alérgenos para ubicarlas en el sur y oeste de la isla. “Hemos aprendido mucho de los hongos y los alérgenos, pero podemos hacer más (con más estaciones)”, concluyó.

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