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Una invitación a observar con curiosidad el mundo natural de nuestras islas y a religar nuestros días con lo que ocurre en él

Temporada 2

Observando estrellas y planeta

Juan González Alicea, Presidente de la Sociedad de Astronomía del Caribe, expone sobre los eventos astronómicos que ocurrirán en octubre, noviembre y diciembre.

Sin bosques no hay ríos, sin ríos no hay bosques

Ricardo Rodríguez, Intérprete Ambiental Para La Naturaleza nos educa sobre la importancia que tienen los bosques para los ríos.

El estado de los bosques a dos años de María​

Humfredo Marcano Vega, encargado del inventario forestal de Puerto Rico conversa sobre cómo se hace un inventario forestal y los...

Cuidadores de los árboles urbanos

Miguel Cebollero y su hija Natalia Cebollero son arboristas certificados y nos hablan sobre la arboricultura, sus objetivos y la importancia de cuidar los árboles desde una óptica preventiva.

Los frentes fríos y las marejadas de los muertos

Deborah Rodríguez Díaz, una voz para la naturaleza, conversa con el Sr. Rafael Méndez Tejeda sobre los frentes fríos y la marejada de los muertos.

La temporada de marea alta y el surfing​

Uno de tantos signos de la crisis climática que enfrentamos es el surgimiento de un nuevo cinturón de sargazo que durante los meses de...

Las aves del cafetal​

Conversamos sobre la importancia de la siembra de café, no solo para el consumo humano, sino también para preservar los ecosistemas y la biodiversidad. Con la participación de Luis...

Cotorras Puertorriqueñas 1/2: Sobrevivir el huracán María

Los biólogos del programa de recuperación de cotorras puertorriqueñas Jafet Vélez, Arelys Johnson y Tomas White conversan con...

Cotorras Puertorriqueñas 2/2: En camino a una nueva generación de cotorras

Jafet Vélez, biólogo del programa de recuperación de cotorras puertorriqueñas...

Marín Alto y su cooperativa de Flores

Thomas Arroyo Serrano, presidente la Cooperativa de Trabajadores Asociados Marín Alto Tropical educa junto a Deborah Rodríguez...

Árboles que florecen en invierno

Conversamos con Ángel Quiñones, asistente de manejo Para la Naturaleza en el Vivero de Río Piedras, sobre las especies de árboles y...

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Observando estrellas y planeta

Juan González Alicea, Presidente de la Sociedad de Astronomía del Caribe, expone sobre los eventos astronómicos que ocurrirán en octubre, noviembre y diciembre.

Temporada 2 / Episodio 1

Los meses de octubre a diciembre, suelen ser un buen momento para apreciar la belleza de los cielos oscuros y en el último trimestre del año 2019, ocurrieron varios eventos astronómicos 

 

Juan González Alicia, presidente de la Sociedad Astronómica del Caribe, destacó que en ese periodo los habitantes del hemisferio norte de la Tierra observaron la Vía Láctea. “Nosotros a veces pensamos que la Vía Láctea no la podemos ver, pero nosotros podemos ver lo que es el centro de la Vía Láctea”, añadió. 

 

La Vía Láctea es la galaxia en la que habitan los seres humanos. En ella se encuentran entre 200 y 400 billones de estrellas, como el Sol. Según Juan, con un telescopio se pueden observar un sinnúmero de objetos celestes. También, son visibles los dos planetas más grandes del sistema solar: Júpiter y Saturno.  

 

Pero la Vía Láctea, Júpiter y Saturno, no son lo único que se observó. El 11 de noviembre de 2019, el Tránsito de Mercurio fue visible en América, Europa, África y Asia occidental, y se vio en su totalidad en las Islas Canarias. “El caso de Mercurio [lo que sucede] es que vamos a ver el planeta pasando por el frente del Sol”, explicó Juan.

 

Los observadores terrestres podemos ver los Tránsitos de Mercurio, a razón de trece por cada cien años, y los de Venus, a razón de trece por cada mil años. 

 

Por otra parte, en el mismo periodo del año, en el hemisferio norte ocurrió el equinoccio de otoño. En esta transición entre el verano y el invierno, los días comienzan a hacerse más cortos y bajan las temperaturas. A las 6:00 p.m., el cielo empieza oscurecerse, y no es hasta las 7:00 a.m. que el sol empieza a asomarse al amanecer.   

 

“Eso se llama equinoccio, quiere decir que la Tierra se está acercando al Sol. Entonces, el Sol le está dando más luz al hemisferio sur. En el hemisferio norte, le está dando menos luz. Poco a poco vamos a ver que los días cada vez son más cortos. En el hemisferio sur sería verano. Ahora nosotros seríamos invierno”, explicó el educador.  

 

La cantidad de luz solar que reciben los hemisferios –partes norte y sur de la Tierra- está relacionada con los movimientos de traslación y rotación del planeta Tierra. La traslación se produce cuando el planeta gira en su órbita alrededor del sol por el efecto de la gravedad, mientras que la rotación es el giro que realiza la Tierra sobre su propio eje. Por estos movimientos, nacen el día y la noche. Además, estos cambios en la luz solar marcan las estaciones del año en cada territorio.  

 

Los miembros de la Sociedad de Astronómica del Caribe están muy atentos a todos estos eventos. Este grupo, es una organización sin fines de lucro compuesta por profesionales, estudiantes y personas de la comunidad que comparten el interés y la pasión por la astronomía. Su misión es difundir conocimientos y fomentar el interés en este campo de la ciencia.  

 

Si deseas apreciar la belleza de los cielos nocturnos en esta temporada, la Sociedad de Astronomía del Caribe realiza eventos de observación en una finca privada llamada la Pitahaya en Cabo Rojo.  Síguelos en sus redes sociales y entérate de sus próximas aventuras.  

 

Sin bosques no hay ríos, sin ríos no hay bosques

Ricardo Rodríguez, Intérprete Ambiental Para La Naturaleza nos educa sobre la importancia que tienen los bosques para los ríos.

Temporada 2 / Episodio 2

Con la temporada de huracanes y, consecuentemente, de lluvias, aumenta el caudal de los ríos en la región caribeña. En esta época, también los bosques experimentan cambios con los fuertes vientos huracanados y la saturación del suelo.  

 

Ricardo Rodríguez, Coordinador de Manejo Para la Naturaleza, explicó que un bosque es un grupo de árboles y arbustos localizados en un área específica. Para considerar un espacio como un bosque solo se necesitan seis árboles o más. Mientras que un río representa un cuerpo de agua que capta las escorrentías desde las montañas hasta las costas, y se une en un torrente único. 

 

Visualicen un río como las venas del cuerpo humano. Ellas transportan, adicional al agua, muchos nutrientes. Y la importancia del bosque es aprovecha los nutrientes que son transportados por el agua”, expresó el intérprete ambiental.

  

Según el también ecólogo, el bosque y el río comparten elementos no vivos y vivos. Entre los no vivos se encuentran los cuatro elementos de la naturaleza: aire, fuego, agua y tierra. Estos elementos son abióticos; no están vivos y forman parte de los componentes que constituyen un ecosistema. Por ejemplo, el aire son las fuertes ráfagas de vientos. La tierra constituye la cordillera central, la zona cársica y los llanos aluviales. El agua está representada en sus estados líquidos y gaseosos, cuando empieza su trayecto por la cordillera central, baja hasta los llanos aluviales. Y, por último, el fuego se identifica en los cambios en temperaturas que se dan entre los ríos y los bosques.  

 

En cambio, entre los elementos vivos están los invertebrados. Especies como los camarones descomponen la materia orgánica y esto es importante porque cuando las hojas llegan, desde la parte de arriba del río, siendo arrastradas por las corrientes, los invertebrados presentes en el río van a captar este material, lo van a consumir y lo van a degradar. De esa manera, van a convertir la materia orgánica a través de sus residuos, en materia inorgánica. Y esta materia inorgánica, sales y micronutrientes, son absorbidos por las raíces presentes en los bosques”, señaló Ricardo.  

 

La relación entre los ríos y los bosques es simbiótica. Es decir, ambos ecosistemas se benefician y dependen de la relación que hay entre ellos. Además, cada uno ofrece servicios que ayudan a sostener procesos importantes para la vida en el planeta como el reciclaje de nutrientes y el ciclo del agua. Nosotros tenemos un lema acá en la región norte y es el siguiente: sin bosques, no hay ríos. Y sin ríos, no hay bosques’”, destacó Ricardo.  

 

Tanto los ríos como los bosques son indispensables para sostener la vida en la Tierra. Por consiguiente, Ricardo invita a las comunidades a que se organicen para promover el uso responsable de los recursos naturales.   

El estado de los bosques a dos años de María

Humfredo Marcano Vega, encargado del inventario forestal de Puerto Rico conversa sobre cómo se hace un inventario forestal y los datos que se han podido recuperar luego de los Huracanes Irma y María.

Temporada 2 / Episodio 3

A dos años del embate de los huracanes Irma y María, hay árboles que murieron por los fuertes vientos, y otros que luchan por sobrevivir.  

 

Humfredo Marcano Vega, quien trabaja para el Servicio Forestal Federal, se ha encargado de estudiar la mortandad de los árboles y la recuperación de los ecosistemas luego de Irma y María. Él trabaja para el Servicio Federal Forestal junto con un equipo de especialistas que realizan cada cinco años lo que se conoce como el Inventario forestal de Puerto Rico. 

 

El nuevo Inventario Forestal de Puerto Rico está próximo a ser publicado. Este documento es uno de los más esperados después de los huracanes ya que revela información significativa sobre el estado de los bosques y los ecosistemas del archipiélago.

 

Por ejemplo, sus investigaciones de campo han ayudado a determinar que, luego de los huracanes Irma y María el porciento de mortandad de los árboles aumentó considerablemente.  “Suena bajito, pero [el por ciento de mortandad actual] es mucho más alto que la mortalidad natural, que estaba alrededor de 3.5% según se había encontrado anualmente en Puerto Rico, previo al huracán.  [Esto quiere decir que] de cada 100 árboles, tres mueren naturalmente cada año. Por eso es relativamente bajo. Ahora se habla de un 10% [de mortandad] es decir que se triplicó [el porciento de mortandad]. Y si calculamos que en Puerto Rico había previo al huracán 400 mil millones de árboles, estamos hablando de que 140 millones de árboles murieron”, expresó Humfredo

 

 Según la composición de cada ecosistema, desde las costas hasta las montañas, las pérdidas de árboles serán proporcionalmente distintas. El mayor efecto se percibe en las áreas costeras, especialmente, los manglares.

 

No obstante, el porcentaje de mortandad continuará variando ya que, de acuerdo con Humfredo hay muchos árboles con pocas ramas y hojas. Las hojas son las estructuras que mantienen con vida el tronco del árbol ya que realizan la fotosíntesis. Por consiguiente, se desconoce si estos árboles con troncos anchos, pocas ramas y follaje sobrevivirán.  

 

A pesar de este panorama, la naturaleza y su capacidad de resiliencia sigue sorprendiendo a los investigadores como Humberto. “Los bosques de Puerto Rico están ahora mismo en recuperación, en regeneración natural, después del impacto de los huracanes del 2017: Irma y María. Están regenerándose todavía. Cuando me preguntan en qué estado están, pues yo diría que están muy bien, sorprendentemente”, dijo Humfredo 

 

No obstante, la recuperación no ha sido tan exitosa en los pueblos de Maunabo y Yabucoa, por donde entró el huracán María.Esas sí son áreas que vamos a tener que pasar décadas para que los bosques se puedan regenerar naturalmente”, manifestó el investigador.  

 

Cuidadores de los árboles urbanos

Miguel Cebollero y su hija Natalia Cebollero son arboristas certificados y nos hablan sobre la arboricultura, sus objetivos y la importancia de cuidar los árboles desde una óptica preventiva.

Temporada 2 / Episodio 4

Al aproximarse la temporada de huracanes, las personas se preparan con suministros, el agua, baterías, linternas, pero eso no es lo único que se debe preparar. Los árboles necesitan ser podados correctamente durante toda su vida y, antes de que comience la temporada de huracanes, una poda preventiva puede ayudarles a sobrevivir los fuertes vientos que puedan impactarlos. 


Miguel Cebollero y su hija Natalia Cebollero, arboristas certificados, explican que la arboricultura es una ciencia y un arte dedicado a cuidar los árboles que se siembran en espacios urbanos. Cada árbol se trabaja de forma individual para asegurar que viva por muchos años y de forma saludable. Para garantizar el bienestar de los árboles, los arboristas utilizan como herramienta, la poda.


 “La poda es la actividad más común que se realiza con relación a los árboles. Y yo lo definiría en palabras simples como la remoción de las partes de los tallos. Remoción de parte de la copa del árbol. Objetivos mayores serían mejorar estructura, mejorar salud, reducir el potencial de peligro de daño. Y un segundo objetivo tal vez sería mejorar la apariencia del árbol, él no necesita verse mejor, pero te mentiría si te dijera que no lo contemplo después de haberlo hecho. Después de podar siempre lo miro y me parece que se ven mejor”, expresó Miguel. 


Los árboles necesitan todas sus hojas para realizar el proceso de la fotosíntesis. Por esta razón, cuando Miguel poda mantiene la mayor cantidad de follaje posible para que el proceso fotosintético no se interrumpa. Además, al podar un árbol se producen heridas. “Y los árboles para combatir esas heridas, van a usar los carbohidratos que tienen almacenados. Son los mismos que usan en la fotosíntesis. Así es que nosotros queremos hacer la menos cantidad de heridas posible y que estas sean del menor tamaño posible”, explica Miguel. 


Miguel le ha transferido el arte de la buena poda a su hija Natalia. Los dos utilizan una analogía entre los árboles y los seres humanos para explicarles a sus clientes la importancia de cuidar a los árboles desde el inicio de su crecimiento. “Bueno, señoras ¿a su hijo usted lo tendría en ‘size newborn’ [talla para recién nacido] de pañales toda su vida? No, ¿verdad? Pues a un arbolito no lo puede tener un tiesto pequeño toda su vida”, dijo Natalia sobre los ejemplos que les presenta a sus clientes para formar entendimiento. 


Natalia cuenta que, en ocasiones, incumple con las expectativas de sus clientes porque la necesidad del árbol amerita otro tratamiento, pero las personas siempre terminan comprendiendo cuando utiliza las analogías elocuentes.    

Según Natalia, podar un árbol cumpliendo con sus necesidades y la del entorno urbano es el mecanismo principal para mantener una óptica preventiva ante la temporada de huracanes. Los ciclones traen fuertes vientos y lluvias que arrancan los árboles desde la raíz, esparcen sus hojas y ramas por todos los lugares. Además, un árbol podado correctamente, evita problemas con las líneas eléctricas, plomería, alumbrado, dañar los vehículos y herir a las personas.  


Los frentes fríos y las marejadas de los muertos

Deborah Rodríguez Díaz, una voz para la naturaleza, conversa con el Sr. Rafael Méndez Tejeda sobre los frentes fríos y la marejada de los muertos.

Temporada 2 / Episodio 5

Entre los meses de octubre y noviembre en Puerto Rico empieza a disminuir la temperatura ambiental a raíz de un evento climatológico conocido como los frentes fríos. 

 

El climatólogo Rafael Méndez Tejeda explica que los frentes fríos ocurren cuando una masa de aire fría y una caliente se encuentran. La masa de aire frío va a moverse rápidamente hacia la superficie de la tierra, desplazando la masa de aire caliente que hay en la región y generando temperaturas más frescas. Asimismo, la masa de aire genera cambios en las marejadas y oleajes más intensos, sobre todo, en la costa norte de Puerto Rico. 


Las fuertes condiciones marítimas, conocidas como las marejadas de los muertos, intensifican la erosión costera. Rafael explica que “la erosión costera para nosotros es la pérdida que tenemos de playa y de arena continuamente. Y obviamente si perdemos playa, el agua se va metiendo hacia los hogares”. 


Además de los frentes fríos, que ocurren de forma natural, la erosión costera está relacionada al calentamiento global. El calentamiento global es el resultado del aumento masivo de emisiones de dióxido de carbono (CO2) El dióxido de carbono mantiene el equilibro de las temperaturas en el planeta. El exceso de este gas ha provocado temperaturas más altas.  


Tanto así que el clima de la Tierra ha tenido un aumento en los últimos 80 años superior a lo que ha tenido en los últimos 3,000 años”, expresó Rafael. Es decir, el planeta tiene fiebre y este cambio en la temperatura está estimulando la extinción de especies, el derretimiento de los glaciares, aumento en el nivel del mar, inundaciones en áreas en donde no había, blanqueamiento de los corales, huracanes potentes, marejadas fuertes y la erosión de las costas.


Esto último ha llamado la atención del climatólogo, quien explica que lo que sucede es que cuando el mar sube 2.2 milímetros, el impacto serían 2.2 metros horizontalmente hacia la costa. El incremento se multiplica por un factor de mil. Lo que quiere decir que si perdemos 2.2 metros cada año. En diez años perderemos 22 metros”.  

La temporada de marea alta y el surfing

Conoce sobre los ecosistemas que componen la Primera Reserva de Surf en Puerto Rico y el Caribe con Carlos Torres y Deborah Rodríguez Díaz, una voz para la naturaleza.

Temporada 2 / Episodio 6

Con la llegada del otoño inicia el fenómeno natural favorito de los surfers: la marejada de los muertos. Este fenómeno produce condiciones marítimas que propician un alto oleaje: escenario idóneo para el disfrute del surfing.


Desde el Valle de Playuela, en Punta Borinquén, Carlos Torres, Superintendente de la región oeste de Para la Naturaleza, explica que las olas se originan por el roce del viento sobre la superficie del agua. El viento empuja la superficie del mar y crea pequeñas ondas. Estas pequeñas ondas, a su vez, ponen resistencia al viento y se van formando ondulaciones cada vez más grandes. 


Es un proceso de retroalimentación. Los vientos responsables de formar olas -perfectas para surfear- en el norte se les conoce como vientos alisios. Pero practicar surfing en Playuela, depende, directamente, de la conservación y uso de este espacio de manera sustentable. 


Con la conquista estadounidense en Puerto Rico, algunas de las áreas naturales de la isla fueron utilizadas como bases militares. La playa Punta Borinquen, no fue la excepción, allí se encuentra la Antigua Base militar Ramey


Carlos comenta que la base militar cuenta con unos espacios de recreación cercanos a la playa, entre ellos un campo de golf, parques de pelota, canchas de baloncesto y pistas para vehículos a todo terreno. Pero esas actividades no necesariamente son afines con los estándares de conservación. 


“No todas esas prácticas recreativas son cónsonas con la conservación por la cantidad de agua que se utiliza, por la manera en que hay que modificar el terreno para poder practicar esa recreación. Ya cuando se habla más de conservación, pues ya se ve más lo que es la fauna, la flora y el humano”, dijo el también practicante de surf.


En el Valle de Playuela hay más de 300 especies de flora y fauna endémicas del archipiélago que están en peligro. En busca de conservar el hábitat natural, han surgido grupos como Las Cocolobas, integrado por jóvenes de escuela superior y universitarias, que buscan concientizar a las comunidades y proteger la biodiversidad de Playuela ante los intereses económicos hoteleros. 


  Según Carlos, del proyecto de Las Cocolobas de Playuela se originó con Salvemos Playuela”.  El objetivo de este movimiento consiste en adiestrar a un grupo de jóvenes a identificar especies de flora, fauna y cómo ser líderes ambientales, para así convertirse en intérpretes ambientales y guardianes de este espacio que se encuentra bajo amenaza.


Desde los finales de los años 90, se ha querido construir un complejo hotelero sin considerar las implicaciones medioambientales en el valle costero y, consecuentemente, privatizando el área despojando así a las comunidades aledañas del disfrute de playas públicas.


Durante años, la protección de Playuela ha sido iniciativa de las comunidades aledañas. Carlos alienta a que sigan defendiendo el territorio.Que peleen por el cantito de terreno que queda en Puerto Rico y que nunca es tarde para envolverse. Que hay que meter mano. Lo más importante es la educación. No todo el mundo sabe el por qué hay que conservar ciertas áreas. La educación es bien importante. 

Las aves del cafetal

Conversamos sobre la importancia de la siembra de café, no solo para el consumo humano, sino también para preservar los ecosistemas y la biodiversidad. Con la participación de Luis Curbelo, dueño de la Finca La Perla en Mayagüez, Gabriel Lugo, guía turístico y miembro de SOPI y Amarilys Irizarry de Cafiesencia.

Temporada 2 / Episodio 7

La excelencia del café puertorriqueño está estrechamente relacionada a su forma de siembra. Cuando los holandeses introdujeron el café en América en el siglo XVIII, era un cultivo de sotobosque. Se cultivaba bajo el dosel del bosque. 

 

Algunos caficultores como Luis Curbelo, el dueño de la finca La Perla, en Mayagüez, han vuelto a esa práctica con la creencia de que sembrar café en sombra, no solo ayuda a producir un café de mayor calidad, si no que promueve la biodiversidad de los ecosistemas.

 

La aglomeración de árboles jóvenes y adultos, matas de plátano, árboles de mandarina, limón  y china, para proveerle sombra a la planta de café, sustenta una gran diversidad de especies de flora y fauna nativa, incluyendo abejas y aves endémicas y en peligro de extinción en la isla. 

 

Según Curbelo, para lograr esa excelencia en el café [a la que hemos acostumbrado nuestro paladar], hemos contado con las abejas y con las aves que tenemos aquí. Y ese es uno de los éxitos que tiene la finca, las aves y las abejas”, asegura Luis. 

 

Las abejas son polinizadoras por excelencia. Eso asegura que se produzcan los frutos que serán recogidos. 

 

Por su parte, las aves además de ser indispensables para la polinización de la flor del café, también ayudan a esparcir semillas para reforestar y son indicadores de salud de los ecosistemas

 

Según Amarilys Irizarry, bióloga y coordinadora del programa Cafiesencia, las aves proveen servicios ecosistémicos, es decir que, a través de sus procesos naturales, benefician a los seres humanos. Por ejemplo, las aves son depredadoras de insectos y plagas en los cafetales. Eso evita que los agricultores compren químicos para controlarlas, mejorando la salud del suelo, de los humanos y reduciendo los gastos de producción. 

 

La siembra del café bajo sombra ayuda a conservar nuestros suelos, evita la erosión y la pérdida de la humedad. Además, crean zonas de transición entre áreas urbanas y áreas rurales que están protegidas como las reservas naturales, los bosques y las cuencas hidrográficas. Con esta práctica agrícola responsable, se están protegiendo los ecosistemas, la biodiversidad y los recursos más valiosos: el suelo y el agua. 

 
 

Cotorras Puertorriqueñas 1/2: Sobrevivir el huracán María

Los biólogos del programa de recuperación de cotorras puertorriqueñas Jafet Vélez,  Arelys Johnson y Thomas White cuentan su experiencia durante el huracán María.

Temporada 2 / Episodio 8

Cuando se anuncia el paso de un huracán, todos buscamos refugio, incluyendo a las especies con las que cohabitamos el planeta y pueden moverse. Sin embargo, por su estado de amenaza, la cotorra puertorriqueña (Amazona Vittata Vittata) es una especie cuyas poblaciones viven principalmente en cautiverio. Entonces, ¿dónde pasaron el huracán María las cotorras puertorriqueñas?

 

Según Jafet Vélez, biólogo encargado del aviario de cotorras en El Yunque, durante el año el aviario es un lugar seguro en el que las aves se reproducen en cautiverio. Los biólogos preparan a estas aves dentro de las jaulas para luego introducirlas al estado silvestre.

 

Por razones de seguridad, si se avecina un huracán, las cotorras no pueden quedarse solas y mucho menos en las jaulas. Algún miembro del equipo del aviario debe quedarse a pernoctar con las cotorras puertorriqueñas para asegurar su supervivencia en el “cuarto de huracanes”.

 

En el caso del huracán María, fueron los biólogos Arelys Johnson y Tomas White quienes vivieron la experiencia. El día antes del evento natural, Arelys y Tomas recogieron a todas las cotorras y las guardaron en el cuarto de huracanes. El cuarto de huracanes, contrario a las jaulas del aviario, está construido en cemento y es bastante cerrado.

 

“Cuando llegó el momento del huracán, ellas estaban en su cuartito de huracanes tranquilas y calladas. O sea, ese alboroto que regularmente hacen los pájaros, pues no lo hicieron. Es algo bien curioso porque tú dices: ‘Ellas saben que está pasando algo’. Ahora, después que pasó el huracán y comenzaron ellas con todo su alboroto”, explica Arelys.

 

Después del paso de María, Arelys destacó que el aviario quedó totalmente destruido: jaulas rotas y en el suelo y los árboles en el piso. Entre ella y Tomás comenzaron a reconstruir el espacio con los materiales que tenían. Las aves no podían quedarse mucho tiempo en el cuarto de huracanes ya que no es un espacio acondicionado para que la cotorra pueda vivir ahí.

 

“Tratamos de sacarlas lo más rápido posible porque el cuarto de huracán no es un lugar para nadie. Pero una de las cosas con las que nos enfrentamos al sacarla fue el calor tan grande que hizo después del huracán”, asegura Arelys. 

 

Hacía mucho calor y había poca sombra ya que el huracán había arrasado con gran parte del bosque. Eso no los detuvo; cubrieron las jaulas con sarán y colocaron techos improvisados encima de las jaulas para disminuir las altas temperaturas.

 

A pesar de que actualmente las cotorras en cautiverio se están recuperando bastante rápido, el ciclón fue devastador para las especies que estaban en estado silvestre. “El mes antes [del huracán], documentamos que habían entre 50 y 56 cotorras en estado silvestre en El Yunque. La población estaba creciendo. Cuando llegó María y se retrasó el programa, pero estamos echando adelante de nuevo”, aseguró Tomas, quien se encarga de entrenar las cotorras para ser liberadas.

 

“El proyecto persigue entonces, que para principios del 2020, volvemos a reintroducir a esta especie al estado silvestre”, asegura Jafet.

Cotorras Puertorriqueñas 2/2: En camino a una nueva generación de cotorras

Jafet Vélez, biólogo del programa de recuperación de cotorras puertorriqueñas conversa con Deborah Rodríguez Díaz, sobre el periodo de preparación de las cotorras para la temporada de reproducción.

Temporada 2 / Episodio 9

En el mes de noviembre, las cotorras puertorriqueñas (Amazona Vittata Vittata) se preparan para iniciar su época reproductiva

 

El avicultor Jafet Vélez, quien trabaja en el aviario de cotorras, en El Yunque explica que este periodo es muy importante ya que la cotorra puertorriqueña fue declarada en peligro de extinción en 1967. 

 

Antes de esa fecha, se estima que en las islas de Puerto Rico había un millón de cotorras. Sin embargo, para la década de 1930, apenas quedaban alrededor de entre 2,000 a 3,000 individuos. Entre 1953 a 1956, cuando se hace el primer estudio de la cotorra puertorriqueña, se estimó que solo quedaban 250 especies, específicamente, en el área del Yunque. En 1964, apenas quedaban 70 individuos en estado silvestre. Y, poco a poco, las poblaciones continuaron mermando. Tanto así que en 1967 quedaban 24 individuos y para el 1975 tan solo había entre 13 a 16 cotorras puertorriqueñas. 

 

Por eso, Jafet comenta que este período del año se está acercando la temporada reproductiva de la cotorra puertorriqueña. Ya estamos en el mes de noviembre y algunos de estos pájaros van a comenzar a mostrar conducta reproductiva tan temprano como diciembre, enero y febrero. Así que estamos en el proceso de preparar las áreas, limpiar las jaulas, preparar los nidos, comenzar a hacer cambios en la dieta”, expresa Jafet. 


Para que las cotorras tengan una etapa de reproducción exitosa los avicultores le proveen a los individuos, específicamente a la hembra, comida alta en grasa, proteína y calcio. 


Cuando llega el momento de poner los huevos, Jafet explicó que “una vez que la hembra pone tres o cuatro huevos cada año, los va a incubar por 26 a 28 días. Al nacer los pichones, estos nacen con los ojos cerrados. No pueden regular temperatura. Están completamente desprovistos de plumaje. Dependen completamente de los padres para ser alimentados. 


Llegar a la etapa juvenil les tomará entre 60 a 65 días. “En ese período, ya el pichón desarrolla su plumaje y está prácticamente listo para volar al estado silvestre. Ya a esa edad sus características son muy similares a las de un adulto”, aseguró Jafet. 


El cuidado de estas aves es esencial para recuperar sus poblaciones. Los aviarios están diseñados para ser un banco del material genético representativo de la especie y criar cotorras para introducirlas al ambiente silvestre. Mantener las cotorras en este ambiente controlado, ayuda a que los nuevos pichones se desarrollen y puedan ser liberadas en el futuro.


Sin la ayuda de los avicultores, las poblaciones ya debilitadas de cotorras puertorriqueñas, tendrían que luchar contra los depredadores como las ratas, la boa, el zorzal pardo, entre otros para sobrevivir. Además, tendrían que viajar largas distancias para encontrar refugio ya que la pérdida de hábitat es la razón principal para que esta especie esté en peligro de extinción.”, destacó Jafet.  

 
 

Marín Alto y su cooperativa de Flores

Thomas Arroyo Serrano, presidente la Cooperativa de Trabajadores Asociados Marín Alto Tropical educa junto a Deborah Rodríguez Díaz, sobre la temporada de siembra de flores exóticas que engalanan todo el año los jardines de nuestros campos.

Temporada 2 / Episodio 10

Diciembre es un mes en el que pocas plantas producen flores. Sin embargo, en la Finca Marín Alto en Patillas es el momento idóneo para comenzar la siembra de flores exóticas. 


Eso asegura Thomas Rivera Arroyo, presidente de la Cooperativa de Trabajadores Asociados Marín Alto Tropical, organización dedicada a la producción de gingers y heliconias


Según el horticultor, si en esta temporada se siembran plantas que producen flores exóticas como las gingers y las heliconias, estarán listas para ser vendidas en festivales durante el verano y serán el sustento económico para los horticultores durante todo el año.


Ese conocimientosobre cómo sembrar las flores y cuándo lo obtuvo hace 42 años atrás, cuando Kelly y Susan Brooke, estadounidenses, estaban buscando el lugar idóneo para formar un negocio de siembra, venta y exportaciones de flores exóticas en el Caribe. “Ellos vinieron [de Estados Unidos] buscando una finca donde pudieran producir flores. Visitaron muchos lugares en Puerto Rico, pero el lugar que más le gusto fue aquí en Marín Alto”, dijo Thomas. 


Cuando la pareja se estableció en el pueblo del suroeste de la isla, Thomas tenía 12 años. Recuerda que observaba las flores exóticas con mucha extrañeza, nunca había visto unas flores tan raras como las aquellos extranjeros sembraban en la finca. En 1989, luego del catastrófico huracán Hugo, Thomas comenzó a trabajar en la finca limpiando los viveros y el área de siembra. Además, Kelly -un hombre mayor que padecía de Parkinson- le enseñaba a Thomas cómo sembrar las flores. 


Según Thomas, la producción de gingers y heliconias tuvo mucho éxito, tanto así que comenzaron a exportar flores a una floristería en la ciudad de Nueva York para ser vendidas al por mayor. Poco a poco fue creciendo el negocio. “Empezamos con dos cajitas, tres cajitas, cuatro cajitas. Llegó el momento en que enviábamos de 25 a 30 cajas de flores”, recordó Thomas. 


Sin embargo, cuando la producción había alcanzado un alto nivel, Kelly murió.  Su esposa Susan quería regresar a Estados Unidos, pero no deseaba dejar sin trabajo a los horticultores de la finca. “Y entonces, empezó a buscar ideas sobre qué podían hacer para mantenernos a nosotros trabajando en la finca. En eso, contactaron al Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico”, expresa Thomas. 


Por el gran valor ecológico de la finca, el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico la adquiere. Además, ofreció apoyo a la producción de flores y brindó opciones para el establecimiento de una cooperativa de trabajadores. De esa manera, los empleados de la finca podrían continuar con el negocio de exportación y venta flores exóticas. 


Actualmente, Thomas y sus compañeros de trabajo viven de las flores que siembran. A través de la cooperativa de trabajadores asociados, pagan el seguro social, el desempleo y los gastos operacionales de la finca. Además, tiene acciones que pueden retirar cada cierto tiempo o dejarlas en la asociación para que continúen creciendo.   

Árboles que florecen en invierno

Conversamos con Ángel Quiñones, asistente de manejo Para la Naturaleza en el Vivero de Río Piedras, sobre las especies de árboles y arbustos nativos y endémicos que embellecen el paisaje de nuestras islas con sus flores durante el invierno.

Temporada 2 / Episodio 11

Durante el invierno, hay ciertos árboles nativos y endémicos que embellecen el paisaje de Puerto Rico con sus flores. Ángel Quiñones, asistente de manejo Para la Naturaleza en el vivero de Río Piedras, explica por qué florecen en esta época y cuáles son algunos de ellos. 


 “Hay muchos factores que pueden provocar que estos árboles florezcan. Muchas veces pueden ser sequías o el ambiente en el que se encuentran es favorable”, comentó Ángel. En el caso de la isla, las temporadas secas coinciden con los meses de verano -junio, julio y agosto- y los meses de invierno -noviembre, diciembre y enero-.


Por eso, la retama prieta es una de las especies que adornan los espacios con sus flores amarillas brillantes en la también llamada época navideña. La retama prieta es un árbol ornamental. Esto quiere decir que se destaca por sus características estéticas como el color de las flores y la forma de sus hojas. En el caso de su follaje –o conjunto de hojas-, Ángel Quiñones explica que “si tú quieres cobijarte para buscar sombra debajo de ella, pues no la vas a conseguir porque es un follaje filtrado. [Lo que quiere decir que] el sol pasa entre las hojas porque no es densa la copa, pero es un árbol ornamental precioso”.


La retama prieta no es el único árbol que está floreciendo en esta temporada de invierno. “Ahora mismo tú puedes ver que la maga está florecida. Al roble nativo le vi algunas flores y al palo de vaca también. Estos son las que yo he visto que en este tiempo están florecidos”, señaló Ángel. 


La flor del árbol de maga es la flor nacional de Puerto Rico. A simple vista se distingue por su color rojo o rosado intenso. Muchas veces es confundida con la flor de la amapola. Sin embargo, la maga crece más alto que la amapola. Por su parte, el roble nativo se distingue por sus lindas flores tubulares, generalmente de color blanco, rosa pálido o hasta rosa subido. Mientras que el palo de vaca posee unas flores blancas pequeñas que se destacan entre sus hojas.

 

Este invierno, la florecida de estos tres árboles nativos ha sido notable. Ángel considera que quizá se debe a que “el clima para este mes ha sido bien cálido, no es como otras veces que hace frío. En este mes y en este año, el calor ha sido más fuerte y creo que toda esa variante puede determinar que florezca en este tiempo”. Además, otro factor que podría ayudar a que estos tres árboles estén floreciendo son los nutrientes del suelo 

  

Manual para la producción de árboles y arbustos nativos de Puerto Rico