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Una invitación a observar con curiosidad el mundo natural de nuestras islas y a religar nuestros días con lo que ocurre en él

Temporada 4

El calendario ecológico y la ciencia de conservación

En esta edición, Deborah Rodríguez Díaz presenta contenido educativo sobre los eventos naturales que se esperan de enero a marzo...

Anidaje de Garzas Ganaderas en el Parque Central

José Salguero, biólogo experto en aves, conversa con Deborah Rodríguez Díaz sobre la observación de aves, la garza ganadera y la...

El inicio del año abeja

Deborah Rodríguez Díaz conversa con Tugrull Giray, entomólogo, investigador y profesor universitario sobre las colmenas de abejas y cómo estas se...

Los movimientos telúricos en Puerto Rico

Karen Bunce, geóloga y Coordinadora de Interpretación en Hacienda La Esperanza en Manatí educa sobre las placas tectónicas...

Temblores y huracanes cambian la forma del Cañón San Cristóbal

Luis Espada, estudiante de geología expone los cambios a la geomorfología del Cañón San Cristóbal tras fenómenos naturales.

La monarca y el huerto

Josué Negrón, horticultor aficionado presenta la propagación de plantas en el huerto y la mariposa monarca endémica de Puerto Rico.

Anidaje de Chirres en Guajataca

José Salguero, ornitólogo, conversa con Deborah Rodríguez sobre la temporada del chirre en el Bosque Estatal de Guajataca en Puerto Rico.

Los cielos oscuros y la contaminación lumínica

Olga Ramos, Directora del Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica y Percepción Remota del Servicio Forestal Federal, explica la temporada de...

La contaminación lumínica y la bioluminiscencia

Elizabeth Padilla, Gerente de Educación de Para la Naturaleza conversa sobre el fenómeno de la bioluminiscencia y la contaminación lumínica.

Llegada de las 7 Quillas (Anidaje del Tinglar)

Hilda Benítez y Eduardo Álvarez, miembros del grupo Tortugüero 7 Quillas conversan sobre el inicio de la temporada de anidaje del tinglar en Puerto Rico.

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El calendario ecológico y la ciencia de la conservación

En esta edición, Deborah Rodríguez Díaz presenta contenido educativo sobre los eventos naturales que se esperan de enero a marzo y la importancia de la ciencia de conservación para que continúen. Con la participación de Joaquín Alonso Mont, ecólogo y Superintendente de la región Norte de Para la Naturaleza.

Temporada 3 / Episodio 1

En todo momento, ocurren eventos importantes para la sobrevivencia de quienes habitamos el planeta Tierra. 

 

Ahora mismo, los árboles están purificando el aire; las abejas están polinizando flores; semillas están germinando; los ríos están desembocando en el mar; las hojas se están descomponiendo y se está formando nutrientes para el suelo; nuestros corazones están latiendo; la sangre está circulando por nuestras venas.  

 

Y es que, “la naturaleza tiene unos procesos naturales. Cada organismo tiene una función dentro de su hábitat, dentro de su hogar. [Por ejemplo,] están los murciélagos que comen insectos [y controlan plagas]; los murciélagos que polinizan [ayudando a que las plantas produzcan flores y frutos]; la boa que controla ciertas poblaciones de roedores o de los mismos murciélagos para que tampoco haya demasiados; los ríos que bajan de la montaña una cantidad de minerales y nutrientes que se depositan en nuestros valles aluviales, trayendo nutrientes importantísimos para la fertilidad de los suelos en las costas; los manglares en las costas, protegiéndonos de las marejadas. Todos esos son servicios que nos dan los organismos y los ecosistemas, llevando a cabo sus funciones, señaló Joaquín Alonso Mont, ecólogo y Superintendente de la región norte de Para la Naturaleza.  

 
Esta lista de servicios que ofrecen los ecosistemas puede llegar a ser más larga y compleja. Sobre todo, si tomamos en cuenta que, por ejemplo, tan solo en la primera mitad del año los cielos son más oscuros, se reproducen los murciélagos y la boa puertorriqueña y florecen algunos árboles frutales.  

 

Todo esto lo sabemos porque hemos observado con curiosidad lo que ocurre en la naturaleza y lo hemos documentado a través de una herramienta que Para la Naturaleza llama “calendario ecológico”. 

 

 Y es que, en las últimas décadas se ha creado y ha habido un mejor entendimiento de todos esos procesos y se están compartiendo y comunicando como parte de [lo que es] esa ciencia de conservación, dijo Joaquín.  

 

La ciencia de conservación es una disciplina que promueve los esfuerzos por proteger y preservar la naturaleza para el disfrute de las generaciones presentes y futuras. Antes de iniciarse como disciplina, la conservación de la naturaleza se limitaba a promover la biología de conservación. Es decir, observaba calidad de agua y el suelo, la biodiversidad y su genética, entre otros aspectos que no incluían al ser humano como parte de los ecosistemas.  

 

No obstante, la ciencia de conservación “incluye todo lo que estudia la biología de conservación, pero también incluye otros aspectos de nuestra sociedad como la economía, la educación, la salud pública, la equidad, la ética y la equidad de género”, explicó Joaquín.  

 

Las actividades humanas tienen un impacto en la naturaleza y “en cierta manera, aunque se pierda una especie o un proceso por acá o por allá, la naturaleza a través de esos procesos ecológicos puede mantener su balance”.  

 

Empero, tomar en cuenta los aspectos sociales nos lleva a concluir que “todo está conectado, todo está perfectamente ubicado dentro de una red. Esto es una red con muchos puntos de sostén y hemos tenido la suerte de que la naturaleza está hecha de una manera redundante”, opinó Joaquín.  

 

Esto quiere decir que la naturaleza “tiene un sistema de seguridad integrado dentro de esos procesos. Pero a medida que han pasado las décadas, hemos ido removiendo y seguimos removiendo muchos de esos elementos de la naturaleza y llega un punto que esa red, aunque sea fuerte va a perder su fuerza, su fortaleza”, manifestó Joaquín.  

 

Si la naturaleza no puede llevar a cabo sus procesos naturales, entonces no podremos beneficiarnos de los servicios ecológicos que ofrece. Esto afectaría la calidad de vida de todos.  

 

Por tanto, “nos toca ahora básicamente añadirle esos elementos que le faltan, para fortalecer esa red natural. Somos los quienes ahora mismo, queramos o no, estamos sosteniendo a esa malla”. 

Anidaje de Garzas Ganaderas en el Parque Central

José Salguero, biólogo experto en aves, conversa con Deborah Rodríguez Díaz sobre la observación de aves, la garza ganadera y la importancia ecológica del Parque Central.

Temporada 3 / Episodio 2

El Parque Central, “es una de las pocas áreas verdes extensas que tenemos en la isla. Básicamente conecta el área de la bahía de San Juan a través del caño Martín Peña hasta las áreas de la laguna San José y la laguna Torrecilla, cerca del aeropuerto, formando un corredor biológico muy importante en el área metropolitana”, explicó José Salguero, biólogo especialista en aves.  

 

Aún así, este parque que ubica en la ciudad de San Juan, se destaca por albergar uno de los complejos deportivos más importantes del país. Usualmente, “es utilizado para hacer actividades de deporte, actividades al aire libre como correr, hacer fiestas de cumpleaños o simplemente actividades de recreación. Pero es un área que tiene un alto valor en términos de las aves que tenemos y tiene un gran potencial de ecoturismo”, manifestó Salguero.  

 

También, es el hábitat perfecto para una de las colonias de garzas ganaderas más grandes en la isla.  

 

Según el portal audabon.org, esta garza “suele reproducirse por primera vez a los 2 o 3 años de edad. Se reproduce en colonias, por lo general en conjunto con colonias ya establecidas de otras garzas y garcetas, a pesar de las importantes diferencias de hábitat que requiere su alimentación. El macho establece el territorio de apareamiento (dentro o cerca de la colonia) y se exhibe para atraer a una pareja. Las exhibiciones incluyen estirar el cuello y levantar las plumas balanceándose de lado a lado y hacer vuelos cortos con aleteos pronunciados y exagerados”.  

 

La presencia de garzas en el Parque Central se relaciona con que “aquí tenemos un manglar que se ha desarrollado a lo largo del canal. Es un área protegida, porque la gente no puede venir a molestarlo. Entonces los organismos que viven aquí, se sienten seguros y se quedan”, aseguró Salguero.  

 

Además, el manglar provee disponibilidad de alimento. Esta puede ser otra razón para que las garzas prefieran el parque ya que estas aves se alimentan de  insectos grandes, en especial saltamontes, grillos y moscas. También, se alimentan de ranas, arañas y puede llegar a alimentarse de cangrejos de río, lombrices, serpientes, polluelos, huevos y, a veces, de peces. Todos estos organismos están presentes en el área natural.  

 

Según Salguero, “es interesante ver un área donde hay tanto ruido -ya que pasan tantos camiones, aviones, barcos- y a la vez tanta biodiversidad. Eso lo que demuestra es la capacidad de adaptación que tienen las aves y la vida silvestre en general”.  

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El inicio del año abeja

Deborah Rodríguez Díaz conversa con Tugrull Giray, entomólogo, investigador y profesor universitario sobre las colmenas de abejas y cómo estas se desarrollan durante el año.

Temporada 3 / Episodio 3

Las abejas y las flores han caminado juntas en su proceso de evolución y se han adaptado tanto que resulta difícil saber quién ha influido más en quien. Lo que sí sabemos es que, con la necesidad de un gran número de plantas de polinizarse de forma cruzada, las flores se vistieron de atractivos colores y reservaron una dulce y escondida recompensa en su interior: el néctar y el polen.  

 

Interesadas por esa recompensa, las abejas se especializaron y desarrollaron estructuras que les permiten alcanzar el néctar y el polen, mientras las flores consiguen traspasar sus genes para el futuro. Esta acción es súper importante para la supervivencia de todas las especies.  

 

Esto ha llamado la atención de científicos como Tugrull Giray, entomólogo turco radicado en Puerto Rico hace más de 20 años.  

 

Giray comenta que, al momento, “la abeja de miel es probablemente, después del ser humano, el organismo sobre el cual sabemos más. La cantidad de información sobre las abejas es enorme”.  

 

Esto se debe a que este insecto comenzó a ser estudiado hace miles de años. Tanto así que “Aristóteles tiene unos estudios sobre la abeja”. 

 

En esas investigaciones, el filósofo y científico griego pudo notar una diferencia entre las abejas que se quedaban dentro de la colmena y las que salían. “Aristóteles pudo observar que abejas más peludas estaban dentro del nido mayor tiempo y las que no tenían esa apariencia más peluda, estaban afuera”.  

 

Aristóteles concluyó que las abejas más peludas, eran aquellas más viejas y por eso se encontraban por más tiempo en el interior de la colmena. Pensaba que les “estaba creciendo su barba” y que las que salían y eran menos peludas era las abejas más jóvenes.  

 

Esa observación es correcta, pero la interpretación no es correcta. Las abejas que salen a pecorear [o sea, que salen a recogerelnéctardelasflores] son las más viejas. Todas las abejas nacen con sus pelos, donde se pega polen y cargan polen. Ellas nacen con el conjunto completo y después pierden poco a poco ese material con la fricción y los accidentes de vida. Al final, cuando están más viejas, se quedan más lisas e incluso sus alas se dañan”.  

 

Este descubrimiento fue posible gracias a pruebas de laboratorio que investigan el sistema endocrino de las abejas. Los humanos también tenemos un sistema endocrino que regula las hormonas testosterona y el estrógeno y permite nuestro desarrollo.  

En caso de las abejas, se llama la hormona juvenil. La razón por la cual se llama hormona juvenil es porque tiene un rol importante durante el desarrollo de la larva al adulto, que es diferente del rol de la misma hormona en desarrollo conductual de adulto. En desarrollo del adulto, la misma hormona controla el cambio de tareas internas dentro de la colmena versus las tareas afuera de la colmena, que son más riesgosas 

 

Las abejas también llevan información importante a la colmena. En ese sentido, “lo que es interesante es cómo la reina que está dentro de la colmena no ve la luz, no ve cambios en temperatura porque las abejas están controlando la temperatura, especialmente alrededor de ella y alrededor de las crías, mantienen 35 grados Celsius. Más o menos un grado, es lo fijo en la temperatura donde está la reina. Entonces, si no hay ese tipo de pistas, ¿cómo ella sabe y cómo decide? Puede ser que todo el sistema está involucrado, quiere decir, toda la sociedad. Así que lo que entra de comida y cómo están comportándose las abejas dentro de esa comunidad, puede enlazar la reina con el ambiente”. 

  

Asimismo, las abejas que pecorean pueden dar información sobre la disponibilidad de materiales para la producción de alimento. Esto puede tener una repercusión en la cantidad de abejas y colmenas. 

 

La colmena, “esa unidad, que está compuesta de miles de individuos, cada uno en diferentes etapas, cambia a través del año. El año de abeja, si miramos, empieza con una unidad pequeña de individuos, lo que tiene son tal vez 5,000 abejas en vez de 50,000. Eso es una décima de las abejas que pueden estar con una misma reina”, señaló Giray 

 

Según el especialista en abejas, el año abeja está estrechamente relacionado a las épocas de mayor floración. Cuando hay mayor floración, aumenta la cantidad de abejas ya que la reina entiende que hay mayor disponibilidad de alimento. En cambio, cuando llega el invierno, la reina deja de producir tantos huevos ya que hay menos flores en el entorno.  

Lo que es interesante en Puerto Rico es que en este momento estamos saliendo del invierno, estamos en enero, febrero y ya las cosas van a mejorar para las abejas. En marzo están bastante bien. Abril es excelente por lo que hemos visto”, manifestó Giray, quien asegura que el año abeja apenas comienza en la isla.   

Los movimientos telúricos en Puerto Rico

Karen Bunce, geóloga y Coordinadora de Interpretación en Hacienda La Esperanza en Manatí educa sobre las placas tectónicas, sus movimientos y sus consecuencias.

Temporada 3 / Episodio 4

Las islas de Puerto Rico están temblando, de día, de noche, de tarde y de madrugada. Algunas veces no lo sentimos. Otras veces sí, y como consecuencia, cientos de personas han perdido sus casas, sus carros y sus bienes. La realidad parece sacada de un cuento de ficción. Hay nervios. Hay ansiedad. Hay crisis.  

 

Pero los libros de Historia y Geografía nos dejan saber que los sismos son eventos naturales para los cuales debemos estar preparados. 

 

Según Karen Bunce, geóloga y Coordinadora de Interpretación en Hacienda La Esperanza, “la tierra es un planeta vivo y activo que se está moviendo constantemente todos los días. Nosotros los humanos no percibimos estos movimientos porque son movimientos bien lentos y que se dan en espacios de tiempo de millones de años. Sin embargo, percibimos todo lo que son los temblores, percibimos lo que son los volcanes y todo esto son ejemplos y evidencia de que el planeta se mueve y se mueve porque está formado por unas placas tectónicas que no son otra cosa que como si fuera un rompecabezas gigantesco que recubre todo lo que es la superficie del planeta. Estas placas están conformadas sobre un manto de roca derretida que actúa como si fuera una gelatina caliente, y esta gelatina caliente se mueve y da paso entonces al movimiento de estas grandes masas de roca que son las piezas de este rompecabezas. Estas piezas de rompecabezas, al moverse chocan unas con otras, se rozan, se hunden una debajo de otra y esto entonces, a la larga es lo que forma, lo que son los volcanes, lo que son la famosas fallas y, por ende, pues los terremotos”. 

 

Puerto Rico se encuentra en una zona sísmica activa.Si vemos el mapa de Puerto Rico, un mapa topográfico, podemos ver y trazar de sur al oeste de Puerto Rico, grandes líneas que son representadas como diferentes valles. Y estos son grandes fallas que existen en Puerto Rico, que han sido grandemente estudiadas. Sin embargo, hay fallas nuevas que nunca se habían estudiado o nunca se habían descubierto, como las fallas de Punta Montalva, que es la que está generando actualmente todos estos movimientos”, señaló Karen.  

 

Las fallas “se generan cuando la roca dentro de estas grandes placas tectónicas se fractura por el movimiento, como por ejemplo si yo tuviese un gran pedazo de madera masisa y le aplicamos presión, una presión constante, la madera, va a llegar el momento que va a romperse. Así que literalmente es eso de lo que estamos hablando. La roca al tener unas grandes presiones de estos movimientos, va a llegar el momento de que no va a aguantar más esa presión y va a ceder la roca. Se rompe, ocurre un movimiento y libera toda esta energía por onda y eso es lo que nosotros sentimos, como los terremotos”. 

 

La falla que está provocando los terremotos al sur de Puerto Rico está localizada en la punta suroeste de la isla; comienza al sur de Guánica y se extiende por el Valle de Lajas.  

 

Luego de un movimiento de tierra fuerte, casi siempre ocurren otros movimientos menos intensos llamados “réplicas”. El tiempo antes de que esas réplicas culminen, “podrían ser meses, pueden ser semanas, pueden ser años. Los humanos siempre queremos una solución para todos los problemas y queremos una fecha exacta para poder nosotros tener paz o tranquilidad o bajar un poco la ansiedad. Sin embargo, los procesos geológicos son procesos que no necesariamente se pueden predecir, ni se le puede poner una fecha o se le puede determinar una intensidad particular a un sismo que pueda ocurrir. Así que lo que sí tenemos en nuestras manos son diferentes modelos estadísticos que se generan en base a otros sismos sentidos aquí y en otros territorios, pero son estadísticas que no necesariamente son 100 por ciento ciertas”.  

 

El consejo primordial es estar preparados, cubrirse la cabeza y mantenerse quieto hasta que el temblor finalice. Luego, debe moverse hasta un área segura.  

Temblores y huracanes cambian la forma del Cañón San Cristóbal

Luis Espada, estudiante de geología expone los cambios a la geomorfología del Cañón San Cristóbal tras fenómenos naturales.

Temporada 3 / Episodio 5

El Cañón San Cristóbal es una de las áreas naturales de mayor valor ecológico en las islas de Puerto Rico. Este tesoro escondido ubica entre las montañas de los pueblos de Barranquitas y Aibonito. Por su canal, pasa el Río Usabón y sus paredes pueden alcanzar los 500 pies de altura. Asimismo, cuenta con fallas geológicas que provocan cascadas o “saltos”.  

 

Entre esos saltos se destacan La niebla, La cabra y Velo de novia, llamado así debido a que la cascada se viste de color blanco cuando las corrientes son fuertes. Precisamente, el caudal que transcurre por el cañón hace de este ecosistema uno muy dinámico, sobre todo, cuando el río crece.  

 

“Durante el huracán María, el flujo de agua fue uno muy grande, muy, muy grande y arrastró muchos sedimentos, incluyendo material vegetativo, escombros y otras cosas que quedaron en el Cañón San Cristóbal”, cuando este era utilizado como vertedero por varios municipios aledaños durante las primeras décadas del siglo XX. 

 

Estos materiales “eventualmente se seguirán moviendo como es natural en lo que son estos parajes geológicos. El río va a cambiar. Eso es básicamente lo que ocurre constantemente en ellos. Pasa que para nosotros, los seres humanos, nos impacta ver estos cambios drásticos mediante estos eventos extremos, pero es algo sumamente normal que ocurra en este tipo de ambiente”, señaló el estudiante de geología, Luis Espada, quien es natural de Aibonito. 

 

También, es normal que los huracanes provoquen episodios de lluvia fuertes y que los ríos aumenten considerablemente su caudal. Las semanas después del huracán María, Luis tuvo tiempo de observar que el río llevaba mucho tiempo crecido. La falta de energía eléctrica y el colapso de la infraestructura básica, atrasó el reinicio de las clases en la universidad, peroel verano del 2018 cuando se lo comenté a mi profesor, él no dudó en hacerlo porque su especialidad son los cambios geomorfológicos y la geomorfología, así como la geología estructural. Así que él  dijo que sí para la investigación, esto serviría de referencia para ver qué fue lo que ocurrió durante el huracán María, específicamente en esta área natural, teniendo en cuenta lo que son los factores geológicos”, expresó el joven de 24 años. 

 

Según el diccionario, la geomorfología estudia las características de la corteza terrestre. Esto puede ser un poco abstracto, por eso Luis nos explica que “los cambios geomorfológicos son todos estos cambios que se producen en el paisaje. Es cómo interaccionan el viento, el agua, las montañas, las costas, los ríos y cómo esos elementos están influenciados por lo que son los procesos tectónicos que son totalmente naturales en nuestro planeta”.  

 

Precisamente, su investigación demuestra que el imponente cauce del Río Usabón causó cambios en la morfología del mismo, los días posteriores al huracán María. “Mayormente en lo que es la distribución de sedimentos. Aproximadamente, hubo una agradación de dos metros. Agradación significa que hubo mayor depósito de sedimento comparado con la erosión. Esto fue lo que detectó específicamente en el punto donde el Río Usabón y parte del río Barranquitas se unen.  

 

También, los movimientos telúricos recientes pueden provocar cambios en la forma de este espacio. 

 

“Si ocurre algún movimiento tectónico o un movimiento telúrico se pueden producir desprendimientos de rocas y eso es bien peligroso [si los humanos estamos en el área]. Hay otros peligros, tal vez es resbalar porque es un área húmeda y demás. Por eso es que es bien importante ir con las personas que sepan, tengan el conocimiento del lugar y con toda la seguridad necesaria”, aseguró Luis.  

 

 

La monarca y el huerto

Josué Negrón, horticultor aficionado presenta la propagación de plantas en el huerto y la mariposa monarca endémica de Puerto Rico.

Temporada 3 / Episodio 6

Las mariposas monarcas son conocidas por la increíble migración masiva que cada invierno las lleva desde Canadá a México. Sin embargo, en algún punto de su evolución esta mariposa llegó a Puerto Rico para quedarse, formando una subespecie, endémica de Puerto Rico.  

 

La aportación de esta subespecie llamada, Danaus plexippus portoricensis, es de vital importancia en la polinización. Durante esta época del año, Josué Negrón, horticultor aficionado, ha observado que las poblaciones de la monarca puertorriqueña han aumentado en su huerto. 

 

“Hace ya 14 años que tengo el huerto. Todo comenzó luego que me mudé aquí a la casa en Canóvanas. Es algo que es natural de , querer sembrar, tener plantas y como siempre, uno comienza con las cositas pequeñas: tomates, pimientos, morrones, ajíes. Pero luego va evolucionando a árboles también”, contó Negrón, quien desde pequeño disfrutaba sembrar con su abuelo.  

 

El lugar es pequeño, “prácticamente no llega a los 20 pies de ancho, yo creo que tendrá como algunos 12 o 13 pies de ancho. De largo es que tiene como 70 pies. Pero simplemente ese es el predio, que era antes un huerto, pero ya se convirtió prácticamente en un bosque, porque ya las plantas son adultas y prácticamente lo que existe es una vereda para poder caminar entre ellas, ya la más alta está rondando los 20 pies de altura. Realmente es un lugar donde uno va a trabajar ahora mismo, pues hay su sombra. Además, cuando comienzas a trabajar con la tierra, tiene un particular olor y yo creo que eso es terapéutico también, te ayuda a liberar cualquier tipo de ansiedad o de estrés. Realmente lo trabaja muy bien y me encanta, me encanta”. 

 

Josué trabaja en la división de ornato del municipio de Canóvanas, donde vive junto a su esposa en el barrio La Central. Entre sus tareas, se destaca la supervisión del mantenimiento de áreas verdes, pero eso es solo una excusa para recolectar semillas y espeques con los que luego experimenta en su jardín. También, muchas plantas que tiene sembradas son producto de intercambios de semillas y espeques.  

 

La diversidad ha sido clave para que otras especies lleguen hasta su pequeño bosque. Esto sucede “porque el huerto casero no solamente se basa en las plantas comestibles. También, he tenido que aprender quiénes son las aves que le pueden ayudar o las que no y qué insectos van a ayudar en el huerto y los que no. Dentro de ellos, pues sabemos que la abeja es la mayor polinizadora, pero la segunda es la mariposa. Mientras estaba leyendo que las mariposas eran polinizadoras en el huerto, la que me cautivó fue la historia de la mariposa monarca”, aseguró Josué.  

 

Entonces, “otro día acá en Canóvanas trabajando en el municipio, en uno de los barrios, allá en Añoranza y en Condesa, me encontré la mariposa monarca para mi sorpresa. Y yo dije, pues yo quiero tener la satisfacción y tener el orgullo de decir que ella nació aquí en La Central. Me traje unas orugas, ya que tenía una planta en el jardín que les proveería alimento. Desde hace tiempo yo quería tener mariposas aquí en casa y me traje esas orugas, las crie, se dieron y volaron”, recordó Josué.  

 

Sin embargo, el 13 de diciembre “se me empieza a realizar el sueño de tener monarcas en casa”. Él estaba con su esposa en la iglesia y cuando regresaron “mi esposa me dice: mira, una monarca y yo le digo eso tiene que ser una mariposa de esas anaranjada que dicen que se parecen a ella’. Y mi esposa me dice ‘no voy a saber yo lo que es una monarca. Y entonces, ahí cuando yo observo, sí era una monarca y se para en el árbol de cacao y cuando abre las alas era una hembra. Todavía yo no había descifrado o mi mente en ese momento no reaccionó tan rápido como otras veces que dice “contra, si esta la mariposa y no está en la planta, es algo, pues hay algo aquí”.  

 

Poco tiempo después se dio cuenta de que la mariposa se había reproducido en su huerto. “Ella ya había llegado aquí por cuenta propia. No la traje, no fue de las que solté. Esta vino por su cuenta para quedarse en el jardín”.  

Anidaje de Chirres en Guajataca

José Salguero, ornitólogo, conversa con Deborah Rodríguez sobre la temporada del chirre en el Bosque Estatal de Guajataca en Puerto Rico.

Temporada 3 / Episodio 7

Para nosotros, los humanos, las costas rocosas son un poco más difíciles de acceder que las costas de arena debido a sus inclinadas pendientes y el fuerte oleaje que las caracteriza. Pero acceder a las costas rocosas no es tan difícil para aves marinas como el chirre, que de diciembre a febrero se asoma hasta el área para anidar en el área de Puerto Hermina en Quebradillas. 

 

Esta área es “una costa rocosa que está asociada a unos acantilados que a su vez forman parte de lo que conocemos como el área del Bosque de Guajataca. Esta área tiene una peculiaridad y es que es utilizada por un tipo de ave marina llamada el Chirre”, comentó José Salguero, ornitólogo 

 

El Chirre coliblanco, también llamado como Rabijunco, es un ave que principalmente vive parte del año en mar afuera, alimentándose de calamares, de pescado y otros organismos marinos. Durante el mes de diciembre empiezan a llegar individuos para anidar.  

 

Según Salguero, quien lidera esfuerzos de conteo de aves en Puerto Rico, “la colonia más grande en Puerto Rico se encuentra aquí en el área de Guajataca”.  

 

Esto se debe a que “Puerto Hermina ofrece un espacio particular porque podemos ver las aves relativamente cerca mientras se mueven sobre el mar, donde están buscando alimento o comenzando su cortejo en preparación a ese período de anidaje, mientras se acercan a este acantilado donde van a buscar cavidades para entonces construir su nido y criar sus pichones”.  

 

Físicamente, el chirre “es un ave relativamente grande. Tiene una apariencia como de gaviota, pero está más relacionado a otros grupos de aves como las bobas, los pelícanos, las tijeretas. Es un ave mayormente blanca, tiene un pico amarillo o naranja y algo bien peculiar es que tienen unas plumas del rabo, las cuales son sumamente largas, casi igual de largas que el resto del cuerpo del ave, lo cual en vuelo le da un aspecto majestuoso. Muchos decimos que parecen que son angelitos volando encima del mar”.  

 

El periodo entre febrero y marzo, es una gran oportunidad para poder observar esta ave, especialmente en horas temprano en la mañana, ya que se encuentran en periodo de cortejo 

 

Los chirres “vienen, se acercan al  acantilado, verifican la cavidad, chequean, vuelven y salen y están varios días en ese asunto. Básicamente van armonizando y reforzando la unión de pareja que tienen y que es muy importante porque estas aves cuando tengan huevos o crías tienen que estar juntas. Una sale [de la cavidad] y la otra regresa. Esto es importante, especialmente cuando tienen que buscar alimentos”, explicó Salguero, quien asegura que los chirres actúan como un matrimonio.  

 

Su unión es una unión permanente. Ellos se dispersan fuera de la época de anidaje, pero entonces regresan y se encuentran. Ahora, eso no quiere decir que no haya divorcios o que no haya otro tipo de actividades. Porque todo eso pasa, si esa unión, esa interacción, no es fuerte, fácilmente podría venir otro individuo y meterse en el medio. Y entonces la pareja romperse y unirse. Pero usualmente sí, en una pareja que es bastante fuerte, unida y han sido exitosos, se buscan y se mantienen fieles por muchos años”, sostuvo el ornitólogo.  

 

Los cielos oscuros y la contaminación lumínica

Olga Ramos, Directora del Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica y Percepción Remota del Servicio Forestal Federal, explica la temporada de cielos oscuros, los eventos astronómicos y la contaminación lumínica.

Temporada 3 / Episodio 8

El cielo de enero en Puerto Rico siempre nos recuerda la tradicional fiesta de reyes magos. Pero este año, no solo se veían esas tres brillantes estrellas en el firmamento.  

Desde el 20 de enero hasta el 20 de febrero, justo antes del amanecer se podían ver a simple vista 5 planetas del Sistema Solar alineados entre la Luna y el horizonte. Esta aparente alineación, se observó por primera vez en los últimos 10 años.  

Por otra parte, ¿recuerdan la bola de fuego que cayó a plena luz del día? Se trataba de un meteoro. O, mejor dicho, un objeto celeste que entró en contacto con la atmósfera terrestre y -afortunadamente- no llegó a la superficie. Se esfumó en el océano.  

Si eres de esas personas para las que todos estos eventos pasaron desapercibidos puede ser que la contaminación lumínica te esté privando de disfrutar el esplendor del cielo nocturno. “Si tú te fijas casi todos los sitios de Puerto Rico ves las nubes de noche. Las nubes se ven blanquecinas o se ven anaranjadas y el hecho de que puedas ver las nubes ya te indica que ese, no es un cielo oscuro”, expresó Olga Ramos, quien es astrónoma aficionada y ha realizado varias investigaciones sobre la contaminación lumínica en Puerto Rico. 

La contaminación lumínica en Puerto Rico está muy presente y tiene efectos en todos los niveles. Y es que, “todos los organismos de la Tierra, desde que ya hay un ritmo de día y de noche marcado, se han desarrollado con las claves en el cielo”. Estas claves están basadas en los cambios en la luz del sol y los organismos “tienen como un reloj interno que les da ese ritmo de día y de noche”, aseguró Ramos. 

Ese ritmo, se conoce el ritmo circadiano y “está engranado con todo nuestro sistema fisiológico para que ocurran unos procesos de reparación a través del sueño”. Pero no todos los organismos duermen a la vez. “Algunos organismos viven de noche; a la inversa de nosotros”.  

“La clave de todo este ciclo, es la luz que tú recibes y el color de la luz. “Por eso por la mañana tú ves que la luz del sol va desde más anaranjadito hasta que llega a mediodía, que es una luz más blanca y por la tarde vuelve a ser más anaranjadito. Todo eso le da unas claves a tu organismo para que se disparen unas cadenas hormonales en tu cuerpo que te dicen este es el momento de estar activo versus el momento de ir descansando y de dormir por la noche y reparar tu cuerpo. Lo que interrumpa ese ciclo, obviamente te va a estar interrumpiendo tu calidad de vida y como tu cuerpo, a la larga, va a desarrollar defensas o maneras de bregar con el exceso de luz, que pueden ayudar o ser contraproducentes a tu salud”, explicó la científica.  

La contaminación lumínica no solo tiene efectos en la salud de los humanos. También, afecta a todos los organismos vivos en los ecosistemas. Por eso, en el 2008 se aprobó la Ley de Prevención de Contaminación Lumínica. Esa ley establece unas estipulaciones sobre el uso de luminarias en las áreas privadas y en áreas públicas, “especialmente para dirigir el flujo abajo y no tener luminarias que dirijan un flujo hacia lateralmente o hacia arriba”, comentó Ramos, quien confiesa que ha sido difícil implementar la ley.  

Por eso, exhorta a todos los habitantes a erradicar los mitos sobre la oscuridad y los invita a utilizar la iluminación nocturna de forma moderada y correcta.  

La contaminación lumínica y la bioluminiscencia (PR Brilla Naturalmente)

Elizabeth Padilla, Gerente de Educación de Para la Naturaleza conversa sobre el fenómeno de la bioluminiscencia y la contaminación lumínica.

Temporada 3 / Episodio 9

Vivir en la oscuridad les da miedo a muchos. Sin embargo, por iluminar demasiado durante la noche, hemos perdido la oportunidad de apreciar las estrellas y fenómenos impresionantes como la bioluminiscencia.  

 

Según Elizabeth Padilla, bióloga marina, “la bioluminiscencia es tan simple como luz producida por un organismo vivo”. Algunos organismos que producen bioluminiscencia son los cucubanos o las luciérnagas, algunos peces de aguas profundas, algunos hongos y los dinoflagelados 

 

Esa luz natural producida por algunos organismos tiene diferentes propósitos. Algunos la emiten “para aparearse, como ocurre con el cucubano, para atrapar alimento, como puede ocurrir en los hongos o en los peces, o para defenderse, como entendemos que es lo que ocurre en los dinoflagelados bioluminiscentes”. 

 

La bioluminiscencia en este caso funciona como cuando vas a oscuras y te prenden una linterna en el rostro. Según Elizabeth, cuando estos organismos se encienden de momento, el depredador se asusta así que no se los va a comer.  

 

El organismo que produce la bioluminiscencia en este espacio es un dinoflagelado que científicamente se le conoce como Pyrodinium bahamense, ese es su nombre científico”, dijo Elizabeth, quien explica que la palabra “Bahamense viene de las Bahamas, porque es donde primero se identifica esta especie de dinoflagelados y Pyrodinium se refiere a cómo se mueve y gira”.  

 

El fenómeno de la bioluminiscencia se aprecia durante todo el año en varios cuerpos de agua en Puerto Rico. Entre ellos, La Parguera en Lajas, la Bahía Mosquito en Vieques y la Laguna Grande de Fajardo, que forma parte de la Reserva Natural Cabezas de San Juan. 

 

Recuerdo de pequeña haber ido a La Parguera como mucha gente en Puerto Rico, a ver la bioluminiscencia y es un fenómeno maravilloso, sobre todo al ver como se mueve el agua y empieza a brillar. Luego la otra experiencia viendo bioluminiscencia fue en Cabezas de San Juan en la Laguna Grande”, contó Elizabeth.  

 

Según recuerda, fueron experiencias muy diferentes. “En la laguna ver la bioluminiscencia es como algo así como medio fantasioso, porque está ese silencio, está el agua calmada, no hay el ruido del bullicio, como se da en ocasiones en La Parguera. Además, cuando la bioluminiscencia está en todo su esplendor, uno no tiene ni que agitar el agua porque los mismos peces cuando se mueven, hacen la estela de brillo. Así que es algo espectacular, realmente bien espectacular”, manifestó la educadora ambiental.  

 

Sin embargo, para los años 60 en Puerto Rico se estaba dando la vertiente del desarrollo urbano y también carecíamos de agencias o el área gubernamental que ayudara en su protección 

 

A finales de los años 60, principios del 70, nace el Fideicomiso de Conservación como una entidad no del gobierno de carácter privado, para ayudar a proteger esas áreas importantes que se estaban viendo amenazadas con ese desarrollo que se estaba dando ya en Puerto Rico.  

 

“Entre esos sitios estaba Cabezas de San Juan. Los terrenos de Cabezas de San Juan fueron unos terrenos privados de la familia Bebes, ellos por muchos años tenían pequeños cultivos de palma de coco en el sitio y pastoreo del ganado. Pero para la época de los 70, querían desarrollar un complejo turístico, un complejo de una marina en la laguna, un campo de golf, áreas comunes comerciales y obviamente, el tipo de villa apartamento para ese lugar, un complejo de aproximadamente mil unidades de viviendas. 

 

La adquisición de Cabezas de San Juan por parte del Fideicomiso de Conservación, ayudó a proteger esta área natural para el disfrute de todos. Asimismo, ha implementado estrategias de manejo para reducir la contaminación lumínica en los alrededores y aumentar la visibilidad de la bioluminiscencia en la laguna.  

Llegada de las 7 Quillas (Anidaje del Tinglar)

Hilda Benítez y Eduardo Álvarez, miembros del grupo Tortugüero 7 Quillas conversan sobre el inicio de la temporada de anidaje del tinglar en Puerto Rico.

Temporada 3 / Episodio 10

El 12 de febrero inició la temporada de anidaje de tinglar 2020, cuando el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico anunció el avistamiento del primer nido en Isabela.  

 

Esta noticia ha puesto en alerta a los grupos tortugueros que año tras año se convierten en vigilantes de las playas para proteger las tortugas, sus nidos y su ecosistema. Uno de esos grupos, es el Grupo Tortuguero de San Juan 7 Quillas.  

 

Ya estamos preparando las playas. Prepararla no solo es caminar la playa, es observar si hay obstáculos para las tortugas. Hay que trabajar con cosas como contaminación en la arena, contaminación lumínica y con objetos que estén puestos fijos en la playa”, explicó Eduardo Álvarez, presidente de la organización sin fines de lucro dedicada a la protección de tinglares y sus áreas de anidaje 

 

El tinglar es la tortuga marina más grande que existe. Puede llegar a medir entre 4 y 8 pies de largo y pesar entre 500 y 2,000 libras. Este reptil marino se distingue por su caparazón blando y liso con 7 crestas longitudinales, también llamadas quillas.  

Esta tortuga tarda aproximadamente 16 años en alcanzar la madurez sexual. El tinglar es pelágico, lo que quiere decir, que pasa la mayor parte de su vida en altamar. Además, es la tortuga marina con la migración más larga, sus enormes aletas delanteras le sirven para recorrer miles de kilómetros 

 

Los tinglares se sumergen a más de 1,000 pies (305 metros) de profundidad y alcanzan profundidades de sobre 3,900 pies (1,189 metros). Cada 2 o 3 años, solo la hembra se acerca a las aguas tropicales para anidar. Su llegada a las costas arenosas de Puerto Rico ocurre entre los meses de febrero a julio. 

 

Las áreas de anidamiento han disminuido debido al continuo desarrollo de las playas y áreas costeras, principalmente, por la construcción de proyectos residenciales, turísticos e industriales y a la expansión de zonas urbanas. Por otra parte, la contaminación lumínica de las playas desorienta a las hembras a la hora del desove y a los neonatos a la hora de llegar al mar por primera vez.  

 

En consecuencia, el tinglar fue incluido en la lista federal de especies en peligro de extinción en el año 1970. La Ley Federal de Especies en Peligro de Extinción de 1973, según enmendada, prohíbe matar, dañar, molestar, atrapar, comprar o vender una especie, así́ como partes o productos derivados de ellas. Aunque estas actividades clandestinas son difíciles de detectar y controlar, se han unificado esfuerzos por parte de ambos gobiernos para encarcelar y multar a los violadores de estas leyes. 

 

Por eso, el grupo 7 Quillas se mantiene activo durante todo el año. Hacemos mucha educación para que aquí [en el área de Ocean Park] se reduzca lo que es la contaminación lumínica, que es cualquier foco de luz blanca que dé hacia el mar y haga que se confundan con la espuma blanca que está en la orilla. Eso es bien importante”, señaló Hilda Benítez, cofundadora de la organización y residente de Ocean Park. 

 

Para mantener las playas de Ocean Park en óptimas condiciones, 7 Quillas organiza limpiezas y ha establecido acuerdos con la escuela de kitesurfing” [surfing aéreo]. “Nos dimos cuenta que había mucha gente que estaba haciendo deportes y otras actividades en la playa, pero también estaba preocupada por el medio ambiente, por la salud de nuestras playas, por la salud de las especies en peligro de extinción. Entonces nos hemos unido y hacemos muchas actividades donde 7 Quillas se encarga de la limpieza de la playa, limpieza fuera del agua y los skiters hacen la limpieza del océano”, destacó Eduardo.  

 

Al final de cada limpieza, lo más que encuentran es “plástico, mucho plástico. Chiquito, grande aquí en la arena, sobre todos los micro plásticos, está siendo un problema bien, bien grande. Y en el agua hay cartón, hay algunas cosas, pero por lo general es plástico, bolsas de plástico o pedazos de plástico que simulan ser una aguaviva, una jellyfish, y eso es el alimento principal de nuestros tinglares. Entonces es un arma muy fuerte para ellos. También encontramos colillas de cigarrillos”, comentó Eduardo, quien añade que las colillas tardan hasta 10 años en desintegrarse. 

 

El líder del grupo tortugueros destacó, “estamos creando conciencia, pero hace falta mucho más para que la gente tenga conciencia sobre eso. Las colillas, pedacitos de plástico como tapitas de botellas, etcétera, pueden ser armas para nuestras especies en peligro de extinción y para nosotros mismos. Está comprobado que ya se ha encontrado en diferentes seres vivos, en peces, aves, micro plásticos, en la carne que nosotros mismos consumimos”.