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Una invitación a observar con curiosidad el mundo natural de nuestras islas y a religar nuestros días con lo que ocurre en él

Temporada 1

¿Qué es un ecotono y cuál es la cultura ecológica que promueve PLN?

El programa describió lo que es un ecotono a nivel científico y cómo Para la Naturaleza propone una cultura ecológica en Puerto Rico.

Las Aves Migratorias Acuáticas del Humedal

Eduardo Esquilín, intérprete ambiental Para la Naturaleza, saca sus binoculares y en silencio observa con atención el humedal de...

La temporada de anidaje de tortugas marinas

Juliann Rosado es intérprete ambiental Para la Naturaleza y voluntaria del grupo tortuguero Yo Amo el Tinglar. Ella y su pequeña hija Ainara nos...

Cuando los Jueyes se están reproduciendo

Para un ciudadano común es difícil identificar al juey común. Sin embargo, para la doctora Concepción Rodríguez y la estudiante Idalmaris...

La canícula desde las Salinas de Cabo Rojo

Hace calor, mucho calor. Sin embargo, estamos listos para visitar uno de los lugares más hermosos y a la vez calurosos de Puerto Rico...

El tiempo de enjambrazón de Abejas

Willian Burgos ha logrado que miles de abejas se establezcan en el primer apiario de Para la Naturaleza, ubicado en la Reserva Natural...

La llegada excesiva de sargazo a nuestras costas

Uno de tantos signos de la crisis climática que enfrentamos es el surgimiento de un nuevo cinturón de sargazo que durante los meses de...

La temporada de lluvias y su impacto en la flora nativa

Los días de lluvias suelen cambiar nuestra logística diaria. Vestimos diferente, llevamos poncho o paraguas en la mochila y a veces tenemos que...

El impacto de los polvos del Sahara en el Caribe

El programa presentó contenido educativo sobre la capa de polvos del Sahara que se forma en la atmósfera cada verano...

La liberación del Gavilán de Sierra

Las montañas adjunteñas tienen un aura especial. La esperanza ha embriagado los montes al saber que, gracias al esfuerzo del Fondo Peregrino, “el...

En tiempo de cosecha

Fello y Shaisa viven y promueven una relación distinta con la naturaleza que inculcan a sus hijos Sol Mikael y Caribe. Para ellos, su finca es un organismo vivo...

El impacto de la temporada de huracanes en los coquíes

El cántico del coquí es una nana para los boricuas. Sin embargo, para algunas personas es una invitación a explorar la noche y conocer la fauna nocturna...

ecotono

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¿Qué es un ecotono y cuál es la cultura ecológica que promueve Para la Naturaleza?

El programa describió lo que es un ecotono a nivel científico y cómo Para la Naturaleza propone una cultura ecológica en Puerto Rico.

Temporada 1 / Episodio 1

La relación de los humanos con la naturaleza se transformó significativamente con la llegada de la Revolución Industrial y la Ilustración en el siglo XVIII. La idea del ser humano como parte de la naturaleza se disipó. Desde entonces, muchas personas han visto el mundo natural como un medio para conseguir recursos indispensables para la supervivencia de las personas.

Pero, según Anayra Santory, profesora de filosofía en la Universidad de Puerto Rico y directora de la División Editorial y de Comunicaciones Para la Naturaleza, debido a la crisis climática que enfrentamos, “la naturaleza empieza a jugar un rol protagónico en nuestras vidas ya no solamente como escenario, ya no solamente como contexto, ya no solamente como paisaje, sino como protagonista que nos obliga a repensar dónde vivimos, cómo energizamos nuestros hogares y nuestros comercios, cómo nos protegemos de fenómenos cada vez más extremos. Así que, forzados un poco por esas circunstancias, tenemos que pensar un poco qué somos con relación a esa naturaleza. La respuesta tal vez más correcta es que somos parte de ella y que como hemos estado de espaldas a ella es que hemos sido capaces de infligir la cantidad de daño que ahora estamos sufriendo como comunidades humanas”.

Por tal razón, Fernando Lloveras, presidente de Para la Naturaleza, su equipo de trabajo y un grupo de colaboradores han estado buscando respuesta a la siguiente pregunta: ¿cómo establecer nuevas relaciones con la naturaleza?

Según Santory, un paso urgente hacia esa meta es cesar o al menos ralentizar las actividades que sean dañinas hacia la naturaleza. Paralelamente, debemos poner en marcha mecanismos y acciones para revitalizar y regenerar los ecosistemas.

Esa idea ha llevado a la organización ambiental sin fines de lucro a promover una cultura ecológica. Una cultura ecológica invita a pensar en el florecimiento humano y su desarrollo tomando en cuenta los límites de la naturaleza, promoviendo prácticas sustentables y utilizando responsablemente los recursos que la naturaleza ofrece.

A través del programa radial “Ecotono”, Para la Naturaleza tiene como objetivo ayudar a la ciudadanía a reconectar con el mundo natural. La meta es construir un calendario ecológico que, por ejemplo, permita poner la mirada en qué meses suele llover más, cuando la fauna esta más activa, cuándo tendremos más o menos cantidad de luz, cuándo se estarán listas ciertas cosechas, cuándo nos visitarán las aves migratorias o cuándo recibiremos los polvos del Sahara.

Ecotono propone repensar y replantear nuestras relaciones con el mundo natural, reconociendo que la naturaleza es el sustento de la vida; lo que une a lo seres humanos, a la fauna silvestre y a la flora y a todos los recursos que hay en este planeta.

Por eso, Deborah Rodríguez, productora del programa, conversa con interpretes ambientales y conocedores de la naturaleza que, de forma sencilla, desarrollan temas complejos para guiar a los radioescuchas y lograr entendimiento sobre los elementos de la naturaleza. De esa manera, aprendemos juntos a observar con curiosidad el mundo natural y a construir relaciones distintas con él.

Las aves migratorias acuáticas del humedal

Eduardo Esquilín, intérprete ambiental Para la Naturaleza, saca sus binoculares y en silencio observa con atención el humedal de Medio Mundo y Daguao.

Temporada 1 / Episodio 2

Durante el año, muchas aves migran hacia el Caribe y, en total, Puerto Rico recibe la visita de 208 especies procedentes del norte y sur de América.

Pero no todas llegan a la misma vez ni con el mismo propósito. Algunas llegan en busca de alimento, para reproducirse y anidar o en respuesta a las condiciones climáticas del invierno en su región.

Según Esquilín, estas aves migratorias que llegan a Puerto Rico durante el verano vienen de América del Sur. “Aquí reponen energía, se alimentan y regresan nuevamente a Norteamérica donde tienen su época de anidaje”, explicó Esquilín.

En busca de conocer las aves acuáticas que llegan a Puerto Rico en el verano, la periodista Deborah Rodríguez viajó hasta la base naval Roosevelt Roads en Ceiba. Allí se encuentra Medio Mundo y Daguao, una de las áreas naturales protegidas por la organización sin fines de lucro Para la Naturaleza.

Con el cantar de las aves como música de fondo, Deborah recorrió la reserva natural junto a Eduardo Esquilín, intérprete ambiental certificado y un gran observador de aves. Esquilín le habló sobre el humedal y las aves acuáticas migratorias que lo visitan.

El humedal es un área de transición entre ecosistemas acuáticos y terrestres que se inundan o se saturan de aguas superficiales o subterráneas. Por tanto, tiene las condiciones propicias para ofrecer hábitat permanente a una gran cantidad de especies de flora y fauna adaptadas a condiciones húmedas.

En el humedal viven plantas -como los mangles-, peces, reptiles, anfibios y crustáceos de los que se alimentan las aves. Durante el recorrido junto a Esquilín se observó el pato quijada colorada. Contrario a las aves migratorias, esta especie vive en Puerto Rico durante todo el año y es fácil de reconocer por su cara y garganta blanca, el color canela del cuerpo, el dorso manchado y las pecas negras en el vientre.

De igual forma, se avistó la viuda, un ave relativamente pequeña y de color negro. Esta ave residente tiene el pico fino, negro y más largo que la cabeza. Usualmente, se le encuentra en los humedales de Puerto Rico alimentándose de crustáceos.

Entre las aves migratorias acuáticas observadas en el humedal de Medio Mundo y Daguao están: el playero turco y el playero arenero.

Hay aves migratorias -como el playero turco- que cuentan con un plumaje distintivo según la estación del año.  Durante la primavera y el verano la cara del playero turco es de color blanco y negro, sus alas son rojas y negras, mientras que sus patas son anaranjadas. En invierno, esta ave mantiene su rostro igual, pero el plumaje de su cuerpo tiende a ser menos vistoso y más oscuro.

La distancia que vuelan las aves migratorias es larga. Para tener una idea más clara, desde Canadá a Argentina hay más de 11 mil kilómetros.

Afortunadamente, estas aves no viajan solas. Por ejemplo, los observadores de aves han registrado que el playero arenero le gusta estar en bandadas o grupos de aves que vuelan de un lado a otro.  Esta ave se reproduce en el Ártico y, al igual que el playero turco, se encuentra con frecuencia en los ecosistemas costeros de Puerto Rico durante el verano.

La temporada de anidaje de tortugas marinas

Juliann Rosado es intérprete ambiental Para la Naturaleza y voluntaria del grupo tortuguero Yo Amo el Tinglar. Ella y su pequeña hija Ainara nos llevan a conocer la playa Los Tubos en Manatí.

Temporada 1 / Episodio 3

Nadan, aletean, escarban y luego se impulsan con ligereza de regreso al mar. Ese es el proceso que realizan las tortugas marinas en las playas de Puerto Rico durante su temporada de anidaje que se extiende desde el mes de febrero hasta agosto.

Juliann Rosado integrante de “Yo amo al Tinglar”, una organización que monitorea las playas desde Camuy hasta Vega Baja para documentar las actividades de anidaje de las tortugas marinas, explica el proceso de anidaje y por qué actualmente están en peligro de extinción.

Según Juliann, existen siete especies de tortugas de las cuales cinco anidan en Puerto Rico. Todas ellas nadan entre 3,000 a 6,000 millas aproximadamente hasta arribar a las playas del Caribe donde depositan sus huevos.

Para que las tortugas marinas decidan poner sus huevos, las condiciones climáticas deben ser favorables. “Usualmente ellas buscan la protección de las temperaturas más frescas que son en la noche o de madrugada. También, buscan protección porque durante la noche no tienen tantos posibles depredadores”, explica Juliann, quien además es intérprete ambiental Para la Naturaleza.

Al llegar a tierra, se dirigen a la playa alta -cerca de las dunas donde el nivel freático no es tan alto-, eso evita que el nido se llene de agua. Una vez encuentran el lugar correcto, aletean hasta formar el nido.

En el caso del tinglar, la profundidad del hoyo que crean con sus aletas es de unos tres pies y medios; en el carey y la tortuga verde, dos pies. En amos casos, es posible encontrar entre 70 y 100 huevos por cada nido. Los huevos se desarrollan con el calor de la arena en un período de 60 días en el tinglar, y 50 días en el caso del carey y la tortuga verde.

Según Juliann, las tortugas marinas tienen muchas amenazas, por ejemplo, la contaminación por basura, los microplásticos, la pesca indiscriminada por su carne, el robo de huevos y las grandes redes de los barcos pesqueros.

Sobre las redes apunta que estas deben contar con unos espacios para que las tortugas salgan si caen en la red. Sin embargo, hay muchas redes de barcos que todavía no tienen esta adaptación. Así que las tortugas se quedan atrapadas y mueren por falta de oxígeno.

Y es que, las tortugas marinas -a pesar de vivir en el océano- poseen pulmones y no agallas como los peces. Esto significa que deben subir a la superficie en busca de oxígeno cada 45 minutos.

Actividades humanas -como las antes mencionadas- han provocado que todas las especies de tortugas marinas estén en peligro de extinción. Por tanto, actualemente están protegidas por ley en Puerto Rico y los Estados Unidos.

Cuando los Jueyes se están reproduciendo

Para un ciudadano común es difícil identificar al juey común. Sin embargo, para la doctora Concepción Rodríguez y la estudiante Idalmaris Tillman nos enseñan a identificarlo.

Temporada 1 / Episodio 4

Para proteger las poblaciones del juey común (Cardisoma guanhumi), desde el 15 de julio hasta el 15 de octubre existe lo que se conoce como el período de veda de esta especie en Puerto Rico.

El periodo veda del juey común se establece por ley y prohíbe la pesca de esta especie con el fin de evitar el deterioro de la especie y promover la recuperación de sus poblaciones. Esta ocurre, durante el momento en que los jueyes se están reproduciendo y están muy activos.

Concepción Rodríguez, investigadora y profesora universitaria, e Idalmaris Tillman, estudiante de maestría en gerencia ambiental, explican el ciclo de vida de este cangrejo y su importancia ecológica.

Según Idalmarys, cuando ocurre la fecundación la parte de abajo del juey -que se llama el abdomen- funciona “como una puerta que se abre”. “El macho tiene una unas patitas o unas estructuras reproductoras especializadas. El macho transfiere los espermatozoides a la hembra. La hembra tiene unos gnoporos en los cuales el macho va a depositar esa estructura especializada. La hembra fecunda todos sus huevos y carga todos esos huevos en el abdomen”, dijo.

Los huevos son tan pequeños que se asemejan a la punta de un lápiz y la hembra puede cargar desde 2,000 huevos hasta un millón. Después de gestar por dos semanas los huevos, los liberan en el mar.

El ciclo de vida del juey común incluye una etapa en el mar y una de larva. Las hembras de los cangrejos terrestres depositan los huevos fecundados en el mar, ahí desarrollan etapas larvales que se extienden por meses. Una vez culminada esta fase, regresan a tierra para continuar su ciclo de vida como juveniles y adultos.

Pero, según Concepción, no siempre ocurre así. Algunos individuos enfrentan dificultades para completar su ciclo de vida. La pesca de cangrejos hembras que tienen huevos, ocasiona la pérdida de una gran cantidad de jueyes. Por esta razón, el Departamento de Recursos Naturales y Ambiental (DRNA) estableció desde el año 1999 leyes para proteger al juey común.

Los cangrejos son componentes esenciales en el ecosistema que habitan, como los humedales. Por eso es importante proteger a esta especie. “Ellos permiten el intercambio de gases para que la materia orgánica se descomponga mucho más rápido, porque si no ocurre un proceso de descomposición de materia orgánica, entonces estaríamos nadando prácticamente en hojarascas, maderas y en otros materiales. Así que es importante”, aseguró Tillman. El trabajo de estos animalitos consiste en descomponer la materia orgánica, contribuyendo así al ciclo del carbono.

La canícula desde las Salinas de Cabo Rojo

Hace calor, mucho calor. Sin embargo, estamos listos para visitar uno de los lugares más hermosos y a la vez calurosos de Puerto Rico; las Salinas de Cabo Rojo.

Temporada 1 / Episodio 5

En las últimas semanas de julio, se registraron cifras récord de calor que sobrepasaron los 100 grados Fahrenheit. Este calor responde al comienzo del fenómeno de la canícula, período más caliente del verano y, por supuesto, del año.

Para comprender los ecosistemas que tienen temperaturas extremas y muy poca precipitación, Pedro y Vanessa Valle, miembros del Comité Caborrojeños Pro Salud y Ambiente explican la importancia ambiental e histórica de uno de los lugares más caluroso de Puerto Rico: Las Salinas, en Cabo Rojo.

El Comité Caborrojeños Pro Salud y Ambiente contribuye a la conservación de los recursos naturales, la preservación de la salud y calidad de vida de las personas a través de programas, proyectos y actividades educativas.

“Las salinas de Cabo Rojo tienen una enorme importancia ecológica porque es, principalmente, el hogar de los playeros migratorios en todo el Caribe. Otras aves nativas y endémicas que se encuentran en peligro crítico de extinción, también han encontrado un refugio en esta área natural”, expresa Pedro, también exprofesor jubilado de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez.

Entre las aves endémicas que se encuentran en este espacio están “el guabairo, tenemos las mariquitas. Ambas están en peligro de extinción y las tenemos aquí en el bosque seco subtropical de Cabo Rojo”, expresó Vanessa quien además es voluntaria del Centro Interpretativo de las Salinas de Cabo Rojo junto con Pedro. Pero no siempre este remoto paraíso caborrojeño – que incluye ecosistema como praderas de hierbas Marina, arrecifes de coral, manglares, lagunas salinas e hipersalinas y el bosque seco- ha estado en sus mejores condiciones.

Según el informe del Programa de Manejo de Zonas Costeras, el 18 de marzo de 1973, la Policía notificó que un buque-cisterna de matrícula griega se encalló en un arrecife en la vecindad de la Parguera. Se estimó que el buque derramó en el mar aproximadamente 1.5 millones de galones de petróleo para hacer más liviana la nave y facilitar su desencadenamiento. El petróleo llegó a la costa cubriendo desde Bahía Sucia hasta el acantilado del Faro en Cabo Rojo.

“Aquello fue un desastre de gran magnitud sobre todo en los ecosistemas marinos. Aquí, obviamente, arrasó con el bosque de mangle de la zona muy cerca del Faro. Esto fue devastador. Todavía hay áreas que nunca se han recuperado. Estamos hablando de cerca de 50 años y todavía hay áreas de mangle que nunca se recuperaron por culpa de ese desastre”, enfatizó Pedro.

Los mangles son ecosistemas que actúan como criaderos para muchas especies de peces y otros organismos. Además, son ecosistemas con mucha productividad debido a su alta producción de materia orgánica y protegen a las costas de la erosión, las marejadas, tormentas y huracanes.

El devastador derrame del 1973, marcó la vida de Pedro, de los caborrojeños y de todo Puerto Rico. El rescate de Las Salinas se convirtió en una operación comunitaria que despertó un ímpetu de conservación y protección ambiental y, como resultado, nació el grupo ambiental al cual pertenecen Vanessa y Pedro.

El tiempo de enjambrazón de Abejas

Willian Burgos ha logrado que miles de abejas se establezcan en el primer apiario de Para la Naturaleza, ubicado en la Reserva Natural Hacienda La Esperanza en Manatí. En este episodio haremos un recorrido para aprender qué es la enjambrazón de las abejas, evento que ocurre con más frecuencia en julio y agosto. ¡Sé parte de esta historia!

Temporada 1 / Episodio 6

Entre los meses de julio y agosto ocurre uno de los procesos más importantes para la supervivencia de las abejas (Apis Mellifera): el período de enjambrazón. Esta especie se reproduce y emigra con su reina para formar otra colmena cuando la reina está débil.

El apicultor William Burgos Domínguez, quien a logrado que miles de abejas se establezcan en el primer apiario de nuestra organización, ubicado en la Reserva Natural Hacienda la Esperanza, en Manatí, explica la función de las abejas, cómo se dividen el trabajo dentro de la colmena y por qué esta especie está en peligro de extinción.

Las abejas cumplen una función esencial en el ciclo de la vida de todos los seres vivos.. “La función de las abejas en el ecosistema es polinizar. Ellas polinizan nuestras plantas para que las plantas puedan producir”, enfatiza William. Es decir, sin la polinizació no se producirían frutos ni alimentos.

En la polinización, el polen de una flor es transferido desde el estambre hasta el estigma. Las especies que realizan esta función se les conoce como vectores polinizadores. Se han identificado sobre 20,000 especies de abejas en el mundo. Por tanto, las abejas son uno de los grupos de insectos polinizadores más grandes. Además de las abejas, hay otros polinizadores como las mariposas, los murciélagos y los zumbadores.

Para poder realizar su función en la naturaleza, las abejas jerarquizan el trabajo. Las colmenas están compuestas por tres tipos de individuos: la hembra reina, muchas hembras obreras y unos pocos machos zánganos. Las obreras se encargan de mantener la colmena limpia, son nodrizas y producen jalea real para alimentar a las larvas que se convertirán en reina. La reina es la única abeja fértil, así que está encargada de la reproducción, y los machos zánganos su única función es fecundar a la reina, pues mueren tras la fecundación, según William.

Por miles de años, las abejas han facilitado la producción de alimentos, materias primas y remedios para mejorar la salud. No obstante, hace años que la comunidad científica ha dado la voz de alerta sobre la disminución en la población mundial de las abejas.

Si quieres cuidar de las abejas cómo estas cuidan de los humanos, práctica estos consejos:

    • Fíjate en tu patio o vecindario cuales son las hierbas, plantas o árboles que son visitados por las abejas y conservarlos. Designa áreas en el jardín o la comunidad como amigables para las abejas.

    • Si no identificas abejas en tu vecindario o propiedad, considera plantar algunas especies con flores que les provean alimento. Puedes visitar unos de los cinco viveros que tiene Para la Naturaleza en toda la isla para recibir orientación sobre las especies de arboles nativos y endémicos que cumplan este propósito. Allí también podrás adquirirlos.

  • Evita el uso del glifosato. El glifosato es el ingrediente activo de los herbicidas de alto espectro. Estudios científicos demuestran que al consumirlo el sistema inmunológico de las abejas se debilita y las hace más propensas a sucumbir a enfermedades.

La llegada excesiva de sargazo a nuestras costas

Uno de tantos signos de la crisis climática que enfrentamos es el surgimiento de un nuevo cinturón de sargazo que durante los meses de marzo a septiembre arropa las costas del Caribe. Leonor Alicea, interprete ambiental Para la Naturaleza, nos lleva a conocer más sobre esta alga en uno de los lugares poco conocidos de Cabezas de San Juan: Playa Canalejos.

Temporada 1 / Episodio 7

Uno de los signos de la crisis climática que enfrentamos es el surgimiento de un nuevo cinturón de sargazo que año tras año, durante los meses de marzo a septiembre,  arriba a las playas del Caribe.

“El sargazo es un alga parda. Las que llegan a las costas se llaman sargazo Natans y sargazo Fluitans. Desde hace dos décadas, está ocurriendo los arribazones más extensos y en cantidades industriales de sargazo. Las grandes cantidades de esta alga marina son inmanejables para la naturaleza y, consecuentemente, altera la vida en el mar”, expresó Leonor Alicea Rodríguez, intérprete ambiental en la Reserva Natural Cabezas de San Juan, en Fajardo desde hace 14 años.

Según comenta Leonor, el sargazo siempre ha existido. En océano Atlántico, hay un mar de sargazo, y funciona como hábitat para muchos peces e invertebrados. Pero desde el 2011, esta alga trae retos para especies y ecosistemas. Por ejemplo, hay aves y los peces que se enredan en ella y mueren. Asimismo, obstaculiza la movilización de las tortugas para que puedan llegar a las playas y anidar. Y, cuando se descompone, consume todo el oxígeno del entorno, y provoca la muerte de los organismos que dependían de ese oxígeno. Por otra parte, el alga interrumpe la entrada de luz solar, afectando a las comunidades de arrecifes coralinos.

La llegada abundante y en períodos extensos del sargazo a llamado la atención de muchos científicos, quienes se han propuesto descifrar el origen. Existen varias hipótesis que apuntan a la combinación de factores como el aumento en las temperaturas en los océanos y las descargas de nutrientes que transcurren por el cauce del río Mississippi al norte del Golfo de México y el río Amazonas en Brasil.  No obstante, en Puerto Rico ni en otros países del Caribe, se ha determinado qué hacer con este visitante no viviendo, aunque en algunos lugares se está intentado utilizar como fertilizante.  Las repercusiones de este fenómeno no solo serán ecológicas, también económicas. Las islas de las Antillas Menores -y países muy dependientes del turismo para generar ingresos- han tenido pérdidas millonarias por la cantidad de sargazo que se encuentran en las orillas de las playas. Esta alga contiene azufre y, cuando se descompone, produce un olor intenso a huevo podrido, alejando a un más a los bañistas.

La temporada de lluvias y su impacto en la flora nativa​

Los días de lluvias suelen cambiar nuestra logística diaria. Vestimos diferente, llevamos poncho o paraguas en la mochila y a veces tenemos que cambiar de ruta. Entonces, ¿cómo afectará la lluvia a seres vivos como las plantas? Eugenio Santiago nos cuenta.

Temporada 1 / Episodio 8

Manual para la producción de árboles y arbustos nativos de Puerto Rico

Aunque en Puerto Rico puede llover todo el año, históricamente, se espera que llueva con mayor frecuencia entre los meses de mayo a noviembre. Pero cada vez, la temporada de lluvia comienza más tarde y dura muy poco. Este año, por ejemplo, comenzó entre los meses de julio a agosto. Estos cambios en los patrones de lluvias, ¿cómo afectarán a seres vivos como las plantas?

Para contestar esta interrogante, Eugenio Santiago, director del Herbario del Jardín Botánico de la Universidad de Puerto Rico, explica que “el efecto del cambio climático es que vamos a tener más períodos de sequías. Períodos secos más extensos y, en general, los ambientes van a ser más secos. Estamos hablando de una reducción en las extensiones de hábitat de estas especies y, potencialmente, podríamos tener especies que se extingan o que estén en inminente peligro de extinción por pérdida de hábitat. El cambio climático redujo las condiciones para que ellas pudieran crecer”, asegura Santiago.

No obstante, las sequías podrían beneficiar a otros tipos de plantas que depende de ambientes secos para desarrollarse. Por ejemplo, hay especies de árboles nativos como el almácigo, el tintillo y la cobana negra que crecen en áreas secas, contrario a una gran cantidad de musgos que dependen de las áreas montañosas húmedas para sobrevivir.

Eugenio lleva mucho tiempo estudiando la flora nativa de Puerto Rico. Además, es un gran amigo y colaborador de Para la Naturaleza. Con su apoyo, la organización ha desarrollado diferentes iniciativas para promover la propagación de árboles nativos, endémicos y raros.

Según comenta, las plantas crean sus propios mecanismos para lidiar con el ambiente seco. “En ambientes extremadamente secos, como en los desiertos, los bosques secos, las zonas secas, las plantas que crecen en esos tipos de ambientes han desarrollado adaptaciones particulares, incluso condiciones extremas para evitar la pérdida de agua. Cuando pensamos en un desierto, nos llegan a la mente los cactus. Los cactus son un ejemplo de una adaptación para vivir en un ambiente de poca agua”, expresó el también catedrático de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

El impacto de los Polvos del Sahara en el Caribe

Recorrer el laboratorio de la doctora Olga Mayol es una experiencia muy distinta a los programas anteriores. Allí no hay sol. No hay abejas, ni pájaros, ni jueyes. Déjemos entonces que nos hable sobre su especialidad: los Polvos del Sahara.

Temporada 1 / Episodio 9

Con el inicio del vernano, comienza también la llegada de los Polvos del Sahara a la región del Caribe.

En este episodio de Ecotono, la catedrática de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, Olga Mayol explica qué es el polvo del Sahara, el impacto que puede tener en los ecosistemas y en la vida humana.

El Polvo del Sahara tiene origen en el Desierto del Sahara, ubicado al norte de África.  Según Mayol, lo que llegan “son partículas de polvo que son levantadas por el viento y tienen la capacidad de transportarse a través de largas distancias. Estamos hablando de miles de kilómetros”.

Los Polvos del Sahara están compuestos de varios minerales como el cuarzo, calcita, hierro, aluminio entre otros. Todos estos minerales juegan diferentes roles. Por ejemplo, “el hierro, este se ha asociado con la productividad marina. Este mineral tiene que estar disponible para que pueda haber vida en el océano”, aseguró la catedrática.

La doctora destaca que, así como sustenta la vida en los cuerpos de agua marinos, también dependiendo de la cantidad de este polvo varían los efectos negativos y positivos en los ecosistemas. Los minerales como el nitrógeno y el fósforo pueden aumentar la concentración de algas.

Esto ocasionaría un impacto negativo en los corales, principalmente, los que se encuentran en las áreas más profundas porque recibirían menos radiación del sol. Los corales necesitan esa radiación para la fotosíntesis.

Del mismo modo, la concentración de Polvos del Sahara, evita que los océanos se calienten. Mientras menos caliente esté el océano, hay menos probabilidad de que ciclones se formen y se intensifiquen.

Por otra parte, “la gente piensa que [los Polvos del Sahara] son los que ocasionan el incremento en sus condiciones de asma o dificultades respiratorias. Pero lo que hemos podido ver es que esa masa de aire seco disminuye la concentración de aeroalérgenos”, asegura Olga, quien añade que un estudio se demostró que El Yunque en Puerto Rico son las fuentes principales de los aeroalérgenos, y no el polvo del Sahara.

La liberación del Gavilán de Sierra

Las montañas adjunteñas tienen un aura especial. La esperanza ha embriagado los montes al saber que, gracias al esfuerzo del Fondo Peregrino, “el arquitecto del bosque de montaña” está de regreso.

Temporada 1 / Episodio 10

El gavilán de sierra es un ave rapaz conocida como “el guardián del bosque”.  Su dieta es vital para mantener el equilibrio de los ecosistemas montañosos, pero pesar de su importante rol desde 1994 se encuentra en peligro crítico de extinción.

Según Jaime Botet, miembro del Fondo Peregrino, organización sin fines de lucro -con sede en Estados Unidos- dedicada a salvar las aves rapaces en peligro de extinción, el gavilán de sierra “es responsable de mantener el balance en el ecosistema. Al alimentarse de otras aves, como lo es el san pedrito, como lo es el come ñame, como lo es la llorosa entre otras, mantiene ese balance”.

Además, las aves rapaces son “barómetros ecológicos” que ayudan a conocer lo saludable que está un hábitat. Estas pueden detectar productos químicos y  los niveles de contaminantes en el ambiente. El ave actúa como un sistema de alerta de las amenazas inminentes en el aire.  Sin embargo, en las últimas décadas su población se ha ido reduciendo.

Botet señala que “el proyecto del Fondo Peregrino comenzó a trabajar como el gavilán de sierra en el 2015. Para ese entonces, solamente se monitoreaban y se hacían  censos  para saber el estado poblacional de la especie. No había ningún tipo de intervención directa y  de  manejo con los nidos silvestres. No fue para el 2017, después del huracán, en donde el Fondo Peregrino tomó acción, luego de haber hecho un censo y determinar que había solamente 19 individuos, luego del huracán María”, expresó Jaime, biólogo y portavoz de la organización.

Jaime junto con su equipo de trabajo, se han comprometido en crear estrategias para asegurar la subsistencia de esta ave endémica. Los biólogos identifican los nidos, escalan los árboles y realizan extracción de huevos que luego trasladan hacia su laboratorio para incubarlos. Cuando el huevo eclosiona, alimentan al polluelo hasta que esté preparado para ser liberados en el bosque.

El proceso para garantizar la preservación del gavilán no finaliza con su liberación. Los biólogos continúan su labor de padres sustitutos y continúan vigilando la cría hasta que aprenda a defenderse en su hábitat natural.

Los factores que afectan a esta ave son diversos. Los huracanes Irma y María jugaron un papel importante en el colapso poblacional del gavilán. Se redujeron las áreas en las que el gavilán puede crear nidos, se afectó la disponibilidad de presas para cazar, aumentó la depredación de nidos y el parasitismo. Asimismo, se volvieron más vulnerables a la vista de sus depredadores.

Según Botet, salvar el gavilán de sierra requiere la colaboración de todos. “Nosotros podemos implementar la mayor cantidad de recursos. Podemos tener el mejor conocimiento y las personas más expertas para llevar a cabo este proyecto. Pero si no abrimos esas colaboraciones y no abrimos esos enlaces entre organizaciones locales, organizaciones sin fines de lucro y específicamente con la comunidad no vamos a poder salvar a esta especie”, enfatiza Jaime.

En tiempo de cosecha

Fello y Shaisa viven y promueven una relación distinta con la naturaleza que inculcan a sus hijos Sol, Mikael y Caribe. Para ellos, su finca es un organismo vivo del cual son parte. Conoce la historia del Colectivo Unitaria Común, un proyecto agroecológico que han desarrollado juntos.

Temporada 1 / Episodio 11

Después del huracán María, muchas familias han tenido que reinventarse por la falta de energía eléctrica, escasez de alimentos y acceso a agua potable que experimentaron en los meses y hasta años de recuperación luego del potente ciclón. Tras este panorama, han surgido alternativas que garantizan un acceso directo a los recursos que sustentan la vida, cuidan de la naturaleza y que sustituyen el individualismo por la gestión colectiva.

En este episodio, el equipo de Ecotono viaja hasta el barrio Las Palmas, en Utuado para conocer a  Shaiza y  Fello, gestores de la Unitaria Común, un proyecto agroecológico familiar que promueve una relación distinta con la naturaleza.

Fello viene de una familia de agricultores en Utuado y conoció a Shaiza en Mayagüez cuando ella estudiaba en la Universidad de Puerto Rico. Los abuelos de Fello cultivaban tabaco. El proyecto eco-agrícola y comunitario de la Unitaria Común es la continuación de las enseñanzas sus abuelos, aunque han incorporado nuevas técnicas y prácticas. Por ejemplo, no dependen de un solo producto agrícola ni de una sola actividad económica, integran el cultivo de alimentos con la elaboración de productos  -como las Sodas del  Otoa, una bebida hecha con las frutas de la cosecha, entre otros productos-.

La labor que realizan Fello y Shaiza es una forma de resistir ante un modelo económico que destruye la naturaleza y contamina los alimentos. “Uno tiene que entender lo que está pasando a nivel local y mundial. Para, entonces, tomar la decisión firme de por qué es que yo puedo hacer esto. Por qué no es un capricho meramente. Y es porque por ahí llega mucho alimento con pesticidas, con químicos. Sin embargo, si miramos hacia adentro, hacia el centro de la isla, vemos que hay un montón de gente que todavía está produciendo a pequeña escala mucha comida. Que muchas veces no es ni considerada en esto de los censos agrícolas”, enfatizó Fello. Ellos representan un giro esperanzador del que quizá mucha gente no esté aún consciente.

Al finalizar la entrevista, tanto Fello como Shaiza se dirigieron a los jóvenes para invitarlos a construir relaciones saludables con el mundo natural, así como ellos lo hacen.  “Que amen la tierra. Que se amen entre ellas y ellos mismo. Salvaguardar las semillas. Que se  autodefiendan. Que se  autorganicen. Que se  autogestionen las propias necesidades. Que no tengan miedo. Y que de vez en cuando, se toman el tiempo de apreciar la naturaleza, expresa Shaisa.

El impacto de la temporada de huracanes en los coquíes

El cántico del coquí es una nana para los boricuas. Sin embargo, para algunas personas es una invitación a explorar la noche y conocer la fauna nocturna. A propósito del adiestramiento anual de empleados Para la Naturaleza en el Monte del Estado en Maricao, Carlos Andrés Rodríguez y Louis Santiago comparten sus conocimientos en herpetología.

Temporada 1 / Episodio 12

El cántico del coquí (Eleutherodactylus) es una canción de cuna para los que viven en las islas de Puerto Rico. Sin embargo, 10 de las 17 especies de coquíes que existen están en peligro de extinción y tres se encuentran en un estado crítico.

   

En este episodio, el equipo de Ecotono viajó hasta el bosque del Monte del Estado en Maricao. Allí, los intérpretes ambientales y Louis Santiago Breván, explicaron aspectos esenciales de la vida y reproducción de los coquíes 

Los coquíes pertenecen al género de los Eleutherodactylus. Este nombre hace referencia a que este anfibio carece de tejidos entre los dedos. “Piensa en una rana acuática que cuando se tira al agua, ella nada y utiliza esas membranas como chapaletas. Pues los coquíes, como se adaptaron para vivir fuera del agua en la isla y en otros sitios bien secos, pues abandonaron esa necesidad de poner huevos en agua para que pasaran por una etapa larval y eventualmente por metamorfosis. Así que esta especie no pasa por la etapa de renacuajo en su ciclo de vida, enfatizó Carlos Andrés Rodríguez, quien trabaja como Coordinador de Ecodetour Para la Naturaleza y es intérprete ambiental certificado

Cuando los coquíes cantan y producen ese sonido que da origen a su nombre, le hacen un llamado a la hembra para reproducirse. La hembra seleccionará el macho con la mejor acústica y protector para reproducirse. Interesantemente, en el coquí común y varias otras especies de coquíes en Puerto Rico es el macho quien cuida la camada. Hay otras especies como el coquí guajón del sureste de Puerto Rico que, incluso, entre más dominante y fuerte sea la macho, más camadas va a tener. Entre más camadas tenga, más atractivo es para la hembra”, expresó Carlos Andrés.  

La cantidad de huevos va a depender de cada especie, pero en el caso del coquí común, la hembra pone entre 17 a 20 huevos, dependiendo de su edad y tamaño. Los coquíes a pesar de que se han adaptado para vivir fuera del agua necesitan de ella ya que, según explica Carlos Andrés, este anfibio tiene pulmones, pero respira a través de la piel. 

  

En el recorrido por el bosque se encontraron especies distintas de coquíes como el común, melodioso, montañoso, grillo y hedrick. “El coquí de la montaña obviamente es una especie que está mucho más amenazada que el coquí común. Está siendo afectada actualmente por un hongo que está matando anfibios a nivel mundial”, aseguró Carlos Andrés Rodríguez.   

 

Los interpretes ambientales recomendaron mecanismos para salvar este anfibio como sembrar árboles que crezcan altos y que creen sombra. Además, enfatizaron que al salvar a los coquíes también ayudas a otras especies como los lagartijos, los murciélagos y las aves, pues comparten el mismo hábitat.  

Manual para la producción de árboles y arbustos nativos de Puerto Rico

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