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El gobierno evalúa los daños de las inundaciones para determinar si emite una declaración de emergencia nacional

El Departamento de Seguridad Pública ofreció una actualización de la situación y defendió su respuesta a la repentina emergencia, mientras que el Servicio Nacional de Meteorología anticipó que vendrá un periodo con menos lluvias en los próximos días.

El Gobierno central y las alcaldías aún evaluaban esta mañana los daños causados por las inundaciones de los pasados días para determinar si se emite una declaración de emergencia nacional y si se eleva a una solicitud a nivel federal.

El secretario del Departamento de Seguridad Pública (DSP), Alexis Torres, indicó que esperan tener un estimado preliminar para el final de hoy, cuando todavía quedaban seis refugiados en Cataño y cinco en Toa Baja.

“Estamos trabajando con los alcaldes y alcaldesas, esperando que hagan su evaluación para someter toda la información al DSP y al Negociado (de Manejo de Emergencias) para evaluar y referir al gobernador, para que lo analice y tome una determinación”, sostuvo Torres en una conferencia de prensa.

“Espero que al final del día tener por lo menos un número preliminar para comenzar el diálogo”, agregó. “Ahora mismo se está llamando a los alcaldes para ir recogiendo esos datos”.

Recalcó que “una vez el gobernador tome una decisión, de ser esa manera”, hará o no la petición de declaración de emergencia de parte del gobierno federal.

“Hay que tomar en consideración la cantidad de daños para poder evaluarlo”, abundó Torres, quien destacó que visitó el área de Candelaria en Toa Baja y vio que “estaba bien afectado, no necesariamente en las estructuras, pero sí en los muebles y las neveras. El agua entró cuatro a seis pies en esas propiedades”.

El funcionario señaló que por el momento los municipios, NMEAD y el DSP, así como otras entidades, ofrecen asistencia de respuesta inmediata para atender necesidades inmediatas, pero por el momento no está claro qué sucederá para reclamación de daños a largo plazo.

Por parte, Orlando Rivera, director de la Agencia federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), indicó que no existe una cifra exacta para determinar si se emite una declaración de emergencia del gobierno de Estados Unidos.

“Cada emergencia es distinta y a pesar de que no hay un número que le pueda decir cuál va a ser el detonante para esa declaración presidencial, sí le puedo decir que se está llevando a cabo esa evaluación local y estatal, para después hacer un análisis conjunto preliminar de daños y ver si en efecto procede esa declaración presidencial”, explicó Rivera, durante una conferencia de prensa en la sede de NMEAD.

Por su parte, el comisionado de NMEAD, Nino Correa, señaló a Toa Baja, Cataño y Vega Alta como algunos de los municipios más afectados. En el caso de Cataño, resaltó la situación en la barriada Juana Matos.

En cuanto a la respuesta, Correa detalló que hubo un cambio de estrategia a la toma de decisiones, pues nadie esperaba la magnitud de lo que sucedió y aseguró que movilizaron los recursos lo más rápido que se pudo, ya que no se anticipaba que el fenómeno se quedara estacionario sobre Puerto Rico.

“Por la cantidad de peligros a la que se expuso a la gente, en algunos municipios, gracias a Dios podemos decir que no hubo ninguna fatalidad”, expresó Correa.

Explicó que “la estrategia se cambió en el momento por la cantidad de lluvia que llegó en el momento. Que primero te digan de 1 a 2 pulgadas y después, en cuestión de horas te digan vamos por 5 a 6 pulgadas y que se está inundando lo que no se había inundado anteriormente, y hay que reaccionar… Estamos en una etapa de respuesta, que e los que te va a llevar a la recuperación”.

“Fue inesperado en todo el sentido de la palabra”, puntualizó Correa.

Por su parte, el coordinador de avisos del SNM, Ernesto Morales,señaló que ningún modelo meteorológico anticipaba lo que ocurrió durante el fin de semana.

Dijo que desde el martes esperaban que entre el jueves y el sábado sería “un periodo bien activo con lluvias, debido a que esta vaguada se iba a mover a través de la región”.

“Lo que pasó el sábado es que el sistema, la vaguada, no se movió tan rápido como se esperaba y se puso casi estacionaria, y generó estas cantidades de lluvia. Se había hablado con las agencias pertinentes, que había un potencial para estos días, pero las grandes cantidades que se recibieron no se esperaban”, dijo Morales.

“Primero, no es normal que tengamos esas cantidades de lluvia durante este periodo del año, y, segundo, ninguno de los modelos sugería que el frente se tornara estacionario y se pusiera en una generación de aguaceros, especialmente en el área metropolitana”, abundó.

Asimismo, adelantó que este episodio representa “un reto que tenemos en el SNM en este momento, para analizar las cosas que se hicieron bien y las que se hicieron mal, para próximos eventos”.

Para los próximos días, Morales dijo que desde hoy habrá una “merma en la lluvia”, mientras que mañana comenzará un “patrón diferente, más seco comparado con lo de ayer. El resto de la semana será más típico de esta épica del año, con periodos de lluvias en la mañana en el este y por la tarde en porciones del oeste”.

En cuanto a los daños registrados, Correa dijo que en San Juan hubo vario deslizamientos, incluyendo uno en Caimito, así como varias carreteras intransitables en Guaynabo, la avenida Baldorioty de Castro, la avenida Kennedy, San Patricio, Martínez Nadal fueron algunas de las más afectadas.

Dijo que también hubo inundaciones en Aibonito y Comerío, mientras que el Río Blanco se salió de su cauce en la PR-31 en Naguabo.

También hubo árboles caídos en Humacao, Yabucoa, Guayama y hubo deslizamientos en el expreso PR-52 entre Salinas y Cayey.

En el expreso PR-22, en la salida a Toa Baja, por el barrio Salinas, también estuvo cerrada por un tiempo.

Mientras, el Negociado de Emergencias 9-1-1 reportó hasta ayer un total de 70 llamadas relacionadas al mal tiempo.

“Una fue por una personas arrastrada por una corriente de agua, cinco por atrapados, 11 caídas de árboles, dos caídas de postes, seis carreteras obstruidas, siete por deslizamiento, 27 por inundaciones y una por un puente que estaba apunto de caerse”, detalló Correa.

En cuanto a carreteras que todavía estaban cerradas hasta las 8:00 de anoche, el Departamento de Transportación y Obras Públicas reportó que figuraban tramos de la PR-60 de Caguas a Humacao, PR-2 en Dorado, PR-815 y PR-811 en Naranjito y PR-199 en Trujillo Alto.

Por su parte, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) reportó que 2% de sus clientes estaban sin el servicio de agua potable por problemas de energía eléctrica, represas obstruidas y averías mecánicas en la toma de agua cruda en el Río Culebrinas.

Seis embalses estaban a nivel de desborde en la mañana de hoy. Según Correa, los embalses de la Plata y Carraízo tenían una compuerta abierta para “descargas preventivas”. Aseguró que no hay peligro inminente para las comunidades aledañas porque fueron avisados.

A su vez, LUMA Energy reportó anoche 9,034 clientes sin su servicio, de los cuales, 3,100 son de la zona metropolitana.

Correa, además, informó que el Municipio de Cataño reportó problemas con la maquinaria de bombeo que ayudan a mitigar las inundaciones.

Al momento, hay varias escuelas públicas que no recibirán estudiantes y el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico anunció que pospuso su retorno a las clases presenciales debido a la situación.

Aquí puedes consultar cuáles planteles estarán cerrados.

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