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El hombre que contempla aves

Nathaniel contribuye al respeto de las comunidades de aves en Puerto Rico

¿Qué tienen en común un especialista en ciencias de la información y almacenaje de datos con el avistamiento de aves? Ambos son oficios de atención al detalle, organización y persistencia. Todas estas características se conjugan en Nathaniel González, quien este año ha ocupado una de las posiciones más altas en el conteo de aves.

Nathaniel es uno de los muchos ciudadanos que contribuyen al respeto y la protección de las comunidades de aves en Puerto Rico a través del pajareo (birding o bird-watching en inglés). El experto en computación está integrado a la Sociedad Ornitológica Puertorriqueña, (SOPI) un grupo de aficionados al birding que hace más de quince años documentan—mediante observaciones, sonidos y descripciones—cada avistamiento del que son testigos.

En el caso de Nathaniel, sus observaciones transcurrieron durante un año, en el cual junto a otros participantes trataron de ver la mayor cantidad de especies de aves en Puerto Rico. Nathaniel logró un tercer lugar al registrar 192 especies en el portal eBird, que forma parte de las iniciativas del Laboratorio de Ornitología Cornell  y el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico. Por su parte, Julio Salgado llegó en primer lugar con 213 especies; mientras Gabriel Lugo obtuvo un segundo lugar con 204. Ambos se han destacado como guías de aves.

Los logros de Nathaniel en un corto espacio de tiempo se deben a la ayuda y el desprendimiento de SOPI, así como de Sergio Colón, quien es la persona que más aves ha registrado en eBird y mentor de observadores nuevos como González.

“Una vez uno descubre esto, lo quiere compartir con sus colegas de trabajo. Uno comienza como autodidacta y se va nutriendo del conocimiento de otras personas. Esta es una actividad que se realiza en equipo, en la que compartes tus avistamientos”, comenta Nataniel. También confiesa que la primera vez que ‘pajareó’ fue en una Feria de Conservación del Fideicomiso.

“Me interesó el tema mucho, aunque la primera vez lo que pensaba que iba a ver eran changos y palomas. Pero en Pajareando con Sentido pude descubrir otras especies ”, añadió entre el hecho y la broma. Sin embargo, aquellas especies nuevas fueron suficientes para despertar su pasión por la ornitología.

“En ese momento salí rápido para una librería a buscar un libro sobre pájaros de Puerto Rico. Para mi sorpresa, sólo había uno dedicado a los niños, pero tenía muchísima información y especies distintas. Luego hice mi primera ‘pajareada’ independiente en el Jardín Botánico de Caguas. Allí vi un turpial, que aunque no es un ave autóctona, y sí venezolana, es una especie bellísima”, cuenta Nataniel emocionado.

Consciente de la importancia de su afición, subraya la variedad de especies que hay en una extensión territorial tan pequeña como la de Puerto Rico: 331 registradas desde 1965; versus una extensión casi continental como la de Estados Unidos, con alrededor de 800 especies.

“El ‘pajareo’ no es una actividad tonta, tiene una función de respeto y conservación del ambiente. Conoces a otros ciudadanos preocupados por la protección de los mares, las playas y las tortugas: es un portal a otros descubrimientos”, finaliza Nataniel, quien sigue aprendiendo sobre el ‘pajareo’ y tiene ya más de doce libros sobre birding, su catalejo, binoculares y bird callers.  Los pájaros que contempla son ahora parte de su vida. Con su trabajo y el de otros pajareros, lo seguirán siendo.

Para más información sobre el proyecto eBird Puerto Rico y sobre el avistamiento de aves, visita la página web del proyecto.

Otros enlaces importantes sobre el avistamiento de aves:

Sociedad Ornitológica Puertorriqueña, Inc.: http://www.avesdepuertorico.org/