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El huracán Dorian fue un gran simulacro para poner a prueba la respuesta del gobierno

El errático ciclón peinó las islas municipio de Vieques y Culebra sin dejar rastro de daños

Residentes de Maunabo

Cuando el ahora huracán Dorian pasó por las islas de Barlovento, el centro del fenómeno atmosférico se disipó por varias horas y reapareció 50 millas al norte de su localización anterior, y eso cambió todos los pronósticos.

El saldo de esto fue que la mayor parte de Puerto Rico no sufrió las consecuencias directas del huracán que, al cierre de esta edición, tenía vientos sostenidos de 80 millas por hora y continuaba intensificándose mientras hacía su ruta por el océano Atlántico en dirección a las Bahamas.

La esquina noreste de la llamada “isla grande”, así como las islas municipio de Vieques y Culebra, aunque sufrieron un impacto casi directo del ciclón, apenas reportaron daños.

El meteorólogo Ernesto Morales explicó que, además de las lluvias reportadas en estas zonas, se experimentaron vientos de unas 50 millas por hora, especialmente en Culebra, sin que esto afectara significativamente la infraestructura de la zona.

El impacto fue tan limitado que, en la noche de ayer la gobernadora Wanda Vázquez Garced revirtió su directriz inicial suspendiendo los trabajos en el gobierno y las escuelas públicas para hoy, jueves. A raíz del anuncio de la mandataria, se esperaba que el país fuera regresando a la normalidad hoy tanto en el sector público como en el privado.

Anoche, en la última comunicación de la gobernadora asociada con la emergencia, se informó que se levantaba también la congelación de precios en los artículos de primera necesidad y las restricciones en el expendio de bebidas alcohólicas de la Ley Seca, activada al mediodía.

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