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Gritan discrimen contra pequeños agricultores en programa con fondos federales

Organizaciones aseguran que las prioridades de asistencia han cambiado del pequeño agricultor a negocios de supuesto potencial mayor.

Gritan discrimen contra pequeños agricultores en programa con fondos federales

Organizaciones que representan distintos sectores de pequeños agricultores del país denunciaron hoy los numerosos obstáculos que aseguran les están dificultando obtener los fondos que reclaman y merecen del programa RE-GROW, que con fondos federales administra en Puerto Rico el Fideicomiso de Ciencias y Tecnología.

En conferencia de prensa conjunta celebrada hoy en San Juan, las entidades afirmaron que el Fideicomiso, junto al Departamento de la Vivienda, “decidieron dar prioridad a los agronegocios y no a la producción agrícola de fincas de ingresos limitados”.

“Este programa, realizado con fondos CDBG-DR para la recuperación del huracán María, supone estar orientado a aumentar la producción de comida y aumentar la seguridad alimentaria de Puerto Rico. Se trata de unos $92.5millones que podrían servir para garantizar comida para el pueblo, particularmente ante desastres”, indicó la portavoz de la Asociación AGRO-MUJER, Josie Pagán.

Recordó que el impacto de María fue devastador para los y las pequeñas agricultoras que perdieron sus cosechas e implementos agrícolas así como, en muchos casos, sus casas. “Muchos agricultores colgaron los guantes pero muchos más continúan batallando, con el compromiso de seguir produciendo alimentos sanos y frescos del país para sus familias y comunidades”

Entre los obstáculos que aseguran dificultan el acceso de estos fondos para un importante sector agrícola mencionaron que la solicitud está disponible sólo en formato digital, lo que es excluyente para un amplio sector, ya que en su mayoría las fincas no tienen acceso a internet, o suficiente señal para llenar la solicitud.

Que además se les solicita una puntuación de crédito para procesar la solicitud, cuando este programa es una subvención federal, mientras que a los pescadores le están requiriendo presentar un affidavit para demostrar su lugar de trabajo. También les exigen a los solicitantes, indican, un registro de antecedentes financieros, evidencia que la finca está registrada como negocio, la certificación de agricultor bonafide y hasta pruebas de preparación académica.

“Para sustentar la solicitud exigen planillas de los últimos años cuando en la realidad agrícola la mayoría de los agricultores a pequeña escala no tienen como requisito llenar planilla debido al nivel de ingresos. La solicitud de la Planilla como requisito está dejando fuera a muchos agricultores adultos mayores”, indicaron.

Se quejaron además estos agricultores que el apoyo técnico no está saliendo al campo a orientarles mientras los gastos para someter la propuesta van en aumento.

Katia Avilés, de la Organización Boricuá de Agricultores Ecológicos, dramatizó la denuncia al señalar que el 84% de la agricultura en Puerto Rico la llevan las fincas familiares, “no obstante las guías de Re-Grow decidieron enfocar estrictamente en dólares y centavos y negocios agrícolas, desproporcionadamente afectando este 84% de fincas familiares”.

Afirmó que menos del 30% de nuestros agricultores y agricultoras tienen bachillerato o maestría, sin embargo, las guías del fondo Re-Grow estipulan y atan la experiencia agrícola a una transcripción de créditos universitarios“La región de Lares y Utuado son más del 36% de los agricultores que quedan en la Isla, no obstante el volumen de ventas es menos de 10%. Los fondos Re-grow los atan solamente a planillas y puntuación de crédito” e impiden solicitudes colectivas.

“Lo que está sucediendo con el programa Re-grow no es una excepción. En la última década hemos sido testigo de cómo el Gobierno ha otorgado millones de fondos y cientos de cuerdas a grandes agro-empresas mientras reduce partidas y elimina programas que benefician a los pequeños agricultores, los principales motores de la agricultura del país”, dijo por su parte Marissa Reyes, también de la organización Boricuá de Agricultura Ecológica de Puerto Rico.

Jaqueline Pérez, de la Fundación Bucarabón de Maricao, aseguró mientras tanto, que las organizaciones tienen propuestas claras para la modificación de las guías, incluyendo medidas para hacer el acceso más justo. “Por eso, llamamos al Departamento de la Vivienda a reconocer el espacio de las pequeñas agricultoras en la mesa donde se toman las decisiones sobre la recuperación” dijo.

En apoyo a estas denuncias se unió también el portavoz del Congreso de Pescadores, Roberto Silva, quién expresó que “la gran mayoría de los pescadores no han recibido ninguna ayuda post María y las Guías del Programa Re-grow han sido excluyentes en el lenguaje pues no se menciona a los pescadores ni al sector propiamente”.

Este Programa, agregó, es una oportunidad para el sector pesquero recibir fondos “ya que en los pasados 25 años no se ha invertido en el sector de la pesca en nuestra isla”.

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