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Instalan proyecto para fomentar la propagación de especies marinas en el estuario de la bahía de San Juan

Las aguas bajo los muelles del Club Náutico albergan cinco BioHUTS que proveerán alimento y refugio.

La instalación de cinco estructuras –conocidas como BioHUTS– marcó el inicio de la transformación de las aguas bajo los muelles del Club Náutico de San Juan en un hábitat que ayudará a la propagación de peces y crustáceos.

Son estructuras que, a partir de ahora, se convertirán en viveros acuáticos, ya que están diseñadas para proveer alimento y refugio a diversas especies, particularmente en su etapa juvenil.

Se trata de una iniciativa del Programa del Estuario de la Bahía de San Juan, que fue subvencionada por la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA, en inglés) y surgió tras los “daños considerables” que la población de peces sufrió por el paso del huracán María, cuyo cuarto aniversario se cumplió el pasado lunes.

“En la región metro, donde estamos ahora mismo, los estimados han llevado a los expertos a concluir que las descargas de aguas no tratadas fueron de 52 billones (52 mil millones) de litros. El Estuario está apoyando el restablecimiento de comunidades de peces a través de estos módulos”, dijo, el viernes, en conferencia de prensa la directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro, Brenda Torres.

“Lo que presentamos es una pieza en el rompecabezas de una restauración ambiciosa y necesaria para atender los retos del cambio climático”, agregó, al hacer referencia a un informe del Centro de Análisis Operativo de Seguridad Nacional (HSOAC, en inglés) sobre la recuperación de Puerto Rico post-María, en el que se recomienda la designación como área protegida de la “barrera de coral de San Juan”, desde Isla Verde hasta El Escambrón.

¿Cómo funciona?

Jorge Bauzá, director científico del Estuario, indicó que la instalación de los BioHUTS “va en la línea de intervenir en la conservación y la acción” para ayudar a la recuperación de los ecosistemas.

Resaltó que las estructuras “imitan” las raíces de los mangles rojos, que son los hábitats naturales predilectos para diversas especies de peces y crustáceos en sus etapas de crecimiento. “Las especies se crían aquí y, luego, migran a los arrecifes de coral o al océano profundo”, dijo.

Bauzá describió los BioHUTS como compartimientos o canastas de acero inoxidable con huecos, en cuyo interior hay conchas vacías de carrucho (Strombus gigas) que fueron descartadas una vez extraído el marisco. Las conchas fueron rescatadas en villas pesqueras y otras partes de la isla. Las estructuras tienen un segundo compartimiento que da protección a las especies juveniles, evitando que otras más grandes las depreden.

“De forma natural, sobre la superficie de las conchas van a crecer algas y esas algas son parte de la alimentación. La cadena alimenticia de los peces y crustáceos pequeños empieza con el plancton marino. Además, las conchas proveen espacios internos para que las criaturas marinas juveniles puedan desarrollarse”, explicó, y precisó que el área en la que los BioHUTS fueron sumergidos tiene una profundidad de entre tres y siete pies.

Al respecto, Torres añadió que las estructuras quedaron suspendidas en el agua, pues la intención no es afectar las comunidades bénticas (del fondo), como las yerbas marinas.

Para medir el éxito del proyecto, se harán monitoreos mensuales (censos de peses y crustáceos) con los que se calculará el índice de biodiversidad. En esta tarea, que se extenderá por un año, colaborará la Tropa 685 de Puerto Nuevo de los Boy Scouts of America.

“Estamos bien entusiasmados porque vamos a crear vida marina en la bahía de San Juan”, afirmó Bauzá.

¿Por qué el Club Náutico?

Por otro lado, Torres señaló que la colocación de los BioHUTS en los muelles del Club Náutico de San Juan no fue al azar. Contó que, en 2016, el Estuario realizó un estudio de viabilidad, que concluyó que estas aguas serían las idóneas para el proyecto.

“Aquí, hay estructuras de las que pueden agarrarse los umbráculos (BioHUTS) y no impactar las comunidades bénticas. Además, es un lugar llano, de no más de 15 pies, y es el único cuerpo de agua del sistema estuarino de la región metropolitana donde se permite la pesca recreativa y comercial”, dijo.

Torres describió el lugar como “accesible”, lo que también facilita el apoyo ciudadano en las gestiones de monitoreo y “lograr la sostenibilidad del proceso”.

Mencionó, igualmente, que el espacio “creará vida marina en abundancia”, lo que repercutirá sobre la pesca y, por consiguiente, tendrá un impacto económico.

Carlos Ramírez, comodoro del Club Náutico de San Juan, opinó que la instalación de los BioHUTS es “un proyecto necesario”, que fomenta tanto la conservación como la pesca.

“Con el pasar de los años, los arrecifes y la vida marina, en general, han sufrido muchísimo, pero con este tipo de proyecto ayudamos a su recuperación. Esto es un esfuerzo tremendo”, declaró.

Por el momento, el proyecto piloto de los BioHUTS se concentrará en los muelles del Club Náutico de San Juan. Al cabo de un año y dependiendo de los resultados del monitoreo, se consideraría expandirlo a otras áreas del estuario.

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