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Junio del 2020 termina como el quinto junio más caluroso en San Juan desde que se tienen registros en Puerto Rico.

Además, hubo menos lluvia de lo normal, abundante polvo del Sahara y un aumento en la sequía alrededor de la isla

Este pasado junio es el quinto más caluroso en la historia climatológica de San Juan en Puerto Rico tras promediar en sus 30 días una temperatura máxima de 84.6 grados Fahrenheit (ºF), lo que implica que estuvo 1.2 ºF por encima de lo normal, según el Servicio Nacional de Meteorología (SNM).

Las estadísticas validan, una vez más, el patrón caluroso que domina el 2020, clasificado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés) como el segundo año más caliente en la historia de la Tierra, el más caliente jamás registrado en Europa y Asia, y el sexto año más caluroso desde que se tienen registros en Puerto Rico.

Los datos los confirmó el meteorólogo y encargado del análisis climatológico del SNM, José Álamo, quien añadió que el pasado mes también tuvo lluvias por debajo de lo normal y temperaturas más calientes en las noches.

“En cuestión de temperaturas, este mes de junio no se rompió ningún récord de temperatura máxima en San Juan, pero hubo temperaturas mínimas más altas de lo normal y así lo validan los datos”, estableció el experto, en entrevista con El Nuevo Día.

“Las temperaturas mínimas más calientes no necesariamente fueron producto del calor diurno, sino que pudo haber sido porque no enfrió en la noche, quizás por contribución de polvo del Sahara o porque había mucha nubosidad. El aumento más significativo fue en las temperaturas mínimas”, abordó.

En su mayoría, durante los 30 días de junio Puerto Rico tuvo condiciones del tiempo relativamente variables (patrón de llueve y escampa); secas; episodios de polvo del Sahara y nubosidad en algunas noches que podía ser producto de alguna vaguada en niveles altos de la atmósfera u onda tropical.

Cada una de esas condiciones, de acuerdo con Álamo, pudo haber propiciado que en las noches de junio promediara una temperatura mínima de 78.6 ºF cuando lo normal es un promedio de 77.7 ºF.

La temperatura mínima más baja fue de 75 ºF y se registró la noche del 6 y 8 de junio, respectivamente. Mientras, la temperatura máxima más alta fue de 93 ºF y se registró tanto el 19 como el 21 de junio.

Las estadísticas ofrecidas por el SNM parten de los registros de la estación meteorológica de San Juan que ubica en el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín. Cada uno de los datos son contrastados con el resto de los registros climatológicos de la agencia que comprenden desde noviembre del 1898 hasta hoy.

Además, los datos comprueban que la sequía que afecta a Puerto Rico es real y que debe venir un amplio episodio de lluvias para poder erradicarla. El pasado mes terminó con una acumulación de 3.90 pulgadas de lluvia en San Juan, que significa que tuvo .51 pulgadas por debajo de lo normal.

La relación entre la falta de lluvias o sequía y el calor es simbiótica puesto que a medida en que no hay nubosidad en el área local durante el día los rayos del sol penetran más tiempo sobre tierra y así aumentan las temperaturas máximas.

En el caso de las temperaturas mínimas, el aumento se debe a que sí llega nubosidad en las noches que impiden que el calor que se acumuló durante el día se disperse y así se enfríe el ambiente.

Atentos a la temporada de huracanes

El SNM exhortó a la ciudadanía a desarrollar consciencia climatológica puesto que el patrón caluroso en Puerto Rico puede ser similar al resto del trópico y, por ende, también verse reflejado en las aguas circundantes a la isla.

Por tal razón, la constante penetración de los rayos del sol sobre los océanos podría dar paso a superficies más calientes que propicien el desarrollo o fortalecimiento de fenómenos atmosféricos.

De hecho, la información ya fue confirmada por el científico meteorológico y profesor de la Universidad de Colorado, Philip Klotzbach, quien se especializa en desarrollar los pronósticos de la temporada de huracanes.

Klotzbach publicó en su cuenta de Twitter al comparar la temperatura del océano Atlántico de este año con los registros de los pasados 30 años se concluye que, en efecto, se está acumulando entre 0.6 a 1.4 ºF por encima de lo normal en las aguas de la superficie y ello puede desembocar en una temporada de huracanes más activa de lo normal.

El Centro de Predicción Climática de la NOAA pronosticó un rango probable de 13 a 19 tormentas nombradas (vientos de 39 mph o más) para esta temporada de huracanes.

De ese total, seis a 10 podrían convertirse en huracanes (vientos de 74 mph o más), incluyendo de tres a seis huracanes mayores (categoría 3, 4 o 5; con vientos de 111 mph o más). La NOAA proporcionó una confianza del 70% a estos pronósticos.

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