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Niveles de bioluminiscencia en la Bahía Fosforescente: mito versus realidad

La Bahía Fosforescente aún mantiene las condiciones favorables para la acumulación y retención de organismos bioluminiscentes

Brenda María Soler Figueroa

 

La Bahía Fosforescente de La Parguera, Puerto Mosquito en Vieques y la Laguna Grande en Fajardo son tres de los ecosistemas bioluminiscentes más importantes en Puerto Rico en donde la bioluminiscencia es causada por el dinoflagelado Pyrodinium bahamense. Estos ecosistemas costeros al ser pequeños, relativamente llanos y con conexiones estrechas hacia el mar, resultan favorables para la acumulación, retención y proliferación de estos organismos. Además, los sistemas bioluminiscentes están bordeados por sistemas de bosques de manglar, los cuales les proveen a los organismos nutrientes esenciales para su crecimiento.

Durante los últimos años ha existido la creencia de que la bioluminiscencia en la Bahía Fosforescente ha mermado e incluso desaparecido. Esta situación ha sido agravada por la publicación de artículos con información errónea, en donde se reportó que la entrada de esta bahía había sido ensanchada (Dybas, C.L., 2011. Ripple marks—The story behind the story. Oceanography 24, 8–1s) y por lo tanto, la misma ya no resultaba propicia para la retención de los organismos bioluminiscentes. Sin embargo, no es posible concluir que la bioluminiscencia en la bahía haya disminuido, ya que por los últimos 50 años no se han realizado estudios sistemáticos para determinar los niveles de la misma.

Recientemente, el Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y la empresa EcoEléctrica subvencionaron un proyecto en donde se cuantificó la bioluminiscencia de la Bahía Fosforescente por primera vez, luego de más de 50 años de las medidas realizadas por Clark y Breslau en el 1960.

En este estudio, publicado en la revista científica Journal of Experimental Marine Biology and Ecology*, se determinaron los niveles de bioluminiscencia de la bahía, su estacionalidad (época de lluvia versus época de sequía) y su relación con las poblaciones de dinoflagelados.

Entre los resultados más sobresalientes del estudio se encuentra el hecho de que los niveles de bioluminiscencia de la bahía estuvieron significativamente ligados con los patrones de precipitación para el área, las condiciones ambientales resultantes y la composición de dinoflagelados presentes. Durante la época de lluvia, los niveles de bioluminiscencia fueron mayores y estuvieron relacionados con las poblaciones de Pyrodinium bahamense. En algunas ocasiones la abundancia de este organismo sobrepasó las 100,000 células por litro de agua, y estas concentraciones son similares a las que se observan en Puerto Mosquito la cual es considerada la bahía más “brillante” en el mundo. Por otro lado, los niveles de bioluminiscencia durante la época de sequía se caracterizaron por ser dos veces menores a los registrados durante la época de lluvia, como resultado de reducciones drásticas en las poblaciones de Pyrodinium bahamense. Para esta época se observaron cambios en las poblaciones de dinoflagelados existentes, siendo el dinoflagelado no bioluminiscente Ceratium furca el más abundante.

Los resultados de este estudio ponen de manifiesto que la Bahía Fosforescente aún mantiene las condiciones favorables para la acumulación y retención de organismos bioluminiscentes y que la percepción de disminución en bioluminiscencia podría estar ligada a otros factores externos. Por ejemplo, el aumento de luz artificial en las zonas aledañas impide que se pueda apreciar el fenómeno de la bioluminiscencia. Esta situación es agravada debido a la dispersión y reflexión de la luz en presencia de nubes. Por tal motivo, se deben tomar medidas preventivas y de manejo de contaminación lumínica de forma tal que podamos seguir disfrutando de estos sistemas bioluminiscentes únicos en su clase.

 

*La doctora Brenda Soler es investigadora del Smithsonian Enviromental Reaserch Center. Soler será una de las conferenciantes principales en el 3er Foro sobre Control y Prevención de Contaminación Lumínica, que se celebrará el próximo 9 de agosto en el Teatro Bertita y Guillermo Martínez del Conservatorio de Música de Puerto Rico, localizado en Miramar, Santurce.