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No encuentran una solución a las inundaciones en la Isla

Apuntan a la mala planificación y a los efectos del cambio climático.

Los avisos que emite el Servicio Nacional de Meteorología (SNM) sobre la llegada de fenómenos atmosféricos a Puerto Rico provocan al menos dos preocupaciones principales, que a su vez impulsan preparativos: vigilancia por inundaciones y la posibilidad de una interrupción en el sistema eléctrico.

Como consecuencia, el Departamento de la Vivienda abre refugios en los municipios para albergar a personas que habitan en zonas inundables y funcionarios reconocen la existencia de áreas vulnerables, pero no encuentran una solución definitiva al problema.

“Uno de los problemas históricos es que hemos dependido de medidas estructurales como canalizaciones de ríos y quebradas para viabilizar desarrollos urbanos. ¿Cuál es el problema? Que funcionan siempre y cuando tú les des mantenimiento. Por lo tanto, la falta de mantenimiento en obras de control de inundaciones hace que lo que se sentía protegido ya no lo es tanto”, describió Carlos Padín, profesor del programa doctoral de Ciencias Ambientales de la Universidad Ana G. Méndez.

Padín explicó que la filosofía de las “hidromodificaciones” -o modificaciones a cualquier cuerpo de agua- no deberían continuar como parte de la política pública del gobierno, al tiempo que se deben prohibir las construcciones en zonas inundables.

Sin embargo, criticó que decretos como el reglamento vigente para otorgar permisos permiten exclusiones y formas de prescindir de la protección ambiental.

“Nosotros hemos abusado de nuestra capacidad de ingeniería como si estuviéramos por encima de la naturaleza, y con el cambio climático sabemos que esto va a ser más crítico. Al final del día, vamos a tener viviendas inundadas, carreteras inundadas como pasó con el expreso Las Américas, que tiene serios problemas de diseño, y vamos a requerir mucho dinero para repararlo”, declaró Padín.

El profesor señaló que el expreso Las Américas está hecho de losa impermeable, pero no cuenta con los salideros adecuados para disminuir el cúmulo de agua y por eso está más propenso a inundarse.

Alcaldes conocen el problema

Hasta el boletín de las 5:00 p.m. de ayer, el potencial ciclón tropical 6 mantuvo su trayectoria hacia la Isla. El Centro Nacional de Huracanes emitió un aviso de tormenta tropical para Puerto Rico, mientras que el gobernador Pedro Pierluisi envió a los empleados públicos a sus hogares desde el mediodía.

A esa hora había ocho refugiados, unos 3,000 abonados sin energía eléctrica y municipios con costa habían subrayado las medidas tomadas para vaciar los desagües o recoger escombros.

“Como parte de nuestros preparativos, hemos dado prioridad a sectores vulnerables a inundaciones como lo son Villa Nevárez, Las Américas, Ocean Park, Condado, Reparto Metropolitano, Puerto Nuevo, College Park, Punta Las Marías y Playita. Con relación a las bombas que pertenecen al Estado, hemos estado en comunicación con el Departamento de Recursos Naturales, quienes nos indican que las mismas están listas y que tendrán personal asignado que estará acompañado por el nuestro para apoyo a las comunidades aledañas”, aseguró el alcalde de San Juan, Miguel Romero.

El ejecutivo municipal contrató personal adicional para reforzar los trabajos en áreas susceptibles a inundaciones y despejar los desagües. De forma similar, en Canóvanas, la alcaldesa Lornna Soto activó a 300 empleados y voluntarios y citó la limpieza de alcantarillas como uno de los problemas más grandes.

“Afortunadamente el trabajo de limpieza de alcantarillas y ríos es una tarea que tenemos programada todas las semanas”, según Soto.

El precedente de María

Para Nino Correa, comisionado interino del Negociado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (Nmead), no hay una respuesta universal para resolver las inundaciones que ocurren tanto “en el trópico” como en Estados Unidos.

No obstante, subrayó que la severidad de las inundaciones es influenciada por huracanes como María en septiembre de 2017, el volumen de agua que traigan estos sistemas y el tiempo que tarden en alejarse de la Isla.

“María sentó un precedente en cantidad de lluvia terrible y es lo que yo digo, María inundó lo que se inunda siempre y lo que no se inunda también lo inundó después. Pero cada municipio ya tiene un sector inundable… Estos sistemas, cuando mantienen su trayectoria mayormente en el agua, lo que traen es inundación costera. Esa inundación costera es la que, dependiendo de la magnitud de ese sistema, va a inundar o va a dañar”, explicó Correa a EL VOCERO.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), una estación meteorológica registró 26.7 pulgadas de lluvia a causa de María en un plazo de 24 horas. El informe oficial del huracán elaborado por el Centro Nacional de Huracanes afirmó que ese número alcanzó las 36 pulgadas.

Para propósitos comparativos, el municipio de Ponce recibe cerca de 36 pulgadas de lluvia al año, tal como aparece consignado en el portal de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).

Un estudio liderado por el científico puertorriqueño Carlos E. Ramos-Scharrón aseguró que la cantidad de lluvia que trajo María fue la más grande que se ha registrado en la Isla desde 1898. Basado en su análisis, el cambio climático contribuyó a esos niveles históricos.

“De mantenerse cierto, la lluvia registrada por el huracán María en Puerto Rico amerita consideración como un nuevo elemento a la lista de eventos extremos que rompen récords y que probablemente son atribuibles al cambio climático. El huracán María se distinguió de otros ciclones tropicales al ser responsable por el 13% de aumento en los niveles de lluvia registrados en 24 horas en Puerto Rico”, afirmó el estudio de Ramos-Scharrón y Eugenio Arima.

Como consecuencia de María, Correa mencionó que poco después en Levittown (en Toa Baja) “viene este golpe de agua del centro de la Isla, abrimos compuertas (de la represa La Plata), el golpe de agua fue tan fuerte que se fue por encima de las compuertas, pero él pasa por un área que tiene un lago, pero no desemboca correctamente porque había marea alta. Al haber marea alta, no permite que el golpe de agua desemboque de la manera correcta y choca como si fuera una pared y comienza a coger volumen de agua como nunca había cogido”.

El funcionario también destacó el caso de la tormenta Isaías en 2020, tres años después del huracán María, cuyas “diez pulgadas de lluvia en dos, tres horas, eso inunda lo que sea”.

El estudio de Ramos-Scharrón, así como un análisis de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), plantean que hay sectores en la Isla que deben ser incluidos entre las zonas inundables. Sin embargo, no forman parte del listado porque los datos que se utilizan para esos mapas no actualizan su información desde 1994.

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