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Regocijo y esperanza en los esfuerzos de reintroducción del sapo concho

San Juan

Sapo Concho

Gracias al programa de ciudadano científico, este verano seis voluntarios procedentes de los municipios de Vega Baja, Vega Alta y Morovis presenciaron uno de los acontecimientos más importantes en la recuperación del sapo concho (Peltophryne lemur).

Los voluntarios se adentraron en la espesura del bosque del Carso de la Reserva Natural Hacienda La Esperanza (en adelante RN Hacienda La Esperanza) en Manatí en una noche húmeda y despejada. Andaban con linterna en mano e instrumentos de medición y caminaban bien atentos a cualquier movimiento entre la hojarasca y la vegetación del bosque caracterizado por formaciones de colinas cónicas y empinadas, comúnmente conocidas como mogotes. De camino encontraron un sapo de hocico corto y chato y otro sapo más pequeño de hocico alargado y curvado hacia arriba. Fue en ese momento en que muchos reconocieron al sapo concho no solamente por su hocico alargado sino también por sus prominentes crestas sobre sus ojos. El otro sapo, era un sapo común, especie introducida en la isla.

En su travesía, y momentos antes de llegar a la charca, un sentimiento de emoción retumbaba en el pecho de los voluntarios y del intérprete ambiental que los acompañaba, al escuchar un coro de voces pertenecientes al llamado del sapo concho. En efecto, al llegar a la charca, todos quedaron atónitos al ver lo que presenciaron. Veinte sapos conchos, entre ellos 16 machos y 4 hembras. Como si fuera poco, divisaron una pareja en amplexo, es decir, un macho abrazando a la hembra por la axila como parte del apareamiento. Como consecuencia, al día siguiente se encontraron hileras de huevos dentro de la charca.

Este acontecimiento representa el primer evento de reproducción natural ocurrido en la Reserva Natural Hacienda La Esperanza luego de comenzar su reintroducción a partir del 2012. Hasta la fecha, se han podido reincorporar en este lugar 10,167 renacuajos procedentes de programas de cría en cautiverio en zoológicos de Estados Unidos y Canadá, pertenecientes a la Asociación de Acuarios y Zoológicos (AZA por sus siglas en inglés).  Como parte de su misión de educar sobre la importancia de proteger y conservar el sapo concho, Para la Naturaleza ha reclutado más de 698 voluntarios que han formado parte integral en el proceso de salvaguardar el patrimonio natural del archipiélago puertorriqueño.

El sapo concho es el único sapo nativo de Puerto Rico y en la actualidad es considerado una especie en peligro de extinción, debido principalmente a la destrucción y alteración de su hábitat y la competencia con especies exóticas.

Por tal razón, desde el 2009 Para la Naturaleza y el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (USFWS por sus siglas en inglés), trabaja en colaboración para maximizar la supervivencia de la especie. Entre los esfuerzos, se reclutan voluntarios para apoyar los eventos de liberación de renacuajos en las áreas de reintroducción y en el monitoreo de las especies depredadoras y competidoras.