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Remover los escombros del radiotelescopio de Arecibo costará hasta $50 millones

La Fundación Nacional de Ciencias aseguró que las investigaciones sobre cómo se desplomó la estructura siguen su curso y las evaluaciones no podrían estar listas hasta finales de este año

La Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF, en inglés) informó el viernes que pudiera costar hasta $50 millones despejar los escombros del radiotelescopio de Arecibo que se desplomó el año pasado y que las investigaciones sobre lo sucedido siguen en curso.

La actualización es parte de un reporte que la agencia federal, dueña del telescopio, presentó al Congreso sobre la pesquisa acerca del radiotelescopio. Era hasta recientemente el mayor radiotelescopio del mundo y era utilizado para estudiar púlsares, detectar ondas gravitacionales, buscar hidrógeno neutral y detectar planetas habitables, entre otras cosas.

La Fundación apuntó que los resultados de las evaluaciones forenses por parte de firmas de ingenieros, incluso mapeos de los escombros, no estarán listos hasta finales del año. Además, dijo que le pidió a la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina que iniciara una investigación independiente y acelerara un estudio de la causa del desplome.

“Garantizar la seguridad ha seguido siendo la principal prioridad”, dijo el reporte. “Eso incluye no solamente la seguridad del personal en el sitio, sino también la inocuidad del ambiente en el área y la necesidad de responder a preocupaciones sobre la preservación cultural e histórica”.

Los costos estimados de la limpieza del sitio van de $30 millones a $50 millones, con equipos hasta ahora examinando muestras de suelo y excavando áreas que resultaron contaminadas con aceite hidráulico. El telescopio está en la región cárstica de Puerto Rico, que sirve como importante fuente de agua y contiene la mayor biodiversidad de la isla.

La NSF dijo que sus funcionarios planean además analizar el suelo y el agua y prevenir la migración de sedimentos y contaminantes.

Mientras tanto, la Universidad Central de Florida, que administra el telescopio, está a cargo de inspeccionar los escombros para identificar cualquier equipo que pudiera ser reutilizado o exhibido en el sitio o en un museo.

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