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Se recupera la cotorra puertorriqueña

Ya hay más ejemplares que antes de que el huracán María causara una gran mortandad en el 2017.

A casi cuatro años de que el huracán María destrozara los esfuerzos que por años se realizaron para preservar a la cotorra puertorriqueña, esta ave nativa y en peligro de extinción ha dado muestra de una impresionante recuperación.

El panorama es muy alentador, a tal grado que ya hay más cotorras en estado silvestre que antes de que el ciclón azotara a la Isla el 20 de septiembre de 2017 con vientos de 155 millas por hora.

Tan complacidas están las dos profesionales que lideran los proyectos para mantener con vida a la especie, que expresan con optimismo los planes futuros que se tienen. Esto incluye la liberación de aves en el Bosque del Estado en Maricao para principios del 2022.

“En general, la cosa va excelente. Estamos muy complacidos y emocionados con el progreso que ha tenido la recuperación pos-María”, señaló Tanya Martínez, líder del proyecto de recuperación de la cotorra puertorriqueña por parte del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) en el Bosque Río Abajo en Utuado.

Antes que el huracán María azotara a Puerto Rico, habían alrededor de 180 cotorras puertorriqueñas en estado silvestre entre el Bosque Nacional El Yunque, en el este de la Isla, y en el Bosque Río Abajo de Utuado.

El ciclón llegó a causar estragos en la población de las cotorras. Su mayor efecto fue en la población de 50 cotorras que había en el oeste de El Yunque. Allí, todas las aves silvestres murieron, indicó la líder del proyecto de recuperación por parte del Servicio federal de Pesca y Vida Silvestre, Marisel López.

En el Bosque Río Abajo, que es el centro de protección de la cotorra puertorriqueña que opera el DRNA, había 134 cotorras silvestre. Allí, el 40% murió, lo que representó alrededor de 50 aves adicionales, informó Martínez.

“Hubo una reducción global de la especie en su rango silvestre de un 60%. El 60% de las cotorras en estado silvestre desaparecieron”, enfatizó la funcionaria.

Las muertes en la población en cautiverio fueron mínimas.

Tras culminado el mes pasado el ciclo de reproducción de la cotorra puertorriqueña de este año 2021, ahora hay 170 aves silvestre en el Bosque Río Abajo. En El Yunque, la población silvestre es de 30. En total, hay 200 cotorras puertorriqueñas revoloteando libremente por ambos bosques, lo cual supera las 180 que había antes del azote de María.

“Realmente, para nosotros lo más impresionante ha sido la recuperación en Río Abajo. En la última etapa de reproducción salieron 93 pichones, 60 volaron a estado silvestre”, señaló Martínez, al comentar que el resto de los 33 volantones nacieron en cautiverio.

Con esta exitosa reproducción, fue que la población silvestre en Utuado llegó a 170 aves, así como la población en cautiverio a 200 adultos y 33 volantones.

Cuesta arriba la recuperación en El Yunque

El panorama de recuperación en El Yunque ha sido más arduo. En los pasados años han tenido varios episodios de mortandad, incluido una enfermedad contagiosa en medio de la pandemia del coronavirus y el peligroso ataque de un gato, que ha menguado tanto la población silvestre y la población en cautiverio.

Actualmente, hay 30 aves en estado silvestre y unas 214 en cautiverio.

López contó que María fue “bastante perturbador” para el proyecto federal, pues no pudieron tener acceso al área donde liberaban las cotorras, en el oeste del bosque, para llevarles alimento y tratar de que sobrevivieran a la devastación de su hábitat.

En enero de 2020, liberaron 30 individuos en la misma zona donde tienen a las cotorras en cautiverio para poder socorrerlas en un próximo evento atmosférico.

“Apenas tuvimos mortandad”, señaló López. “Luego de primera liberación, tuvimos una de las sobrevivencias más altas en cualquier proyecto de reintroducción. Liberamos en el aviario, en el ambiente donde no había cotorra silvestre, pero tenía el aviario como un magneto y las cotorras se pueden quedar cerca”.

En enero de este año liberaron otras 20 cotorras y solo una murió. Además, en esta época de reproducción, que fluye entre enero a junio, nacieron tres pichones. Esto hacía que se volviera a recuperar casi la misma cantidad de individuos que había antes del ciclón.

Pero, un gato provocó la muerte de gran cantidad de cotorras silvestres. El mismo fue atrapado y llevado a un albergue.

“Entendemos que un gato se comió varias cotorras y los guaraguaos, que siempre es un depredador que afecta la cotorra”, expuso López.

El otro evento de mortandad empezó en agosto de 2020 y fue provocado por una infección causada por “chlamydia psittaci”, en la que 23 cotorras en estado de cautiverio murieron. El contagio lo detectó el doctor Chivas Prasad, profesor universitario en California.

La funcionaria federal indicó que “las portadoras (de la enfermedad) son las palomas o tórtolas” y que los humanos pueden contagiarse. Sin embargo, las medidas que se tenían por el COVID-19, principalmente el uso de mascarillas y otros equipos, evitaron contagios humanos.

Este episodio se logró controlar en su totalidad en enero pasado, tras haber sometido a las cotorras a tratamientos de antibióticos.

Sobre el aspecto de reproducción, el programa tuvo un récord de 88 pichones en la época reproductiva del 2018 en estado de cautiverio.

López informó que en esta recién época que culmina hubo tres pichones en estado silvestre.

“A pesar de lo duro que nos ha dado el huracán al proyecto, hemos seguido trabajando con el mismo ánimo”, enfatizó López.

A volar en Maricao

De El Yunque, entretanto, fue que se trasladaron las 35 cotorras en cautiverio que se enviaron al Bosque Estatal de Maricao para comenzar la reintroducción de la especie en un tercer centro. Este proyecto se había detenido con el huracán María, pero ahora se retomó.

“(Las aves) están en entrenamiento en el bosque con esperanza de ser liberadas el año que viene”, dijo López.

Martínez comentó, por su parte, que se espera que esta liberación ocurra en enero del 2022.

Este proyecto de Maricao también sufrió con María. Allí habían 31 aves silvestre y solo cuatro sobrevivieron tras el huracán. Estas habían sido liberadas en noviembre del 2016.

La creación de este tercer centro de recuperación de la especie es importante para lograr la meta de sacar a la cotorra puertorriqueña de la lista de especies en peligro de extinción.

“En largo plazo, el plan de recuperación de la cotorra establece que se necesita tener tres poblaciones con flujo genético, que pájaros migren entre las tres poblaciones para poder bajarla de categoría, de una especie de categoría crítico de extinción a una especie amenazada, y luego a una especie que no necesite un manejo tan intenso. La meta es recuperar la especie y lograr una población sostenible que esté creciendo, que haya suficiente cotorra en el mundo y que no sea necesario toda la gran labor y el esfuerzo que se hace para proteger a esta cotorra’, informó la líder del programa del DRNA.

Añadió que “esto es un programa que es, para muchos programas de conservación, es un modelo del éxito. Cada año la población ha ido en aumento y la cantidad de volantones ha ido en aumento y la cantidad de nido en aumento y el hecho que han podido recuperar después de un huracán dice mucho del esfuerzo que se está haciendo en esta recuperación”.

Si usted desea colaborar en este esfuerzo de recuperación de la cotorra puertorriqueña puede realizar un donativo a través del World Parrot Trust en la página cibernética de Mighty Cause (https://www.mightycause.com/story/Puertoricanparrot). La meta es recaudar $50,000 para la compra de alimentos, construcción de nidos artificiales en árboles, investigación y monitoreo.

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