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Siembra, protege las costas

Por: Yaz Solla y Deborah Rodríguez Díaz

A raíz de la crisis climática, los ecosistemas costeros se encuentran vulnerables.  Maritza Barreto, geomorfóloga y profesora de la Universidad de Puerto Rico, ha estudiado el estado de las costas en Puerto Rico y ha podido documentar que prácticamente todas las playas en Puerto Rico recibieron un impacto significativo con la erosión de sus costas.

Este impacto fue aún más significativo luego de los huracanes Irma y María. Tanto así que la desembocadura del Río Grande de Manatí, en Barceloneta, perdió un 60 por ciento de su sedimento. Mientras que durante el mismo evento natural otras playas localizadas en la zona metropolitana, especialmente en el vecindario sanjuanero de Ocean Park, se vieron severamente afectadas por las marejadas y la erosión. 

Por tal razón, en el 2018, surgió el proyecto Descendientes Unidos por la Naturaleza, Adaptación y Sostenibilidad, también conocido como DUNAS. Esta iniciativa de la profesora y arqueóloga puertorriqueña Isabel Rivera Collazo, catedrática de arqueología ambiental de la Universidad de California en San Diego, tiene como propósito, restaurar las dunas de la costa norte de Puerto Rico que fueron severamente impactadas por los huracanes Irma y María en el 2017. 

El proyecto tiene tres funciones:

Restaurar ecosistemas naturales 

En colaboración con la organización Vida Marina, se restauran dunas de arena afectadas, las cuales son críticas para la protección de los hábitats y comunidades costeras contra oleajes debido a futuras tormentas y alzas en los niveles del mar. 

Proteger el patrimonio cultural 

Las dunas salvaguardan numerosas áreas de importancia cultural. Mediante esta restauración, la arqueóloga y Doctora Rivera-Collazo se encarga de la preservación y documentación de narrativas históricas críticas para la identidad de la comunidad.

Protección de comunidades resilientes

En colaboración con Para la Naturaleza, y de la mano con las comunidades locales, ciudadanos científicos y jóvenes asisten en la restauración costera y en la educación sobre asuntos climáticos a la ciudadanía.

Louis Santiago Breván y Jean Manuel Sandoval, intérpretes ambientales de Para la Naturaleza en la Reserva Natural Hacienda La Esperanza en Manatí, son dos de los líderes de este proyecto. 

“Parte esta iniciativa es adaptación climática, debemos entender que nuestro clima está cambiando. En los últimos años hemos visto cambios severos. De igual modo, parte de la iniciativa del proyecto DUNAS se enfoca en conocer la historia del patrimonio cultural y la arqueología de la Reserva Natural Hacienda la Esperanza, donde existen diferentes yacimientos arqueológicos”, comenta Sandoval. 

“Hace miles de años, el mundo estaba cambiando hacia el proceso de glaciación de Norteamérica, así que se entiende que en ese período hubo cambios bien abruptos en el clima, aumento en precipitación, inundaciones, aumentos sumamente rápidos en el nivel del mar.  Nuestros antepasados que vivieron por ese proceso tuvieron la obligación de adaptarse, a ese mundo cambiante. El proyecto nos permite conocer cómo proteger estos yacimientos arqueológicos costeros, al igual que ellos lo hicieron hace tal vez miles de años”, añadió el intérprete.

El impacto de la erosión costera y el ecosistema

Las consecuencias de estos cambios abruptos de clima la experimentan las comunidades, pero también los organismos que utilizan la costa como su refugio y lugar de anidaje. 

“La erosión costera y la pérdida arena afecta en el anidamiento de las tortugas y otras especies que comparten la playa, pues tienen que migrar a otros sitios que son áreas que están pobladas o no son las áreas aptas para ellas”, comenta Myrna Concepción, lideresa de la organización sin fines de lucro, Yo Amo el Tinglar, y parte del equipo de DUNAS. 

“Barceloneta es un área en la que anidaban muchas tortugas y ese 60 por ciento [de sedimento] que perdió el área de arena es un área donde las tortugas están más vulnerables”, subrayó Concepción. 

Los cambios en la costa han sido más evidentes en los últimos 3 a 5 años. Según la lideresa comunitaria, Puerto Rico se mide por el antes y el después de María, pues “se ha visto un un cambio significativo en donde hay playas que no se recuperaron, como es el caso de la playa de Barceloneta. Hay áreas en donde no veíamos piedra antes, esa costa se perdió esa arena y entonces estamos viendo estas áreas expuestas de piedras en áreas en donde quizás anidaba el tinglar. Ya el tinglar no anida ahí porque el tinglar necesita pasar por arena, no por piedra”. 

Aun podemos tomar acción para proteger las costas

Jean Manuel Sandoval nos explica que, “parte de la metodología que se utiliza para el proyecto de restauración de dunas es la biomimética. Estamos replicando lo que pasa de forma natural y estamos implementando metodología que es a bajo costo, porque hay diferentes formas de poder restaurar una duna. Cuando normalmente estamos en la playa y tenemos brisa sumamente fuerte que levanta el sedimento, ese sedimento se mueve hacia el área donde está la vegetación. Cuando ese sedimento choca con la vegetación, sea un pastizal, sea un árbol, éste cae hacia abajo y poco a poco esa arena, ese sedimento, se sigue acumulando y eso nos va formando una duna”. 

Añade que “otra manera de replicar la vegetación es con paletas de madera no tratada, se desmontan por completo para dejar entonces los pedazos de madera individual y se entierran en la arena con una inclinación de alrededor de como unos 30 o 45 grados. Cuando el viento sopla, levanta ese sedimento y la arena va cayendo poco a poco y se va formando la duna”. 

Ahora nos toca mitigar el daño causado 

Cuando decimos mitigar, es poder reducir esos impactos. Debemos entender que nuestro mundo está cambiando y buscar soluciones que sean sustentables para nuestros recursos naturales. 

Afortunadamente, gracias a los científicos, arqueólogos, voluntarios y comunidades podemos ir recopilando información que nos ayuda a tomar acciones, acciones de manejo, y mitigación, digamos.

El programa de DUNAS tiene un componente educativo donde se creó un delineamiento y estructura para hacer recorridos presenciales con materias de conocer y divulgar lo que es el cambio climático, conocer la ecología y la formación de las dunas y qué podemos hacer para tomar acción de manera individual y colectiva. 

Un recordatorio importante  

Louis Santiago nos recomienda que al visitar las áreas naturales debemos permanecer dentro de las veredas establecidas. 

“Muchas veces cuando salimos a caminar fuera de una vereda impactamos el lugar a veces pensamos que quizá una persona solamente pasar no hace nada, pero ahí es que está realmente el impacto significativo. Si vemos algún tipo de acción irresponsable de parte de algún ciudadano, repórtenla a las agencias pertinentes para poder tomar acción. Asegúrate de dejar la playa tal y como la encontraste. La playa te lo agradecerá”, finalizó Santiago. 

Visita www.climatesciencealliance.org/dunas-team, para más información. Además, escucha la historia en Ecotono a través de tu plataforma de podcast favorita.