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“Siempre Viva”, un relato infantil sobre la naturaleza y la vida

Metro conversó con la autora Irene Rial sobre su nueva obra para niños y niñas.

Las lágrimas de una persona, las sonrisas y hasta la tierra que se desprende de un par de zapatos pueden resultar en nutrientes para la naturaleza y su perpetuo trayecto de germinar vida. Incluso, en medio de ciudades y pueblos que parecen atestarse de cemento, la madre naturaleza suele encontrar una manera de colarse y brotar sus pétalos.

En uno de sus acostumbrados recorridos en bicicleta por las calles de Loíza, la escritora Irene Rial, se topó con uno de estos incesantes intentos de la naturaleza de retoñar sin importar el empeño de algunos de convertir su hábitat en una jungla de concreto. Este testimonio de vida fue plasmado por Rial en su más reciente libro de literatura infantil “Siempre Viva”, el cual acaba de lanzar.

“En una de esas rodadas por Loíza, observé que donde una vez estaba repleta la exuberancia de la naturaleza, de repente habían puesto bloques de cemento, muchos bloques de cemento. Y entonces ese día estaba afligida por lo que entendía que era el daño que podía causar para el medioambiente. Pero, para mi gran sorpresa, una semana más tarde cuando volví a hacer la misma ruta vi que entre los bloques de cemento había germinado una margarita”, contó Rial en entrevista con Metro.

Presenciar semejante desafío de la naturaleza —cual combate entre David y Goliat— estimuló la pluma de Rial para relatar lo sucedido en un cuento dedicado a la niñez.

“El mensaje para mí estaba más que claro: la posibilidad de la vida está siempre ahí solo tengo que ver la oportunidad para mantenerme viva. En lugar de ver el lado negativo, opté por ver el lado positivo, por el lado de la oxigenación. Mira cómo la vida en su compromiso de continuar crece en medios hostiles”, dijo.

Siempre Viva” dibuja la historia de una semilla — montada a un pequeño torbellino y junto a una niña de grandes ojos— la cual inicia una travesía para alcanzar su último destino: la vida.

“Es la historia de una flor seca, de una aventurera flor seca, que quiere llegar a la costa porque está llena de cemento y la quiere oxigenar, pero para eso tiene que vencer unos retos, muchos retos. Pero, además de eso, tiene que florecer como una margarita silvestre y en ese trayecto y en lo que ella llega y florece, vence todos los obstáculos, pero a la misma vez, conoce a una niña de ojos grandes y pestañas larguísimas y otros seres vivos”, mencionó la también documentalista.

“[La historia] es una relación directa con la madre naturaleza, el tema de la resiliencia, del amor, de la fuerza interna, del amor por la vida, el propósito por la vida, honrando la sabia niñez y honrando el arte de leer y escribir”, continuó.

Para la autora, el relato también sirve para homenajear a la niñez y reconocer la capacidad que tienen de entender situaciones profundas del quehacer cotidiano. Inclusive, Rial, mientras se le escapa una sonrisa, confesó que una de sus razones principales para escribir desde el género literario infantil es hacerle cuentos a los niños.

“Mi corazón se enternece ante la sensibilidad de la vida y esa capacidad la tienen los niños; la capacidad de admiración, de observación. Entonces lo dirigí a los niños, a pesar de que está escrito para todo el mundo porque un adulto la lee y puede profundizar, pero la escribí para niños, primero, para honrar la sabia niñez y, segundo, porque me encanta hacerles cuentos a los niños. Me encanta”, reconoció la escritora.

Y aunque la formación de los niños y niñas, en momentos, puede verse saturada por narrativas de príncipes, castillos, cuentos de hadas y juegos electrónicos, a juicio de Rial a la niñez no se le puede subestimar y resulta necesario abordarle con problemáticas sociales.

“Los niños son seres completos. Entonces [es importante] no subestimarlos, ni chiquitearlos. Hay que abundarlos, de acuerdo con su edad, con temas profundos porque la vida es una profundidad. Puede ser una alegría o tristeza y puede ser un bloque de cemento que parecería que va a ahogar la tierra, pero, sin embargo, viene una semilla de sabe Dios donde y germina y florece y llena ese espacio de vida”, opinó la autora.

Siempre Viva” retrata la aventura de una semilla que busca respirar, pero también cristaliza el ciclo constante de una naturaleza que no se deja amilanar por las afrentas del desarrollo desmedido. “[El libro] es eso, una invitación de que somos uno y estamos conectados [con la naturaleza], en lo que pienso y haga que afecte a otros, me va a afectar a mí también”, reflexionó la autora.


Siempre viva”, está disponible en las librerías Norberto González, Librería Laberinto, El Candil en Ponce y Mozaik, así como en las digitales, Libros787.com y Amazon.

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