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Tres instalaciones críticas estrenan modelo para escalar la energía segura y limpia en Puerto Rico

La iniciativa se destaca por combinar subvenciones filantrópicas con financiamiento para facilitar el acceso a la infraestructura solar.

Una entidad de servicios educativos y sociales, una gasolinera que funciona casi como minitienda por departamentos y una farmacia de comunidad, en tres pueblos diferentes, son los primeros espacios que se energizarán a través de sistemas solares con almacenamiento, como parte de un nuevo proyecto que les permitirá seguir operando en caso de apagones o emergencias.

Se trata de la Iniciativa de Resiliencia Energética Comunitaria (CERI, en inglés), que fomenta que instalaciones críticas tengan acceso equitativo a energía segura, limpia y a precios razonables, y que se destaca por combinar subvenciones filantrópicas con financiamiento (préstamos) de la banca local para facilitar dicho acceso.

Es una colaboración entre la Fundación Comunitaria de Puerto Rico, el Rocky Mountain Institute (RMI) y la Global Energy Alliance for People and Planet (GEAPP), que en su primera fase impactará al Instituto Pre-Vocacional e Industrial de Puerto Rico (IPVI), en Arecibo; Valentín Service Station, en Utuado; y Farmacia Jomari, en Patillas. Cada uno obtuvo un diseño de sistema solar con almacenamiento que responde a sus necesidades.

En conferencia de prensa hoy, jueves, desde la sede del IPVI, representantes de los tres espacios coincidieron en que el huracán María –que destrozó la red eléctrica en 2017– puso a prueba su capacidad de operación bajo el peor escenario posible, por lo que desde entonces buscaban la forma de generar su propia energía en el punto de consumo.

Nilsa López, fundadora y directora del IPVI; Francisco Valentín, dueño de Valentín Service Station; y Marissa Carrasquillo, propietaria de Farmacia Jomari, manifestaron que el modelo de fuentes económicas combinadas de la CERI les allanó el camino, pues como organización sin fines de lucro y pequeños comerciantes carecen de los recursos para adquirir paneles fotovoltaicos y baterías por su cuenta.

“Sin nosotros, hay personas que morirían o estarían deambulando, pero ahora no va a haber problema. Este sistema (renovable) nos permitirá continuar con los servicios en caso de emergencia, y nosotros servimos con mucho amor y gratuitamente”, dijo López, tras destacar que el IPVI, creado en 1984, atiende a entre 12,000 y 15,000 personas al año, a través de servicios educativos a jóvenes con necesidades especiales y servicios sociales a ancianos maltratados y víctimas de violencia doméstica, entre otros grupos.

Valentín destacó, por su parte, que su negocio –de 36 años– es “el único” que, además de gasolina, provee acceso a alimentos, productos de ferretería y de vehículos de motor, entre otros, a cinco comunidades alejadas de los centros urbanos de Utuado, Jayuya Ciales. “Tenemos el compromiso fuerte de llenar esas necesidades y, por eso, participar de esta iniciativa es una gran ventaja y un gran apoyo. No solo mejora la prestación de los servicios, sino que da la oportunidad de convertir la comunidad en una más resiliente”, afirmó.

Entretanto, Carrasquillo expresó que “es una bendición” que la farmacia “pueda ofrecer servicios en emergencias y, al mismo tiempo, cuidar el ambiente”. Fundada hace 24 años, contó que no solo venden productos y medicinas, sino que hacen consultas de salud y entrega de medicamentos, ofrecen servicios de conveniencia y venta de uniformes, entre otros.

López, Valentín y Carrasquillo relataron que, al día siguiente del huracán María, estaban atendiendo a sus comunidades, por lo que vaticinaron que, frente a nuevas emergencias y ahora con los sistemas solares con almacenamiento, sus espacios se convertirán en “hubs” o centros para que los vecinos puedan, por ejemplo, cargar celulares, guardar medicamentos o refrigerar comida.

La instalación de los sistemas ya inició en el IPVI, mientras que en Valentín Service Station y Farmacia Jomari comenzará próximamente. La expectativa es que los tres estén operacionales y conectados a medición neta (para intercambiar energía con la red pública) en la primera o segunda semana de julio.

“Una vida digna”

Hiram Williams, gerente de Energía Renovable de la Fundación Comunitaria, explicó que la CERI se concibió, precisamente, tras el azote de María, con la intención de impactar instalaciones críticas en comunidades en desventaja económica. Definió instalaciones críticas como aquellas que “prestan servicios esenciales para la preservación y estímulo de una vida digna” y, por lo tanto, requieren la continuidad de sus operaciones.

“Estamos proveyendo un diseño real ajustado a las necesidades y monitoreando la ejecución”, expuso Williams, tras destacar que los participantes “asumen la tenencia y manejo” de los sistemas de energía renovable, incluyendo el mantenimiento.

Estimó que, ante la fragilidad de la red y los constantes aumentos tarifarios, los participantes podrían percibir ahorros mensuales de entre 10% y 15% respecto a su pago actual de luz, aun con los préstamos. “El pago de los prestamos está predicado en el ahorro energético”, dijo.

Por su parte, Michael Liebman, gerente de RMI Islands, detalló que las tres primeras instalaciones suponen, en total, una capacidad de 132 kilovatios y el tamaño de las baterías “da para las cargas críticas”, como las neveras en la farmacia.

Según Liebman, los finalistas al segundo grupo de instalaciones críticas de la CERI incluyen una panadería/minisupermercado, una panadería/punto de cajero automático/tienda de barrio y una organización sin fines de lucro que trabaja con la niñez y juventud. A largo plazo, la meta es impactar a 350 instalaciones críticas a lo largo y ancho de la isla, de la cuales 50 se trabajarían en los próximos dos años.

En la misma línea, Jess Kersey, directora interina para Latinoamérica y el Caribe de la GEAPP, aseveró que “este es un modelo que puede replicarse en todo el mundo”, para proveer acceso a energía confiable y limpia, traer resiliencia a las comunidades y romper con la dependencia a los combustibles fósiles.

Sobre el modelo de fuentes económicas combinadas, Williams y Liebman indicaron que las subvenciones filantrópicas se usan para cubrir el pago inicial de 20% que la mayoría de las instituciones financieras requieren. Luego, una subvención adicional se usa como subsidio para, por ejemplo, las tarifas fijas a LUMA Energy, los costos de operación y mantenimiento y el seguro. Mientras, los préstamos promueven que el apoyo filantrópico impulse una mayor escala, lo que significa que las instalaciones tendrán un interés creado, que asegurará, a su vez, que los sistemas sean bien operados y reciban mantenimiento adecuado, llevando su vida útil hasta 25 años.

Las instituciones financieras participantes en las primeras tres instalaciones críticas fueron Banco Popular y CooPACA.

El IPVI, Valentín Service Station y Farmacia Jomari fueron seleccionados después de un proceso basado en mérito, que se enfocó en su rol en la comunidad pre y post-María, así como en los servicios que continúan prestando durante interrupciones del servicio eléctrico, explicó Liebman.

Williams agregó que los interesados en unirse a las próximas fases deben enviar un correo electrónico a ceri@rmi.org. Recibirán instrucciones sobre cómo solicitar y de la evaluación que se les hará.

“Estamos hablando de justicia social, porque las comunidades van a estar de igual a igual, y de justicia ambiental, porque son comunidades en zonas vulnerables o económicamente desventajadas que verán una reducción de los impactos negativos del cambio climático”, proclamó, por último, David Haddock, vicepresidente de Administración y Programas de la Fundación Comunitaria.

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