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Un verano de clima extremo golpea a lugares más ricos del planeta

Los efectos del cambio climático ya no solo se ven en los lugares pobres. Países ricos enfrentan lo que fue previsto por los científicos.

Mientras el mundo soporta otro verano de clima extremo, los expertos han identificado una diferencia: 2021 está golpeando con más dureza y en lugares que se habían librado de los efectos del calentamiento global en el pasado.

Países ricos como Estados Unidos, Canadá, Alemania y Bélgica se sumaron a países más pobres y vulnerables en la creciente lista de eventos climatológicos extremos que según los científicos podrían tener alguna conexión con el cambio climático provocado por el hombre.

“No es un problema sólo de países pobres, ahora es muy obviamente un problema de países ricos”, dijo Debby Guha-Sapir, fundadora de la base de datos internacional de desastres del Centro de Investigación sobre Epidemiología de Desastres en la Universidad Católica de Louvain, en Bélgica. “Ellos (los ricos) se están llevando un golpe”.

China ha sufrido inundaciones mortales, pero también murieron cientos de personas en partes de Alemania y Bélgica que no están acostumbradas a las inundaciones. Canadá y el noroeste de la costa pacífica de Estados Unidos sufrieron lo que el científico climático Zeke Hausfather describió como un calor “aterrador”, que superó con creces los 100 grados Fahrenheit y los 45 Celsius. Se batieron récords de temperatura y hubo incendios fuera de lo normal. Ahora el sur de Europa sufre un calor sin precedentes y una oleada de incendios.

Mientras el mundo soporta otro verano de clima extremo, los expertos han identificado una diferencia: 2021 está golpeando con más dureza y en lugares que se habían librado de los efectos del calentamiento global en el pasado.

Países ricos como Estados Unidos, Canadá, Alemania y Bélgica se sumaron a países más pobres y vulnerables en la creciente lista de eventos climatológicos extremos que según los científicos podrían tener alguna conexión con el cambio climático provocado por el hombre.

“No es un problema sólo de países pobres, ahora es muy obviamente un problema de países ricos”, dijo Debby Guha-Sapir, fundadora de la base de datos internacional de desastres del Centro de Investigación sobre Epidemiología de Desastres en la Universidad Católica de Louvain, en Bélgica. “Ellos (los ricos) se están llevando un golpe”.

China ha sufrido inundaciones mortales, pero también murieron cientos de personas en partes de Alemania y Bélgica que no están acostumbradas a las inundaciones. Canadá y el noroeste de la costa pacífica de Estados Unidos sufrieron lo que el científico climático Zeke Hausfather describió como un calor “aterrador”, que superó con creces los 100 grados Fahrenheit y los 45 Celsius. Se batieron récords de temperatura y hubo incendios fuera de lo normal. Ahora el sur de Europa sufre un calor sin precedentes y una oleada de incendios.

El récord de calor del año pasado se marcó en Siberia, donde vive poca gente, pero este año se registró en Portland, Oregon, y en la Columbia Británica, que reciben mucha más atención de los medios occidentales, señaló Hausfather.

Lo que ocurre es “en parte un aumento de las estadísticas de estos fenómenos extremos, pero también el ritmo constante, la acumulación año a año (…) se cobra un precio acumulativo en todos los que leemos estos titulares”, dijo la científica climática de Georgia Kim Cobb.

“Este patrón de veranos recientes en el Hemisferio Norte ha sido bastante duro”, señaló el científico climático de la Universidad de Exeter Peter Stott.

Aunque el aumento de la temperatura está “siendo exactamente como dijimos hace 20 años (…) lo que estamos viendo en términos de olas de calor e inundaciones es más extremo que lo que predijimos en su día”, dijo Stott.

Los científicos climáticos señalan que hay pocas dudas de que el cambio climático derivado de la quema de carbón, petróleo y gas natural impulsa los fenómenos extremos.

Además de dramáticas inundaciones e incendios, las olas de calor son un importante riesgo para preparar el futuro, dijo Guha-Sapir.

“Va a ser un tema muy importante en los países occidentales, porque los más susceptibles a los picos repentinos de calor son los ancianos. Y el perfil demográfico de la gente en Europa es muy mayor”, señaló. “La olas de calor van a ser un problema real en los próximos años”.

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