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Una comunidad en Vega Baja se hace cargo de la seguridad en Charco Azul

Lideran proyecto ecológico para evitar accidentes desgraciados con visitantes y residentes.

La popularidad que ha cobrado el Charco Azul, en Vega Baja, entre turistas y residentes es de agrado para la comunidad Almirante Sur, pero también de preocupación por los constantes incidentes a consecuencia de los golpes de agua y las dificultades que enfrentan las autoridades en los esfuerzos de rescate.

El atractivo principal de la charca son sus aguas azul claro, la vegetación y las cuevas arenales. Para llegar hasta el cuerpo de agua para el anhelado chapuzón, las personas tienen que recorrer una distancia considerable en un tramo complejo y con poca señal de teléfono. Los residentes de la zona advierten que es un destino para adultos ágiles y aventureros, y advierten que se ha tornado peligroso en muchas ocasiones.

Para ofrecer asistencia, la organización comunitaria Almirante Da La Mano —que nació con el objetivo de buscar ayuda para pacientes de cáncer— se dio a la tarea de iniciar un proyecto ecológico en el área de Charco Azul. La iniciativa, que tiene varias etapas, comenzó ayer con la rotulación de seguridad a la entrada a la charca y donde todavía hay señal de teléfono.

“Esto se hace a raíz de los incidentes que se reportan aquí. Por ejemplo, en junio un niño y su padre que venían de Estados Unidos quedaron atrapados por la corriente de agua y tuvo que venir el 911 y Defensa Civil. Se gasta mucho en el rescate. Esto ha pasado en los últimos dos años aproximadamente de 12 a 20 veces según las estadísticas que tenemos recopiladas”, expresó Eduardo García Adorono, presidente de Almirante Da La Mano.

Estimó que diariamente al Charco Azul llegan entre 100 y 200 personas, incluyendo turistas que son llevados a excursiones. “Queremos poner unas reglas de seguridad visibles y grandes para que verifiquen el clima en esta zona antes de entrar al charco. Las advertencias son en inglés y en español para que antes de bajar al río tengan esa advertencia. También pusimos una bandera de Puerto Rico bien grande para que se puedan tomar fotos allí y dice arriba Charca Azul”, detalló.

Algo que sí se ha tornado en un problema para los residentes es la basura que dejan los visitantes en los alrededores de la charca. “Hemos limpiado en varias ocasiones. Sacamos basura, vidrio y carros viejos. Allí también ahora pusimos zafacones y letreros. Todo esto es con auspicio local de negocios del área y la organización Almirante Da La Mano que se dio la tarea de apadrinar el área”, señaló.

La segunda fase del proyecto ecológico incluye nueva rotulación en las cercanías del río, limpieza de la vegetación y recoger la basura. La tercera fase destinará un área para que las personas puedan acampar y también van a incentivar la creación de negocios.

“Todo eso es un proceso y vamos de poquito a poquito, pero es un proyecto a base de los accidentes que han ocurrido para que la gente tome precauciones porque mucha gente —en Estados Unidos mayormente— no sabe lo que es una creciente del río, y ese río tiene la particularidad de que entras, cruzas como un puente, y caminas unos 10 o 15 minutos al río. Cuando ves la creciente tienes que comenzar a correr esos 10 a 15 minutos hasta volver a la carretera antes de bajar al río y ahí es que quedan atrapados”, afirmó García Adorono.

Adelantó que el alcalde Marcos Cruz y el representante Edgardo Feliciano se comprometieron a buscar ayuda para iluminar el área. “Estamos contentos porque vamos a tener el apoyo del municipio y del legislador. “Es una labor comunitaria, pero queremos que el gobierno entre al juego y crear una alianza para que al menos ellos pongan un poquito en la carretera y el alumbrado, y nosotros nos aseguramos de mantener nuestros recursos naturales limpios. Como deberían estar”, señaló.

Reiteró que la intención de la organización es “hacer algo” para evitar más accidentes, ya que los rescates suelen tardar hasta cuatro horas. El voluntario no logró ocultar el cariño que siente por el área “famosa” de Charco Azul y lo que ahora representa para la comunidad.

“El Charco Azul es un río hermoso que tiene nuestra comunidad, aparte del mariposario y otras cosas que tiene este barrio. Es un charco que es histórico y ahora se convirtió en un charco famoso”, puntualizó.

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