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UPR de Cayey lidera investigaciones

Estudiantes y alumnos hacen aportaciones en el registro de los virus

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Estudiantes y catedráticos del Departamento de Biología del Recinto de Cayey de la Universidad de Puerto Rico (UPR) siguen destacándose en el desarrollo de importantes investigaciones científicas.

En esta ocasión se trata de la colaboración de un artículo publicado en la revista científica Nature Microbiology a través del cual los profesores Michael Rubin y Edwin Vázquez describen el mecanismo de defensa que tienen bacterias para evitar ser infectadas.

“Específicamente son bacterias que ya contienen el genoma de otro virus que las ha infectado…. hemos descubierto un mecanismo donde ese DNA viral que está en la bacteria la defiende contra otros ataques virales”, explicó Vázquez a El Nuevo Día.

El escrito es uno de los múltiples exitosos resultados como parte de la participación del Recinto de Cayey en el Science Education Alliance-Phage Hunters Advancing Genomics and Evolutionary Science (SEA-PHAGES), auspiciado por el Howard Hughes Medical Institute.

Vázquez explicó que la investigación la comenzaron en junio del 2015, pero no fue hasta el semestre pasado que salió el manuscrito que tuvo que pasar por un proceso de revisión por parte de pares.

La alianza comenzó en el 2009 y además de los múltiples manuscritos que se han desarrollado, el programa ha servido de plataforma para que cerca de 300 estudiantes de biología tengan su primera experiencia investigativa. “La filosofía es enseñar ciencia, haciendo ciencia. En vez de hacer los laboratorios tradicionales le proveemos una experiencia de investigación genuina”, abundó Rubin.

Vázquez explicó que durante el primer semestre los estudiantes se dedican a la búsqueda de sus propios virus a través de muestras de tierras que traen de distintos puntos de la Isla. Tras aislarlos, caracterizarlos y extraerles el ADN, las muestras son enviadas a Estados Unidos. Al recibir la secuencia genómica proceden a su análisis utilizando herramientas de bioinformática.

Una vez determinados los genes de ese virus y su función, los datos terminan en el GenBank, el depósito de secuencias genómicas más grande. “Nosotros ya tenemos nueve anotaciones genómicas en Gen Banks con nombres que le han dado los propios estudiantes. Es un privilegio en la ciencia poder nombrar algo”, expresó Vázquez.

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