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Urge proteger los recursos naturales e históricos

Puerto Rico debe incluir en sus planes de recuperación medidas para atender el impacto de los fenómenos naturales recientes, como el terremoto del 7 de enero, en nuestros valiosos recursos ecológicos, y en el patrimonio histórico y artístico.

Manifestacion En Repudio A La Venta De Los Inmuebles Historicos

Los edificios históricos y de albergue artístico, así como zonas de alto valor ecológico, como el Bosque Seco de Guánica, son importantes focos de interés turístico e investigativo que atraen constantemente a académicos y estudiantes locales e internacionales, así como a visitantes del exterior.

Como ocurrió después del huracán María, en 2017, es preciso inspeccionar lo más pronto posible estos lugares para documentar en detalle los posibles daños asociados al terremoto. Así se pueden encaminar las iniciativas de mitigación y conservación.

En el suroeste se ha conocido de daños extremos como el colapso del templo de La Inmaculada Concepción, en Guayanilla, una estructura centenaria enclavada en el casco urbano. En Guánica, parte de la estructura del faro colonial, construido en 1892, se derrumbó a causa del terremoto. En ese municipio también se alude a impactos en el Bosque Seco, uno de los atractivos turísticos y una zona de investigación científica de gran valor en el sur. En esos terrenos se reportó el colapso de la Cueva de Cal, derrumbes y grietas considerables en el suelo, así como daños serios en la antigua sede del Cuerpo de Conservación, estructura erigida en 1936.

En septiembre de 2017, cientos de estructuras históricas de la isla, así como recursos naturales extensos y valiosos, sufrieron el impacto del huracán María. En cuanto a la infraestructura verde, gracias a iniciativas gubernamentales y de entidades ecológicas sin fines de lucro, se percibe una paulatina recuperación de los recursos. En edificios históricos, sin embargo, los trabajos de restauración no están acelerados.

Meses después del golpe ciclónico, la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico y la entidad Para la Naturaleza inspeccionaron 4,755 estructuras históricas. Determinaron que 361 recibieron daño severo, incluyendo 22 que colapsaron. Al igual que tras el terremoto reciente, el impacto mayor se documentó en el sur.

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