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“Ya están por ahí”: reportan las primeras huellas y nido de tinglar del 2022 en Puerto Rico

Se trata de un hecho inusual, debido a que el inicio oficial de la temporada de tinglares en la isla se da a partir de abril.

El grupo tortuguero Chelonia, que se dedica a la investigación y conservación de tortugas marinas, reportó hoy, sábado, el primer avistamiento de huellas de una tortuga tinglar en la isla este año.

El director del grupo, Raymond Flores Rodríguez, señaló que el hecho, que ocurrió en una playa en Dorado, es uno inusual, debido a que la temporada oficial de la visita y anidaje de tinglares en la isla se da a partir del mes de abril.

“Ayer salió una noticia de que en el estado de Florida habían reportado un primer nido de tinglar, y eso es una señal de que están bajando. Nuestra coordinadora Debbie Feliciano vio la noticia, le dio curiosidad y fue a visitar la playa hoy. Se encontró con la sorpresa de que hubo la entrada de un tinglar. Esa es la señal de que ya están por ahí”, explicó Flores Rodríguez en entrevista con El Nuevo Día.

Aunque la coordinadora del grupo validó que las huellas corresponden a la marca de entrada al mar que deja en la arena un tinglar cuando desova en la costa, no se encontró un nido en el área cercana.

“Las huellas, en efecto, corresponden a un tinglar que llegó a la costa, pero no anidó. No hay signos de un nido. Pero, el hecho de que ya llegó a la costa puede dar paso a que regrese esta noche, otra vez”, destacó Flores Rodríguez.

Mientras, el grupo Tortugueros del Sue confirmó que una huella divisada en una playa en Pozuelo, en Guayama, corresponde a un tinglar y que el ejemplar desovó en el área, por lo que se trata del primer nido de tinglar registrado en Puerto Rico este año.

“La actividad en Guayama se dio hace dos a tres días, pero no estamos seguros de que sea de tinglar. En estos próximos días van a ir a revisar para determinar qué tortuga pudo haber sido y si hay o no un nido”, indicó Flores Rodríguez.

El tinglar (Dermochelyidae coriacea) es la tortuga marina más grande que existe que en el mundo. Un ejemplar de esta especie puede llegar a medir entre cuatro a ocho pies de largo y pesar, incluso, hasta 2,000 libras, según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (FWS, en inglés).

En particular, se cree que una tortuga tinglar tiene la capacidad de anidar en la playa donde nació. Dicha característica de anidación permanece bajo análisis de grupos científicos y expertos en biología marina, debido a que no está claro cómo una tortuga marina se orienta para regresar a la misma playa donde nació y desovar sus huevos.

Los tinglares están reconocidas tanto por agencias federales y estatales como una especie en peligro de extinción. Aunque un nido de tinglar puede tener entre 80 a 100 huevos, según el FWS, no todas las tortugas logran regresar al mar durante su nacimiento debido a los riesgos que enfrentan.

Ante eso, en la isla tanto el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA, en inglés) como diversos grupos tortugueros ejecutan programas de patrullaje preventivo para marcar nidos y vigilar el momento de nacimiento de estas tortugas.

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