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Proyecto de cultivo de carrucho en Puerto Rico servirá de ejemplo caribeño

Miami, 8 ene (EFE) – El caracol rosado, de hermoso caparazón y suculenta carne muy apreciada en los restaurantes, podría dejar de ser una especie en peligro gracias a un manual recientemente publicado por la Florida Atlantic University (FAU), que ofrece indicaciones, paso a paso, para su cultivo e incubación. 

El “Manual de usuario de acuicultura del caracol rosado: fase de incubación y vivero”, de la FAU, ilustra de manera pormenorizada y con fotografías cómo cultivar el valorado caracol rosado (Strombus gigas), uno de los moluscos más pescados en la región del Caribe. 

Esta especie de molusco, para algunos de una carne casi tan exquisita como la de la langosta, “afronta un desafío de supervivencia: cómo sobrevivir y prosperar”, debido a que su población se halla en “constante disminución por la sobrepesca, la degradación del hábitat” y el efecto destructor de los huracanes. 

En algunos lugares, señalan los científicos de la FAU, las poblaciones de caracoles rosados comestibles han disminuido tanto que “no pueden encontrar compañeros de reproducción”. 

“Esta terrible situación es urgente en términos ecológicos y económicos”, indicó el informe redactado por Megan Davis, autora del manual y profesora de acuicultura de la FAU. 

El texto fue redactado por Davis, del Instituto de Oceanografía de la FAU, y Victoria Cassar, encargada del diseño, para los pescadores puertorriqueños de la Asociación de Pesca de Naguabo con el fin de enseñarles a “operar el criadero y vivero de caracol rosado” de ese lugar. 

Pero la información presentada en este nuevo manual “se puede aplicar a otros criaderos y viveros de caracol rosado, para la conservación y restauración de mariscos sostenible”, precisó la científica. 

En 2020, Davis se unió a la asociación Conservación ConCiencia de Puerto Rico para ayudar a las pesqueras a mejorar la población del caracol rosado y con un objetivo: producir hasta 2,000 caracoles rosado en una instalación de acuicultura operada por pescadores y su posterior liberación en el hábitat adecuado. 

El proyecto, financiado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos incluye la “ayuda a las prácticas pesqueras sostenibles a través de la acuicultura”. 

Fotografía cedida por Shane Gross, a travé de la Universida Florida Atlantic (FAU), en la que se registró un caracol rosado (Strombus gigas), uno de los moluscos más pescados en el Caribe. EFE/Shane Gross

Una ayuda que sirve para “proporcionar ingresos a las comunidades pesqueras” y, a la vez, “promueve las prácticas de la acuicultura que aseguran una población del caracol” estable. 

“La acuicultura, junto con la conservación de las poblaciones reproductoras y el manejo de la pesca, son formas de ayudar a asegurar la longevidad de la especie”, dijo Davis. 

Y resaltó que este proyecto de acuicultura del caracol rosado en Puerto Rico “servirá como modelo para garantizar que las poblaciones de caracol estén disponibles para la pesca futura y para ayudar a la seguridad alimentaria de Puerto Rico y otras partes de la región del Caribe”. 

Este nuevo manual, agregó, se utilizará para respaldar la plataforma de aprendizaje online que incluye talleres y actividades experimentales, dentro de la iniciativa de financiación colectiva de la FAU Harbour Branch, Save the Queen of the Sea.

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