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Amenazadas las reservas naturales

Expertos advierten que eventos multitudinarios, como el celebrado en Cayo Caracoles la semana pasada, reflejan la poca atención del público y el gobierno a los recursos marítimos

cayo Caracoles

Cerca de mil personas atestaron el fin de semana pasado el área de Cayo Caracoles, en Lajas, para darle la bienvenida al verano en una actividad que atentó contra la reserva natural de La Parguera.

Esa acumulación de  bañistas  y lanchas en el área incrementa la preocupación por la conducta negligente de algunos nautas, la falta de educación ambiental y  la incapacidad del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) de proteger los recursos marinos, expresaron expertos consultados por El Nuevo Día.

Vídeos y  fotos aéreas del evento, que  muestran botes aglomerados en una zona  con poca superficie de agua alrededor del cayo,  han circulado por las redes sociales durante toda la semana.      

Algunas de esas imágenes  demuestran gran cantidad de basura acumulada en el fondo marino, pero en la página de Facebook, los organizadores, que no se identificaron y tampoco contestaron una petición de entrevista de El Nuevo Día, han argumentado que dejaron el cayo en “óptimas condiciones” y que se ha tergiversado la actividad.

Agregaron que todo se trató de una fiesta de un “corillo de panas” que gustó tanto que hicieron una convocatoria abierta, en la que se advirtió que solo se permitirían flotadores, lo que no ocurrió.

La secretaria de Recursos Naturales y Ambientales, Tania Vázquez Rivera, indicó que los organizadores, que convocaron la actividad bajo el nombre de  Floatopia, no cumplieron con el requisito de solicitar un permiso que va de la mano del pago de $500 ni el seguro de responsabilidad pública de $1 millón.

Para el director del programa Sea Grant, Ruperto Chaparro,  y el   investigador del Departamento de Ciencias Marinas del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Julio Morell, eventos como este no son nuevos, pero igual de preocupantes.

Ambos coincidieron en que el evento constituyó una amenaza a la seguridad de los propios bañistas al estar expuestos a heces fecales, orín y combustible de embarcaciones, sin contar con el contratiempo que hubiera significado sacar en medio de una emergencia a una persona entre tantas embarcaciones.

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