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Amigos de las Tortugas Marinas: 20 años de labor incesante

El grupo celebra su misión de proteger a estas especies y sus playas de anidación

La organización sin fines de lucro Amigos de las Tortugas Marinas (Atmar) celebra este año dos décadas de labor ininterrumpida, convirtiéndose en el grupo tortuguero más antiguo de Puerto Rico y consagrando su misión de proteger a estas especies y sus playas de anidación.

“Nuestro propósito era eliminar el saqueo y la caza ilegal de tortugas y lo logramos”, afirmó Luis Crespo Ramos, fundador y presidente de la entidad.

Atmar, que originalmente se llamó Proyecto Comunitario para la Conservación de Tortugas Marinas en Maunabo, se fundó el 1 de marzo de 2001. Comenzó con solo tres voluntarios, cifra que luego aumentó a 32 debido a la exposición del proyecto en los medios.

Veinte años después, la organización ha tenido el apoyo de aproximadamente 200 voluntarios, algunos que han permanecido desde 2001. “Sin los voluntarios, esto no fuera posible… sería bien cuesta arriba”, reconoció Crespo Ramos.

Hasta ayer, el último saqueo de huevos registrado por Atmar fue en Maunabo, en 2010, mientras que las últimas tortugas cazadas las identificaron en ese mismo municipio, en 2007, y en Yabucoa, en 2014, según el biólogo, quien resaltó, no obstante, que existen otros factores amenazantes para las tortugas marinas.

“Las tortugas están en peligro de extinción únicamente por las actividades de los humanos”, dijo Crespo Ramos.

Entre las principales amenazas, está la contaminación lumínica o por luz artificial, que puede provocar que las tortugas, en su salida y entrada al mar, se desorienten y tomen la dirección equivocada. Otras amenazas incluyen la erosión de las costas por la construcción comercial aledaña, exceso de basura, depredadores introducidos, pesca incidental (con redes), vehículos en la arena y vehículos de motor acuáticos.

Para evitar dichas actividades, Atmar ejerce prácticas de manejo, como la remoción de depredadores exóticos de las áreas costeras y orientación sobre la contaminación lumínica.

“Nuestra fortaleza principal es la educación”, dijo Crespo Ramos, quien fue maestro de Ciencias y Matemáticas.

Desde 2013, Atmar tiene un centro educativo ubicado en Maunabo, en el que hay una exhibición de caparazones de tortugas, material informativo y una sala de conferencias. El centro cuenta, además, con un apartamento privado para los estudiantes del internado de verano de Atmar, del que han participado más de 30 voluntarios, para la conservación y monitoreo de las anidaciones. A raíz de la pandemia de COVID-19, todas las actividades presenciales están detenidas, pero la organización se mantiene activa ofreciendo conferencias virtuales.

Aunque la temporada del tinglar (Dermochelys coriacea) suele iniciar en abril y extenderse hasta julio, Atmar ya identificó nueve anidaciones en Maunabo y otras seis en Yabucoa. También, han avistado dos anidaciones de carey (Eretmochelys imbricata) en Maunabo y una en Yabucoa. El carey anida todo el año. Otra especie que se recibe en Puerto Rico es la tortuga verde (Chelonia mydas), cuyo período de anidación es entre agosto y octubre.

Crespo Ramos concluyó diciendo que necesitan voluntarios que se comprometan a trabajar en las áreas de Yabucoa, Maunabo y Patillas, que son las áreas en que se desempeña la entidad. Pueden escribir a tortugasmaunabo@yahoo.com.

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