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Arterioesclerosis en la alcantarilla

Por Carl Soderberg

Carl Soderberg

No le ha sucedido que está manejando por el municipio donde usted reside y de repente se encuentra con un registro desbordado del sistema de alcantarillado sanitario, conocido coloquialmente en Puerto Rico como “manhole”. Parece un manantial, pero en vez de aguas prístinas, brotan aguas usadas con pestilencia nauseabunda. A veces, en vez de borbotones, tenemos un chorro de agua que semeja un geyser. Estas aguas usadas con millones de patógenos fluyen por la calle hasta que encuentran la primera rejilla del alcantarillado pluvial. Luego de penetrar el alcantarillado pluvial, fluyen a la playa o al cuerpo de agua más cercano en cuestión de minutos. Por eso, no podemos asumir automáticamente que la descarga de un alcantarillado pluvial es solo agua de lluvia de calidad premium.

Ante ese encuentro cercano del tercer tipo, muy desagradable por cierto, le echamos la culpa a “los incompetentes” de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados(AAA). Muchas veces hasta hacemos referencia a su árbol genealógico.

Sepa usted que en la mayoría de los casos estos desbordes son causados por descargas de grasas y aceites de cocinar procedentes de cafeterías, restaurantes, establecimientos de comida rápida y hoteles, entre otros. Los aceites y las grasas crean una capa en el interior de las tuberías. A medida que aumenta el grosor, se restringe progresivamente el flujo, hasta suscitar los desbordes. Esto es similar a lo que pasa en nuestras arterias cuando ingerimos niveles altos de colesterol. Esta condición se conoce como arterioesclerosis.

La forma de evitar el problema es instalando trampas de grasas antes de la descarga del establecimiento al sistema sanitario. Este artefacto separa grasas y aceites de la descarga.

Pero si existe la solución ¿Por qué existe el problema? Primero, algunos establecimientos no tienen trampa de grasas. Segundo, una cantidad importante de establecimientos tiene una trampa de grasas, pero muy pequeña. Tercero, muchos establecimientos, los jaibas, le quitan el dispositivo para el control de flujo de la trampa de grasas, creando el equivalente a un “pillo” en los pozos sépticos. Cuarto, desafortunadamente, muchos establecimientos no le dan mantenimiento a las trampas de grasas.

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