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Carbón de leña, negocio que genera millones en Haití y acelera cambio climático

La producción de carbón está en manos de los campesinos en las áreas boscosas de Grand’Anse, al sur y al noroeste del país.

Carbón de leña en Haití

La industria más grande en Haití es fantasma. El negocio del carbón generó US$300 millones en el año 2012 según la Oficina de Minas y Energía. Es dinero que cambia de manos sin que se le pueda poner un nombre y una cara a quienes se embolsan la suma colosal. Es la opacidad total.

La producción de carbón está en manos de los campesinos en las áreas boscosas de Grand’Anse, al sur y al noroeste del país. La madera, convertida en carbón, satisface el 70% de las necesidades energéticas del país y se utiliza para cocinar, en lavanderías y panaderías, entre otros.

Ninguna de las fuentes conocedoras de esta industria informal fueron capaces de dar a Le Nouvelliste y al Centro de Periodismo Investigativo los nombres de los empresarios detrás de la explotación de este recurso no renovable que es la madera. Sin embargo, unas tres fuentes consultadas para esta investigación afirman que son esos empresarios fantasma los que venden el carbón a los minoristas en las principales ciudades. La mayor parte del consumo se lleva a cabo en Puerto Príncipe, Cabo Haitiano, Gonaïves, y Cayes, entre otras.

El pasado ministro haitiano de Medio Ambiente, Dieuseul Simon Desras, confesó que durante todo su mandato no pudo identificar a un solo empresario de los que financia este negocio. Además, dijo que no ha habido una voluntad real de este ni de anteriores gobiernos para luchar contra este tráfico.

También René Jean-Jumeau, exministro a cargo de la Seguridad Energética, confirmó la falta de “voluntad real” de parte de los gobiernos. “No hay una voluntad real de racionalizar el uso de carbón. Una voluntad real de gestionar el problema del carbón vegetal pasa a través de una producción racional y sostenible y el uso de alternativas, como otras formas de carbón o una porción de propano y residuos agrícolas”, sostuvo quien actualmente es el director ejecutivo del Instituto de Energía de Haití, una institución privada.

Una factura ecológica alta

El corte descontrolado de árboles conduce directamente a la deforestación y causa erosión, deslizamientos de tierra e inundaciones. Varios expertos confirman que la alta vulnerabilidad de Haití a los efectos del cambio climático está principalmente relacionada con su deforestación acelerada y la debilidad de su gobierno para frenar este problema.

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