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Científica boricua viaja el mundo estudiando ecología

Al momento, Adriana Vega Grau investiga cómo los árboles usan el agua en las sabanas y bosques tropicales de Australia.

Adriana Vega Grau ha viajado el mundo descifrando enigmas de la ecología. El Amazonas, en Perú, y las sabanas de Brisbane, en Australia, son solo dos de los lugares en los que la científica boricua, natural de San Juan, ha estudiado diferentes aspectos de esta disciplina.

Desde 2018, Vega Grau cursa su doctorado en la Universidad de Queensland, en Australia, estudiando cómo los árboles utilizan el agua de distintas partes del suelo en respuesta a las condiciones ambientales y según sus características, como la altura y la profundidad de sus raíces.

Inicialmente, Vega Grau tenía la intención de estudiar arte en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras. Sin embargo, descubrió el programa de Ciencias Ambientales mientras llenaba la solicitud. Este último despertó su curiosidad y finalmente se decidió. Fue aceptada y, aunque con muchos retos, encontró su pasión en la investigación científica.

Durante su primera experiencia de investigación en la Universidad de Minnesota, pudo ver la aplicación de los conceptos que aprendió en clase. Allí, estudió cómo las lombrices invasivas afectaban el agua en los lagos.

Luego, regresó a Puerto Rico a estudiar la abundancia de las lombrices y la química del suelo de sembradíos abandonados en Manatí, como parte de su tesina.

“Se han presentado las oportunidades”, dijo Vega Grau, quien, luego de su bachillerato, obtuvo una maestría en Biodiversidad Tropical y Ecosistemas a través del programa Erasmus Mundus.

Durante su maestría, realizó investigación en lombrices y ecología en el Amazonas, en Perú; Francia, Bélgica, China y Puerto Rico. “Eso fue una experiencia increíble, porque conocí a un montón de gente, viví en un montón de lugares”, resaltó. “Yo pensé que me iba a quedar (estudiando) lombrices toda la vida. Cuando cambié el tema fue cuando vine (para Australia)”, añadió.

En Brisbane, cambió las lombrices por los árboles.

Actualmente, Vega Grau utiliza isótopos –átomos con una cantidad distinta de neutrones– de hidrógeno y oxígeno para determinar cómo los árboles en bosques tropicales y sabanas utilizan el agua. La composición de isótopos en las muestras tomadas de los árboles refleja a qué parte del suelo corresponde el agua.

En la sabana

Una concesión de minería en medio de una sabana de Brisbane ha sido uno de los lugares de estudio de Vega Grau.

“Era un lugar que lo iban a destruir por completo” con la intención de rehabilitarlo, lo cual le permitió estudiar árboles desde las raíces más profundas hasta el tope, además del suelo. “Pudimos determinar cómo (el uso del agua) iba cambiando desde las raíces hasta las ramas”, explicó la científica.

“Eso fue bien chévere porque encontramos que cambia un montón”, ya que muestras de distintas partes del árbol llevaron a varias conclusiones acerca de la utilización del agua.

“La conclusión es que, para interpretar bien el uso de agua de los árboles, tienes que incorporar observaciones de sus características, de su comportamiento, y ese tipo de cosas”, añadió. La arquitectura del árbol y sus raíces son parte de las observaciones.

Según Vega Grau, la información recopilada puede mejorar el entendimiento de un bosque o ecosistema.

En la agricultura, por su parte, este conocimiento se puede utilizar para maximizar las cosechas y entender cómo diferentes árboles van a responder a la sequía, afirmó. Por ejemplo, países que experimentan mucha sequía pueden decidir qué tipo de árboles sembrar dependiendo de su consumo de agua, de manera que dé abasto para otros cultivos.

En Puerto Rico, estos métodos se podrían aplicar para evaluar cambios en diferentes ecosistemas después de huracanes o sequías, entender cómo bosques enteros van a responder al cambio climático, e investigar las relaciones entre diferentes ecosistemas.

“Eventualmente, me gustaría volver a Puerto Rico o, de alguna manera, tratar de incorporar trabajar en Puerto Rico”, afirmó Vega Grau.

Por ahora, luego de terminar sus estudios graduados, planifica solicitar a un posdoctorado para indagar cómo sus investigaciones se pueden utilizar para que nuevas siembras de árboles sean exitosas en la sabana.

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