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“Dentro de 60 años no va a quedar ni una hectárea de bosque”

Los daños que ocasionan el modelo sojero, el extractivista y la megaminería no son temas de la agenda política en Argentina. Carlos Vicente, integrante de Acción por la Biodiversidad y miembro de Grain, alerta sobre los riesgos de no tener en cuenta a las futuras generaciones.

Bosque

Resulta impresionante pensar la Argentina de aquí a 60 años, porque cuando uno adopta esa perspectiva, el escenario se vuelve dramático. Estamos -literalmente- vaciando a la Argentina. Recordé aquel personaje de Tato Bores en el que personificaba a un antropólogo investigador alemán que venía a estudiar lo que había sido la Argentina, de la cual solo había quedado un agujero dentro de América Latina. Y eso es lo que estamos haciendo. Estamos destruyendo 200 mil hectáreas de bosques por año en nuestro país. Eso significa que dentro de 60 años, y a este ritmo, no va a quedar ni una hectárea de bosque, más allá de las áreas protegidas, que van a ser para el lujo de quienes puedan pagar para acceder a ellas. Pero que no pueden existir en un contexto de aislamiento, con un país saqueado de sus bosques y bienes naturales.

Por otra parte, tenemos la gravedad de la contaminación que se está produciendo, con los millones de litros de agrotóxicos que volcamos cada año, que van a permanecer en el ambiente, y que no hay ningún atisbo de que se quiera resolver este problema. Esto va a continuar por generaciones, afectando a nuestros pueblos.

También cabe remarcar la existencia de la destrucción de nuestros suelos: el modelo sojero y el extractivista están vaciando a nuestros suelos -de los más ricos del Planeta- de sus nutrientes y de su vida. Con lo cual nos enfrentamos a un futuro desértico en nuestro territorio. A esto hay que sumarle que, con el nivel de extractivismo de hidrocarburos y megaminería a cielo abierto que existe hoy, dentro de 60 años nos vamos a encontrar sin bienes naturales; y con miles de hectáreas en toda nuestra cordillera y demás territorios donde hay hidrocarburos bajo la contaminación de los restos que dejan estas actividades. Con el agua contaminada por los químicos que se utilizan en la extracción mediante fracking.

En sólo 60 años, cuando los actuales jóvenes de 18 años tengan 78 años, podrían encontrar ese desolador futuro. Es increíble pensar que estamos haciendo eso, y que no exista en la mirada de nuestros gobernantes y responsables de las políticas -actuales y venideras- alguna idea que refiera a recomponer este escenario para los próximos 20 años.

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