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Desde el sábado han ocurrido 12 temblores, cinco reportados como sentidos por la población

Expertos consultados por El Nuevo Día insistieron en la importancia de estar preparados ante estos nuevos eventos sísmicos.

Los movimientos telúricos que se registran en el país desde la noche del sábado son parte de la actividad sísmica que comenzó el 28 de diciembre del 2019 y que tuvo su momento pico el 7 de enero del 2020 con el temblor de 6.4 de magnitud que causó grandes daños en la parte suroeste de la isla, sostuvo el geomorfólogo José Molinelli Freytes.

“Esto puede seguir por un número indefinido de años en los que van a ocurrir sismos que pueden ser significativos, que tienen el potencial de causar daño y por eso no se puede bajar la guardia. El riesgo sísmico está para el sur de Puerto Rico y para cualquier área de Puerto Rico”, sostuvo.

La noche del sábado, a las 11:52 de la noche, se registró un temblor de 4.4, localizado a 18.44 kilómetros del sur-suroeste de Lajas, según datos confirmados por la Red Sísmica. Desde entonces, se han generado 12 eventos, cinco de estos han sido reportados como “sentidos” por la población.

Aunque las autoridades no reportaron daños, el número de eventos ha generado preocupación y activó entre los residentes del sur del país el botón de alerta. “Hay días de relativamente calma, pero sí ocurren estos eventos de importancia como el que ocurrió anoche (el sábado). Estos eventos están muy superficiales y muy cerca de la población y eso implica que se sienta de una forma más apreciable”, expresó el doctor Víctor Huérfano, director de la Red Sísmica en la Isla. Huérfano.

Sobre el evento de la noche del sábado, Huérfano recordó que cada movimiento como el reportado –de intensidad de 4.4- es seguido por múltiples réplicas. “Durante toda la madrugada (del domingo) hemos visto docenas de eventos pequeños asociados a ese evento”, explicó.

El director de la red Sísmica añadió que desde diciembre del 2020 las secuencias en el número de eventos, así como su magnitud se ha reducido. Eventos como estos, agregó, podrían clasificarse como normales “dentro de la realidad geológica de Puerto Rico”. No obstante el llamado a la ciudadanía es a tener listo su plan y mochila de emergencia.

Molinelli Freytes coincidió en la necesidad de estar preparados. “No se puede predecir cuándo va a ocurrir un terremoto, pero aun con un terremoto fuerte la isla no va a quedar destruida completa. Se va a afectar mayormente el área cercana a donde ocurre el evento”, señaló.

El geomorfólogo cuestionó que no haya una estrategia para reubicar a las comunidades que viven en áreas de alto riesgo de ocurrir un evento severo.

Expresa preocupación

Estos eventos sísmicos más recientes recuerdan, además, la urgencia que debe tener para el gobierno la reparación de las columnas cortas en las escuelas de país. No obstante, Molinelli advirtió que la metodología a ser utilizada debe ser uniforme y evaluada por la Comisión de Terremotos del Colegio de Ingenieros y Agrimensores o por ingenieros estructurales del Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (UPR) para comprobar su eficacia.

“Hay que estar seguro que es una metodología que se ha comprobado que es eficaz para evitar el colapso de una escuela”, señaló al agregar no se ha hecho un estudio científico de ingeniería que demuestre cuál es el método que debe utilizarse para la reparación de las columnas cortas.

Insistió que le preocupa que los profesionales que obtengan contratos con el gobierno para reparar las columnas cortas utilicen métodos cuya efectividad no está avalada.

La semana pasada el secretario interino del Departamento de Educación, Eliezer Ramos Parés, dijo que ya había comenzado el proceso de subastas para el proyecto que tendría un costo estimado de $195 millones. Se identificaron 684 escuelas con esta problemática.

Molinelli agregó que el problema de vulnerabilidad de las escuelas va más allá. “Se sabe que aun reforzando las columnas cortas, algunas escuelas pueden colapsar si tienen otras deficiencias estructurales. Esto es un asunto complejo y hay que atenderlo de forma que no cree un falso sentido de seguridad”, sostuvo el experto.

Hay que tomar en consideración otros asuntos, como el tiempo de construcción del plantel, su ubicación, el suelo donde está asentado y si existen vicios de construcción. “Esto requiere una visión íntegra”, sostuvo Molinelli.

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