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En condición crítica el Acuífero del Sur por falta de lluvia

El DRNA asegura que el Comité Científico de Sequía monitorea los abastos en el sistema y, próximamente, el gobernador recibirá recomendaciones de manejo.

La sequía que ha ido expandiéndose por los pasados meses mantiene en condición crítica a la mayoría de los pozos en el Acuífero del Sur, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés).

Para monitorear el Acuífero, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) estableció una métrica con cinco pozos centinela operados por el USGS y, ayer, tres de esos pozos estaban en condición crítica y dos, en ajustes operacionales.

Los tres pozos en condición crítica son el piezómetro Rasa D, en Salinas, con -53.36 pies bajo el nivel del terreno; el piezómetro Aguirre HW 5B, también en Salinas, con -34.86 pies; y el piezómetro JAC-6, en Juana Díaz, con -29.54 pies. Mientras, los pozos en ajustes operacionales son Constancia 3, en Ponce, con -12.26 pies bajo el nivel del terreno; y Alomar Oeste, en Santa Isabel, con -16.9 pies.

El Nuevo Día solicitó entrevista al DRNA para la interpretación de los datos y conocer qué acciones, si alguna, se tomarán para mejorar la condición del Acuífero, pero nadie estuvo disponible.

En cambio, el portavoz de la agencia, Joel Seijo, indicó por escrito: “El Comité Científico de Sequía, liderado por el personal del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, se ha mantenido en comunicación y supervisando los abastos de los acuíferos. Esos cónclaves van dirigidos a agrupar recomendaciones para que el Comité Ejecutivo haga sus recomendaciones, próximamente, al gobernador”.

Las recomendaciones del Comité Ejecutivo a Pedro Pierluisi pudieran incluir una declaración de emergencia en el Acuífero, que ordene, por ejemplo, reducción en las extracciones, sustitución de fuentes subterráneas por superficiales, detección de pozos ilegales y restricción en el otorgamiento de permisos, entre otras.

En 2015, el DRNA declaró el Acuífero en estado crítico basándose no solo en la sequía que azotaba entonces, sino también en la sobreexplotación y contaminación del sistema. Las lluvias del huracán María, en 2017, mejoraron la condición. Se estima que, a diario, se extraen 36.4 millones de galones de agua del Acuífero para abastecer a unas 110,000 personas y para riego agrícola.

“Ante la falta de lluvia, el Acuífero del Sur debe ser fuente de preocupación y máxime cuando el plan B, que es el lago Toa Vaca (en Villalba), está en nivel de ajustes operacionales”, dijo el ingeniero y ecólogo Carl Soderberg, miembro del Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático.

En cuanto a posibles acciones, Soderberg recomendó detectar y cerrar pozos clandestinos, los cuales estimó en 500 en la zona sur; crear barreras hidráulicas con aguas usadas tratadas, a fin de evitar la intrusión salina en el Acuífero; utilizar aguas tratadas para riego agrícola, lo que reduciría las extracciones; y crear charcas de recolección de lluvia, que infiltrarían y abastecerían el sistema.

“Algunas de estas acciones han tenido mucho éxito en Florida y California y, para otras, hay fondos federales disponibles”, indicó.

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