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Finca de molinos en Santa Isabel: tierra idónea para la energía renovable

Esta ciudad sureña reúne las características para impulsar la operación del parque industrial eólico, cuya generación se inyecta a la red eléctrica.

No solo se ha convertido en uno de los pueblos más atractivos para la agricultura por la fertilidad de sus tierras, sino que su ubicación geográfica se impone como un aliado para la operación de 44 imponentes molinos esparcidos en unos 3,700 acres entre los barrios Jauca, Paso Seco y Ollas.

Y es que el municipio de Santa Isabel reúne características particulares que permiten la operación de la “Finca de Viento Santa Isabel”, de la empresa Pattern Energy, que genera unos 75 megavatios de energía renovable. La producción se inyecta a la red de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), mediante un acuerdo -hasta el 2047- por la cantidad de $250 millones.

“La industria eólica es 100% compatible con la agricultura. No puedes hacer un parque solar en un terreno que esté destinado para la agricultura. Por eso es que estamos en esta área. Ninguna otra área en Puerto Rico reúne tener viento, un terreno plano que sea compatible con la agricultura. Estamos cerca de la costa, el viento entra directo y no llueve tanto”, dijo el encargado del parque eólico, Oscar Velázquez Archilla, tras destacar que cada molino tiene la capacidad de generar 2.3 megavatios, que totalizan -en conjunto- 101 megavatios.

“Pero la cantidad que tenemos permitida para inyectar o producir es 75 megavatios porque el ‘grid’ (red) de Puerto Rico no está diseñado para poderle inyectar esa cantidad (101 megavatios)”, admitió el ingeniero eléctrico.

“Los molinos funcionan similar a lo que es un parque solar, que por la noche no hay viento. Así que, prácticamente, produce bien mínimo o casi nada y, por la mañana, según va calentando el sol, empiezan a salir las corrientes de vientos y los molinos empiezan a moverse y a generar corriente. Ya como a eso de las 10:00 u 11:00 de la mañana llegan a su capacidad máxima y ahí están produciendo los 75 megavatios”, explicó.

Destacó que el viento se conduce por temporadas, siendo los meses de enero a agosto los de mayor productividad. Sin embargo, la situación cambia de septiembre a diciembre debido a la reducción en los vientos, que limita las posibilidades de alcanzar su capacidad máxima.

“Una planta, ya sea de diésel o de combustible, está produciendo lo mismo constantemente, y, dependiendo de la AEE, ellos aumentan o disminuyen. Ellos pueden controlar eso. Lo renovable no lo puede hacer, sino que producen lo que el recurso natural tenga disponible”, detalló el ingeniero, encargado de la finca desde el 2018.

“La ventaja es que esta cantidad que los molinos estén inyectando o produciendo, es la cantidad de energía que esa otra planta de energía eléctrica no quema en diésel. O sea, que cuando estoy a 75 megavatios, son 75 megavatios que otras plantas no están quemando. Se protege el ambiente, se quema menos diésel”, destacó al señalar que la empresa cuenta con nueve empleados, todos de Puerto Rico.

Asimismo, desmitificó varios aspectos sobre la operación de los molinos de viento.

“Uno de los mitos es que los molinos necesitan energía para arrancar y eso no es cierto. Él se mueve si hay viento y, si no hay viento, no se mueve. Son tres metros por segundo, de cinco a seis millas por hora. Ya con eso, el molino se mueve y empieza a producir”, sostuvo.

Para validar su planteamiento, explicó el proceso desde que amanece.

“Sale el sol por la mañana, comienza a calentar la tierra y ahí empiezan a salir las corrientes de viento. El molino no tiene motores, casi siempre se está moviendo, aunque el viento esté mínimo y, cuando el viento llega a la velocidad que es, ahí comienza el molino a producir energía. Es como la planta eléctrica de la casa, lo único es que no tiene motor. Hasta que llega a su máximo de 2.3 megavatios”, detalló.

“Al lado, hay un transformador eléctrico que genera un voltaje de 690 voltios. El transformador sube el voltaje a 34,500 voltios; toda esa corriente llega a la subestación eléctrica de nosotros que está al lado del edificio. Hay otro transformador más grande y le aumenta 115,000 voltios”, agregó.

No obstante, manifestó que, para mantener la continuidad de la operación durante varias horas en caso de un apagón general, se requiere el almacenamiento de baterías que, según el ingeniero eléctrico “se está trabajando”.

“Si se va en un apagón, esas baterías serían las responsables de proveer energía por unas cuantas horas, si se fuese alguna de las plantas grandes: Costa Sur o Palo Seco. El molino siempre tiene que ver que hay corriente en las líneas de la AEE. Para poder inyectar corriente en otros sistemas energizados, tiene que machear, porque puede ocurrir una explosión”, argumentó.

“Cuando hay un apagón general, todas las plantas se protegen. No quieres que explote una central generadora, y lo que el molino está viendo, siempre está sincronizada a la AEE y viceversa”, expuso.

Velázquez Archilla destacó que las aspas del molino pueden girar en distintas direcciones, según la orientación del viento.

Por otra parte, resaltó, que, aunque el parque eólico está asentado en suelo santaisabelino, no significa que las turbinas energicen a ese pueblo de surgir un evento atmosférico. Según la página web de la empresa, pueden energizar hasta 30,000 casas con su producción.

“El beneficio se siente desde Cabo Rojo hasta Fajardo. La gente tiene que entender que esto no le da corriente a Santa Isabel, si hay un huracán, los molinos no van a energizar a Santa Isabel porque ya están conectados a la red eléctrica”, puntualizó al mencionar que “la idea es disminuir la quema del combustible”.

“El impacto a la naturaleza es ninguno. Si pudieras ver las toneladas de combustible que se queman en una planta ya sea de carbón, es energía sucia que todo eso se quema y va a caer en el suelo, agua o va al aire. Pero lo renovable, no hay uno que sea mejor que el otro”, aclaró.

La Finca de Viento cuenta con la capacidad para expandir la generación de energía hasta 95 megavatios “sin tener que añadir un molino más, haciendo pequeños cambios internos de programación, según el acuerdo con la AEE”.

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