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bahía bioluminiscente de Mosquito en Puerto Rico

La bahía bioluminiscente de Mosquito en Puerto Rico ve la luz una vez más

San Juan, 28 nov (EFE).- La Bahía Mosquito, una de las cinco bioluminiscentes en el mundo, ha vuelto a ver la luz tras meses de practica oscuridad y brillando más que nunca en 16 años.

Situada en la isla de Vieques, en el este de Puerto Rico, la bahía estuvo a cero de luminosidad entre la segunda semana de diciembre de 2017 a marzo de 2018.

Actualmente, y desde junio, brilla como hacía años no lo hacía.

La zona ha registrado un restablecimiento drástico en su bioluminiscencia en los pasados cinco meses, al recoger en junio los científicos 2,5 millones de dinoflagelados -pequeños organismos parte del plactón marino que provocan el fenómeno de luz natural- por galón (600.000 por litro).

La bahía llegó a estar prácticamente con cero bioluminiscencia once semanas desde el paso del huracán María en 2017, con la breve excepción de la primera semana de diciembre que contó con algo de brillo.

La luz es en realidad una reacción de defensa natural en esos organismos cuando son agitados, lo que provoca como respuesta la liberación de energía en forma de luz.

Según dijo hoy a Efe la bióloga a cargo del sistema de muestreo de este cuerpo de agua, Airamzul Cabral, la cifra millonaria es la mayor cantidad de dinoflagelados que se recogen en más de 16 años.

Cabral indicó que tuvieron que pasar 9 meses después de las devastaciones que provocaron los huracanes Irma y María en septiembre del año pasado para saber que la recolecta de dinoflagelados había aumentado a la citada cantidad millonaria.

La perito dijo que la cantidad de dinoflagelados en el puerto “estaba estable, hasta que llegó María”, cuando semanas después del paso del ciclón recogió entre 100.000 y 200.000 de estas especies.

Detalló que la muestra del 15 de octubre fue de 200 dinoflagelados por galón, luego se redujo a solo seis, y de seis a cero en la segunda semana de diciembre

Cabral explicó que esto ocurrió por los fuertes vientos, lluvias y la intensa marejada ciclónica que causaron gran turbidez en el agua, bajó la salinidad, la temperatura, el oxígeno y le causó muerte a los organismos.

Igualmente dijo que la estabilidad de las condiciones del clima y el retorno de los parámetros antes mencionados, crearon las condiciones necesarias para que el Pyrodinium bahamense, nombre científico del dinoflagelado, se reprodujera nuevamente.

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