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La participación ciudadana en la Reserva Marina Arrecife de la Isla Verde

Por: Paco López Mujica

Hace 15 años, los vecinos de Isla Verde en Carolina comenzamos a analizar de qué manera podíamos proteger el arrecife que bordea la costa de Isla Verde y fundamos Arrecifes Pro Ciudad.

Desde entonces hemos trabajado sin descanso y sin dinero, aportando en la medida que podemos con muchas ganas y entusiasmo en la creación libros de colorear; ofreciendo conferencias; educándonos y educando sobre este maravilloso lugar y sus habitantes.

Que se catalogara como Reserva Marina el arrecife de la playa de Isla Verde fue un logro para la comunidad y, en gran medida, se debe a la ayuda de amigas y amigos de la Academia, del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, comerciantes que se unieron al esfuerzo porque aprecian su valor y con ellos, 3,500 firmas de endoso de boricuas que aman su patria.

 

Las reservas naturales tienen como propósito primario la protección del recurso. Esta protección se hace efectiva en la medida en que haya vigilancia para que se cumplan sus reglamentos. Sin esa vigilancia, su denominación se convierte en un título hueco. Por eso, los “Vigilantes del arrecife” juegan un papel tan importante.

Las vecinas(os) como los usuarios habituales de la playa de Isla Verde son los “Vigilantes del Arrecife”. ¿Qué vigilamos? La calidad del agua, identificando desbordamientos sanitarios, el reciclaje de aceite de cocinar, pesca en área protegida y las embarcaciones de motor que entran ilegalmente al perímetro de la reserva. También, vigilamos los nidos de tortugas y la contaminación lumínica, los microplásticos y colillas en la arena y las dunas que restauramos en la playa.

Esto nos ha hecho entender que, cada vez más, es responsabilidad de los ciudadanos que caminamos, nadamos y apreciamos la playa -y demás ecosistemas- su protección.