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La reforestación en alas de los murciélagos

En Puerto Rico se han identificado 13 especies de murciélagos nativos. Algunos de ellos ayudan a polinizar flores y dispersar semillas

“En Puerto Rico tenemos unas grandes poblaciones de murciélagos. Estamos hablando de millones de individuos, seguramente hay más murciélagos en la isla que personas al día de hoy”, asegura Jean Manuel Sandoval, Intérprete Ambiental Para la Naturaleza, quien ha participado de investigaciones sobre las poblaciones de murciélagos en la isla junto al destacado profesor y científico Armando Rodríguez Durán.

Según explica Rodríguez Durán -en el libro Biodiversidad de Puerto Rico: vertebrados terrestres y ecosistemas-,  en el archipiélago de Puerto Rico se han identificado 13 especies diferentes de murciélagos nativos de las cuales cinco se alimentan de frutos o del néctar de las flores. Este último grupo de murciélagos juega una parte integral en los procesos de reforestación y renovación de los bosques.

A él pertenecen: el murciélago de las flores (Erophylla sezekorni), el murciélago lengüilargo (Monophyllus redmani), el murciélago frutero común (Artibeus jamaicencis), el murciélago hocico de cerdo (Brachyphylla cavernarum) y el murciélago frutero nativo (Stenoderma rufum), recién clasificado como endémico. 

El murciélago de las flores y el murciélago lengüilargo se alimentan del néctar de las flores. En cambio, las características anatómicas y fisiológicas del murciélago frutero común, el murciélago hocico de cerdo y el murciélago frutero nativo, les permiten cargar semillas o frutos de árboles como la maga (Thespesia grandiflora), la ceiba (Ceiba pentandra), la moca (Andira inermis), el árbol de maría (Calophyllum calaba) y el ausubo (Manilkara bidentata).

Sandoval indica que la mayoría de los murciélagos no consumen los frutos en los árboles donde los colectan. Una vez los obtienen se los llevan a áreas seguras para comer su pulpa. Muchas veces las semillas se les caen y germinan. “Un solo murciélago puede dispersar de dos a cinco semillas en una noche. Si multiplicamos eso por la cantidad de murciélagos de un solo sistema cavernoso [que fluctúa entre 100,000 y 300,000 individuos] realmente veremos el gran beneficio de estas especies en la reforestación”, añadió.

La mayor amenaza que estos agentes reforestadores enfrentan es la destrucción de su hábitat. “Muchos dependen de ecosistemas que son sumamente únicos y delicados [como las cuevas, cavernas y bosques] y el perturbar o dañar esas áreas puede causar la pérdida de muchas de estas especies”, expresó el biólogo. 

“Nosotros [los humanos] queremos reforestar y ellos ya nos están dando este servicio de reforestación todos los días. Si les ponemos en su camino más especies que ellos puedan dispersar, ellos seguramente estarán más contentos de tener más alimentos y van a estar ahí con nosotros ayudándonos en este proceso de crear comunidades más resilientes a través de toda la isla”, manifestó. 

Podemos beneficiar a estos reforestadores al sembrar especies de árboles nativos que puedan dispersar y consumir fácilmente como lo son el árbol de yagrumo, el árbol de maría, la ceiba y el árbol de maga.

Conoce más sobre los árboles nativos y los reforestadores en la Feria Para la Naturaleza.