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Las áreas protegidas son esenciales para la vida

Omar Monzón Carmona, Especialista de Conservación y Biodiversidad

Las áreas protegidas y conservadas son la mejor poesía escrita por el ser humano y son una muestra de inmensa bondad, gratitud y aprecio de las personas a la vida. Por esto y muchas otras razones, durante la semana del 12 al 18 de octubre nos unimos a la celebración de las áreas protegidas de Latinoamérica y el Caribe.

Las áreas protegidas [1] y conservadas [2] (APC) son el principal instrumento a escala mundial para la conservación de la naturaleza. Esta estrategia de conservación basada en áreas se enfoca en proteger ecosistemas, especies, diversidad genética, rasgos geológicos únicos, y lugares considerados sagrados por comunidades locales.

A su vez, estos espacios proveen servicios ecosistémicos como la provisión de agua, producción de alimentos y servicios relacionados a la salud y el bienestar mediante la recreación. Asimismo, las APC son una solución basada en la naturaleza. Sirven como medidas de mitigación y adaptación a la crisis climática que enfrentamos, al almacenar y capturar bióxido de carbono; también ejercen como barreras naturales ante el embate de eventos meteorológicos y ayudan con la regulación de clima.

Según el último informe de la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas y Conservadas [3], manejado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las áreas protegidas y conservadas cubren el 15.07% de la extensión terrestre y 7.56% extensión marina del planeta. En Latinoamérica y el Caribe existen unas 9,767 áreas protegidas y conservadas en 52 países y cubren el 24.1% áreas terrestres y el 17.32% de las áreas marinas.

La Reserva Natural Punta Guaniquilla en Cabo Rojo, manejada por Para la Naturaleza, sirve como refugio para aves endémicas y migratorias.

En Puerto Rico existe un poco más de 160 áreas protegidas terrestres (16%) y unas 27 áreas marinas protegidas (27%). El 90% de las áreas protegidas en nuestra isla tiene una gobernanza por parte del gobierno y el 10% bajo una gobernanza privada, liderada mayormente por Para la Naturaleza (90%) y el apoyo de Casa Pueblo (4%), Tropic Ventures (2%) y Ciudadanos del Karso (1%). Las áreas bajo protección privada complementan y añaden redundancia a la red de áreas protegidas en Puerto Rico.

En Para la Naturaleza conservamos con el corazón un poco más del 1.5% de la superficie total de Puerto Rico, con unas 64 áreas protegidas, siete reservas naturales designadas, 11 servidumbres de conservación, una servidumbre escénica, cinco lugares históricos registrados a nivel federal y tres proyectos de preservación histórica en proceso y uno en sus comienzos (ANP Hacienda Margarita).

Las áreas bajo protección privada de Para la Naturaleza le brindan a la sociedad puertorriqueña una inmensa variedad de beneficios como la producción de agua. El ANP Ulpiano Casal protege el nacimiento del río Grande de Loíza, el ANP Jorge Sotomayor del Toro resguarda el nacimiento del río Turabo que descarga sus aguas en el embalse Carraízo y el ANP Marín Alto brinda agua al embalse Patillas. Igualmente, nuestras áreas protegidas conservan el sonido del silencio, la oscuridad de la noche en sus cielos, cobijan la cultura humana en su paisaje, y a la vez que secuestran 662,850 toneladas métricas de carbono (cálculo de nuestro compañero intérprete ambiental, Jean Manuel Sandoval).

El coquí guajón es uno de los anfibios que encontramos en una de nuestras áreas naturales protegidas al sureste de nuestras islas.

El principal objetivo de las áreas protegidas es la conservación a largo plazo de toda la naturaleza. Y como parte de este esfuerzo, en el 2019 contabilizamos unos 420 invertebrados, 182 peces, 13 anfibios, 36 reptiles, 270 aves, 22 mamíferos y más de 1,400 especies de plantas en la red de áreas protegidas de Para la Naturaleza.

Desde estas áreas reconocemos que esas otras formas de vida, que se ven diferentes, se mueven diferente y viven a otro ritmo, merecen ser libres. Sin embargo, sabemos que aún nos falta camino por recorrer, valoramos que somos parte de una gran inmensidad, y resaltamos que todos estos logros son gracias al gran equipo de trabajo compuesto por mujeres y hombres dedicados.

 


[1] Según el Equipo de Acción para la Conservación de Áreas Protegidas, define un área protegida en Puerto Rico como: “un espacio geográfico claramente definido y delimitado mediante medios legales u otros tipos de medios eficaces para la conservación a largo plazo de la naturaleza, biodiversidad, servicios ecosistémicos y valores culturales”. 

[2] Según la UICN, un área conservada es: “un área delimitada geográficamente que no sea un área protegida, que es gestionada de manera que se logren resultados positivos y a largo plazo para la conservación in situ de la biodiversidad, con funciones y servicios ecosistémicos asociados y, cuando corresponda, culturales, espirituales, socioeconómicos, y otros valores relevantes a nivel local”. 

[3] https://protectedplanet.net