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Pierluisi declara la emergencia ecológica por la pérdida de corales duros

Los corales son barreras naturales que nos protegen. Reducen el riesgo de daños causados por las olas sobre infraestructuras y personas. A nivel mundial, los arrecifes reducen la energía de las olas en un 97% y su altura en un 84%, según una investigación publicada por la revista Nature. Y en Puerto Rico son igual de vitales. 

Pero los corales de la Isla han venido sufriendo el impacto de la naturaleza desde el huracán María, pasando por los terremotos en el sur de enero de 2020 y ahora, una enfermedad que provoca la pérdida de tejido en corales duros.

Hace unos dos años, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DNRA) y la Sociedad ambiente Marino han identificado decenas de áreas que sufren de la llamada “stony coral tissue loss disease” o SCTLD, lo que representa una amenaza importante para los arrecifes del Caribe debido a su amplia área de distribución geográfica, su larga duración, las altas tasas de mortalidad y el gran número de especies de coral afectadas.

Se cree que la SCTLD es causada por patógenos de tipo bacteriano y puede transmitirse a otros corales por contacto directo y por la circulación del agua. 

El daño a los corales que causa es una amenaza directa para el ambiente y la economía de la Isla, por lo que el gobernador Pedro Pierluisi, declaró hoy una emergencia ecológica y ordenó al DRNA tomar medidas para frenar el impacto. 

En una orden ejecutiva que fue anunciada esta tarde en una conferencia de prensa, Pierluisi autorizó al Comité de Supervisión de Desembolsos que asigne $1 millón al DRNA de la partida de $10 millones de fondos federales provenientes del Plan de Rescate Americano (ARPA, en inglés) que se habían reservado para iniciativas de conservación y recursos naturales.  

Este dinero se desglosa en compra de materiales y antibióticos, compra de equipos y servicios, desarrollar un inventario actualizado en donde se está propagando la enfermedad para priorizar el tratamiento y aumentar el monitoreo de los corales infectados para poder implementar el tratamiento con antibióticos. Igualmente, la restauración de arrecifes de coral con métodos de micro fragmentación y cultivo de fragmentos de corales saludable.

“Los desastres naturales que hemos tenido, la crisis económica y la pandemia, todo esto ha impedido una respuesta adecuada para mitigar la enfermedad de la pérdida de tejido de coral duro que se está propagando rápidamente”, reconoció Pierluisi. 

“Hay que resaltar que los corales son esenciales para nuestra vida marina y garantizan un ecosistema para peces y otras especies que apoyan nuestra seguridad alimentaria”, dijo el gobernador.

“Los corales representan una protección necesaria para minimizar la vulnerabilidad de nuestras zonas costeras, que se han visto tan afectadas por el cambio climático y los huracanes. También, nuestros arrecifes de coral son parte integral de nuestro atractivo turístico, lo cual tiene implicaciones de desarrollo económico. Como ven, son muchas las implicaciones que tiene la pérdida de nuestros corales, por lo que tomar acción es necesario”, informó Pierluisi durante la conferencia de prensa junto al catedrático de la Universidad de Puerto Rico (UPR), biólogo marino y microbiólogo, Edwin Hernández Delgado, quien hizo recomendaciones para frenar el impacto de esta enfermedad en los corales. 

Se estima que Puerto Rico cuenta con unos 2,630 km2 o unas 1,015 millas cuadradas, de fondos sumergidos llanos donde se encuentran los arrecifes de coral, praderas de hierbas marinas, fondos arenosos y otros hábitats. De esta área, 245 km2 (casi 95 millas cuadradas) son arrecifes de coral donde habitan más de 40 especies de corales duros. De esas, al menos 22 especies se están viendo afectadas. 

Pero el problema no es nuevo. El Programa de Ambiente de Naciones Unidas había reportado que en 2019, esta enfermedad se había encontrado en corales de Culebra.  Según la investigación publicada en la revista nature uno de los antibióticos que se cree que puede ayudar a frenar esta enfermedad lo es la amoxicilina, un antibiótico común usado contra las infecciones bacterianas en humanos.

Ahora, el gobierno reconoce que esta enfermedad en el coral duro se propaga de este a oeste “con gran velocidad” y ha asignado estos fondos para combatirla.

Asignan un millón de fondos federales para la reforestación de las cuencas hidrográficas

Otro millón de dólares fue otorgado este lunes para que el departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) se involucre en la siembra y mantenimiento de árboles para proteger los embalses de sedimentación proveniente de las escorrentías.

“Al proteger dicha zona, protegemos a los embalses de sedimentación proveniente de escorrentías, protegiendo así nuestro recurso agua. De igual forma, evitaremos la desembocadura de mayor sedimentación en nuestras costas, así protegiendo y preservando los arrecifes de coral y el ecosistema submarino que le rodea”, sostuvo el gobernador.

De igual forma, adquirirán semillas y equipos para el vivero forestal de Cambalache en Arecibo.

“Este vivero tendrá la capacidad de producir hasta 250 mil árboles anualmente y se le dará prioridad a especies nativas como el roble nativo, el úcar y la cobana negra y a otros árboles de 4 a 6 pulgadas“, añadió el primer mandatario.

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