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Plásticos en el pescado, la sal, el agua… la amenaza que exige actuar ya

José María Rodríguez.- EFEverde.- Los ocho millones de toneladas de plástico que cada año reciben los océanos no solo matan a las ballenas, tortugas y aves marinas: están ya en nuestra mesa, en el pescado, en la sal, en el agua del grifo, en la embotellada y hasta en la cerveza. Son una amenaza y exigen actuar ya.

plastico en el mar

Este es el mensaje que pretende lanzar “Micro 2018“, la conferencia que por segundo año reúne en Lanzarote a los principales grupos científicos del mundo involucrados en esta materia, por iniciativa del grupo Marine Sciences for Society, la Unesco y universidades como las de Cornell (EEUU), Plymouth (Reino Unido), Versalles (Francia), Siena (Italia) o Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

“No podemos permitirnos seguir sin hacer nada. Hemos llegado a un nivel de contaminación por los plásticos que necesitamos actuar ya”, resume para EFEverde una de las coordinadoras científicas de la conferencia, Bethany Jorgensen, investigadora del Laboratorio de Ecología Cívica de la Universidad de Cornell, en Nueva York.

Lanzarote, plásticos en sus playas

Los expertos que participan en este congreso toman como referencia a Lanzarote porque esta isla, reconocida como Reserva de la Biosfera hace 25 años, viene alzando la voz con este problema desde hace una década, desde que playas como Famara y otras calas de su costa norte comenzaron a llenarse de plásticos arrastrados por la Corriente de Canarias desde múltiples puntos del Atlántico.

“Aparecían miles de fragmentos chiquititos de colorines en la playa que quedaban hasta bonitos, pero era totalmente artificial. ¿Qué eran? ¿de dónde llegaban? ¿qué suponían? Ocho años después tenemos ya mucho más conocimiento de lo que está pasando. El plástico está entrando en la cadena trófica”, apunta otro de los coordinadores de la reunión, Aquilino Miguélez, representante de Lanzarote en el Consejo de Gestores de las Reservas de la Biosfera.

Fragmentos que llegan a la comida de los hogares

En los últimos años, se han publicado trabajos que demuestran que el plástico que contamina todos los océanos, sin excepción, se fragmenta con el tiempo en miles de trozos susceptibles de que los peces se los coman e, incluso, en partículas tan minúsculas que son ingeridas por el plancton. Y a partir de ahí, van ascendiendo por la cadena alimentaria hasta llegar a la mesa de cualquier hogar.

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