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Rincón, la Capital del Surf en Puerto Rico se reconstruye, pero la playa desapareció

A medida que Puerto Rico se recupera del huracán María e Irma, la posadera Wanda Acosta y el profesor Ruperto Chaparro analizan el impacto económico y ambiental de las tormentas en la costa de la isla.

casas y condominios huracan

Durante 16 años, los huéspedes del Hotel Boutique Tres Sirenas Oceanfront podían bajar los escalones de cemento desde el hotel directamente hacia Sea Beach, donde se refugiaban en la arena que rodeaba esta ciudad de surf en la costa oeste de la isla.

Luego, hace un año, azotó el huracán María, provocando oleadas que hicieron que los escalones se desmoronasen. El agua se llevó la arena. La costa se redujo. Las casas y negocios cercanos, que se elevaban considerablemente sobre el nivel del mar, se derrumbaron encima de las rocas, que antes tenían la función de impedir el ascenso del agua.

La playa desapareció

“Mis huéspedes solían caminar kilómetros”, dijo Lisa Masters, quien es copropietaria del hotel junto con su compañera, Wanda Acosta. “Si los turistas no vienen… entonces los mercados sufren, las trabajadoras sufren… Todos se ven afectados por eso”.

Rincón no fue el municipio más afectado de Puerto Rico. Cuando María llegó a la costa oeste de la isla, durante la tarde del 20 de septiembre, ya se había debilitado a un huracán de categoría 3.

Pero la tormenta ha acelerado la pérdida de algo fundamental para la comunidad de Rincón: la playa.

María robó la arena en las que los turistas solían tomar el sol, acelerando el proceso conocido como erosión costera, que ya se estaba comiendo lentamente las costas de Puerto Rico y amenaza con remodelar toda la identidad costera de comunidades como esta.

La erosión hace que la costa se retire, impulsada por eventos naturales como el aumento del nivel del mar, las inundaciones y las tormentas. Por lo general, sucede lentamente. Pero el huracán María causó pérdidas catastróficas en aproximadamente 4 millas de la playa de Rincón, la mitad de su costa, de 8 millas.

Aunque todas las playas de Puerto Rico vieron los efectos de la erosión después de María, el caso de Rincón es impactante para los ambientalistas y los oficiales electos.

“Solíamos jugar al béisbol con cuatro bases en esas playas. Eso ya no existe”, dijo el alcalde de Rincón, Carlos López Bonilla. “Conozco toda la costa como mis propias manos y vi cómo con el tiempo perdimos esas playas”.

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