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Se establece impresionante récord en la recolección de huevos de iguanas en la Reserva Natural Cabezas de San Juan

Fajardo

Iguanas

Durante los meses de abril y mayo se realizaron 16 eventos de excavación de nidos de iguana verde con el propósito de controlar la población de esta especie invasora en la Reserva Natural Cabezas de San Juan en Fajardo (RNCSJ). El esfuerzo se realizó con varios grupos de voluntarios que, en conjunto, donaron un total de 405 horas de trabajo. Al sumar todos los huevos recolectados en cada excavación, la cifra de la cosecha fue impresionante; se removieron 6,061 huevos de los cuales 4,729 eran viables (que tenían posibilidad de desarrollo).

El nuevo récord sobrepasó la cifra establecida en el 2017 (3,672) por 2,389 huevos; 1,653 huevos viables más que en el pasado año.  Gracias a la ayuda de los voluntarios que participaron, durante la temporada de excavación de nidos se evitó la introducción de 4,729 nuevas iguanitas a los bosques de la RNCSJ.

Huevos de iguana

Aun así, este año durante la temporada de Censo de Iguanas Juveniles (junio a agosto) se vio un aumento en la cantidad de neonatos -iguanas recién nacidas- en el área natural protegida.  En 22 transectos lineales (4 menos que en el 2017) de 100m cada uno se encontraron 218 iguanitas, 19 más que en el año anterior.

Las iguanas alcanzan la madurez sexual a los dos años.  Las hembras adultas cavan agujeros en el terreno en los cuales ponen un promedio de 35 huevos.  Afortunadamente, lo hacen una vez al año (entre febrero y las primeras semanas de abril) y se estima que al menos el 80% de los huevos que ponen, eclosionan.

Controlar la población de iguanas mediante la remoción de huevos ha demostrado tener efecto, pero muy lento.  Desde el 2007 hasta el presente (11 años), se ha visto una merma poblacional de iguanas de aproximadamente un 26% en la RNCSJ. Aún así, se siguen percibiendo los daños en la vegetación, carretera y alrededores del Faro como consecuencia de las actividades biológicas de esta especie exótica. Lo ideal sería integrar la remoción de los adultos. Una alternativa podría ser capturarlos vivos y entregarlos a una compañía que pueda disponer de ellos. De esta manera se podría llegar a un balance en el cual la población de iguanas en la RNCSJ deje de ser una amenaza para sus ecosistemas e infraestructura.