Menú

Transforman en Gran Hotel una icónica casona de Guayama

La antigua casa de un médico de pueblo ahora es una hospedería de corte corte colonial con dos villas en su interior y un restaurante que promete un experiencia cinco estrellas.

Una antigua casona de estilo renacentista colonial que, por décadas, albergó la oficina y residencia de un reconocido médico en el casco urbano de Guayama, fue transformada en una hospedería, cuya restauración logró conservar el encanto de la arquitectura española.

La estructura, rebautizada como Gran Hotel, cuenta con una inversión de aproximadamente $2 millones del empresario capitalino Wichy Castro Pérez, quien se dio a la tarea de estudiar el estado original de la casa para renovarla sin sacrificar sus espacios.

El hotel, ubicado en la calle Hostos, esquina Baldorioty, cuenta con 10 habitaciones, cocina comercial, barra, y restaurante, que acomoda a un centenar de comensales, en el interior y patio exterior de la otrora “casa de Guayama”.

Según Castro Pérez, “la gente la conoce como la casa del doctor Pérez, un otorrinolaringólogo que tuvo sus oficinas aquí por 50 años y también crió a su familia aquí”. “De hecho, hay gente que viene y dice: ‘Mira, yo siempre tuve la curiosidad de entrar, déjame verla’, porque esta era ‘la casa de Guayama’”, apuntó.

“Hay una foto que ya en 1918 estaba la casa como está. La casa la inscribe una mujer soltera de 23 años, me parece totalmente absurdo. Cuando el gobierno americano invade a Puerto Rico, ellos impusieron que se volviera a registrar la propiedad, y esta mujer soltera inscribe la casa, la vivió unos años y la casa pasa de manos dos veces con seis años de intervalo hasta que el doctor Pérez la compró en 1937 y él la ocupa hasta 1987 u 88″, relató el ingeniero de profesión.

Antes de llegar a manos de Castro Pérez, la estructura perteneció a varios inversionistas, pero permaneció cerrada por casi 14 años.

“La primera fase fue limpiar, se pintó, los pisos se restauraron y los detalles que tenía la casa fueron restaurados a un estado estructuralmente sólido. Por ejemplo, las ventanas, algunas no servían y hubo que sacarlas y reconstruirlas”, destacó.

Ahora, la hospedería presenta distintos ambientes a pesar de estar bajo la misma propiedad, ya que hay “salones con acondicionador de aire, salones al aire libre y el sky bar”.

“Yo quiero que la gente disfrute la casa, que, por su edad, tiene sus imperfecciones y eso, para mí, es parte del encanto”, dijo.

El empresario sanjuanero expuso que el hotel cuenta con tres villas de una y dos habitaciones, todas con kitchenette. Las otras habitaciones son de hotel, incluidas las del segundo piso, una de ellas -destacó- es una suite con “un baño inmenso”.

“Todo tiene aire acondicionado, todo es completamente nuevo. Las camas, se compraron las mejores camas que el dinero puede comprar para el hotel, las mejores almohadas que el dinero puede comprar para el hotel, las mejores ropas de cama que el dinero puede comprar”, resaltó.

Un restaurante “cinco estrellas”

De otra parte, Castro Pérez subrayó que el nivel de servicio del restaurante de Gran Hotel —que acomoda a hasta 60 personas en el interior y 40 en exterior— “a este precio, no existe en Puerto Rico”.

“Es de cinco estrellas, en términos de la atención, de cómo ocurre una cena, qué cosas deben ocurrir en una cena, aunque te vayas a comer un bacalaíto. Comer es como una obra de teatro, que tiene su apertura, su punto culminante, su cierre y nosotros queremos que la gente aprenda eso y lo disfrute”, afirmó.

“Hice una combinación entre huerto y un patio ornamental, lo mismo le arranco una rosa que un tomate. Se pudo rescatar la fuente, está íntegra. La gente que vivió la casa vino y sintieron que la casa está exactamente como ellos la recordaban”, afirmó.

Sobre el menú, dijo que se caracteriza por sus platos criollos, pero a otro nivel.

“Son sabores bien tradicionales, pero mejor presentados que lo que comes en la casa. Es un menú corto de cuatro variedades: cuatro aves, cuatro carnes, cuatro mariscos y un plato del día que va a ser criollo. Aquí vas a poder comer un día ‘corned beef’, no de pote, sino bien hecho. Al otro día carne guisada, otro día jamonilla y los domingos tenemos arroz con gandules, lechón y pasteles”, apuntó.

“Los postres son preparados aquí. Por ejemplo, el postre de la casa son bizcochos con frutas de temporada, guanábana, mangó, guineo, etc. Todos los platos, incluyendo los postres tienen maridaje. Vas a experimentar una cena que en otros sitios cuesta $200, a precio accesible”, argumentó.

Otro aspecto llamativo del Gran Hotel es su barra que lleva por nombre La Tuna, inspirada en el desaparecido barrio donde nació el caballo de paso fino Dulce Sueño.

“El paso fino nació en Guayama, en el barrio La Tuna. Para que la gente sepa la historia”, manifestó al asegurar que “en la barra, todos los tragos de la casa son con ron de Adjuntas y todo lo que se va a servir aquí son jugos naturales”.

La hospedería también cuenta con actividades variadas de domingo a viernes.

“Aquí van a estar pasando cosas todos los días. Los martes, cine experimental, gratis para 30 personas. Los miércoles tenemos menú internacional, buffet que se va a rotar por la cocina del mundo, francesa, italiana, pakistaní, iraní, todo eso va a rotar como a 18 cocinas buffet, pero a un buen precio, que la gente experimente esos sabores”, resaltó.

“Los jueves tenemos tarima abierta. Si tienes un talento yo te voy a prestar la tarima 20 minutos para que declame, cante, (haga) ‘stand up comedy’. Para los viernes, música en vivo y los domingos, hay bohemia, no es nada más trio sino también nueva trova”, añadió.

Con su apertura, Gran Hotel crea unos 25 empleos a tiempo completo, siendo el 90% de ellos residentes de Guayama.

Para conocer más o visitar Gran Hotel, puede acceder a las redes sociales o llamar al (787) 592-7100.

LEA LA NOTICIA COMPLETA EN ELNUEVODIA.COM