Menú

Ya está casi lista una plataforma boricua para el polvo del Sahara financiada por la NASA

Monitorea la calidad del aire e indica si se ha llegado a un nivel de riesgo.

Con la temporada del polvo del Sahara desembarcando sobre la Isla, el Dr. Pablo Méndez-Lázaro no puede estar más expectante. Y es que este científico de la Universidad de Puerto Rico tiene una oportunidad única en sus manos. 

Junto a un grupo de más 20 colegas lidera un proyecto que fue elegido por la NASA para monitorear el polvo del Sahara. Y esta es la época perfecta para probar su efectividad: ya empezó la temporada del polvo en la Isla. 

“Se trata de una plataforma -disponible en la web, en un app y otros dispositivos- que permite establecer los niveles de riesgo del polvo del Sahara”, explica a EL VOCERO este catedrático asociado en el Departamento de Salud Ambiental de la Universidad de Puerto Rico de Ciencias Médicas e investigador principal del proyecto.

La plataforma -que está siendo consultada por el Departamento de Salud y el National Weather Service (NWS) de San Juan- despliega cuatro tacómetros en los que se puede ver el impacto de las nubes del polvo del Sahara en cuatro grandes regiones de Puerto Rico: San Juan, Fajardo, Ponce y Mayagüez. “Donde hay grandes concentraciones de población”, en palabras de Méndez-Lázaro

La plataforma fue desarrollada bajo un concepto que se llama “Human Centered Design” y que significa que “se empieza trabajando por las personas más afectadas por el problema”, explica el científico que hace tres años se puso a pensar qué se podía diseñar para proteger a la población y ayudarla a entender el impacto del polvo.  

Es que Méndez-Lázaro se ha especializado en el desarrollo de nuevas tecnologías en beneficio de la investigación sobre la salud pública y las poblaciones vulnerables.

La plataforma, a la que por ahora han llamado “Aerosol Monitoring System”, está en su fase piloto, pero en el proceso final de evaluación. “Es el momento idóneo para probarla”, se entusiasma Méndez-Lázaro al pensar en los niveles de polvo que han afectado a la Isla en estos días y lo seguirán haciendo. 

Los científicos miden la concentración y la estructura del polvo del Sahara a medida que sale de la costa occidental de África a través de una red de estaciones distribuidas a lo largo del Caribe, América Central y el sur de Estados Unidos que utilizan información satelital.

El Caribe recibe más de 40 millones de toneladas de Polvo del Sáhara cada año, según el Observatorio Atmosférico del Cabo de San Juan. 

Gracias a una combinación de aquellas imágenes satelitales que ayudan entender el riesgo que puede representar el polvo del Sahara al llegar a la isla, la herramienta despliega cuatro niveles de monitoreo del polvo:

Leve

Moderado

Alto

Muy alto

Para establecer esos cuatro umbrales, los científicos analizaron datos históricos de información satelital desde 2012 hasta el presente. 

El objetivo de la herramienta es “dar mayor visibilidad a cómo se distribuyen los aerosoles, cómo llegan y cómo se dispersan alrededor de la Isla”, explica Méndez-Lázaro, tal como ocurrió el año pasado con una nube gigante de polvo.

Según el científico, los aerosoles de las nubes que llegan del Sahara son como una piñata. “No necesariamente tienen polvo nada más. Tienen una gran abundancia de sales, cenizas de volcán, materia orgánica, minerales, sílice, virus y bacterias”. 

Estos días, ayer y hoy, la herramienta pudo detectar que el umbral del polvo ha estado en alto a muy alto y la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) ha reportado las mismas mediciones. 

La EPA y el Departamento de Recursos Naturales de Puerto Rico anuncian los niveles la calidad del aire que se miden por la cantidad de partículas finas que contiene y que proceden de fuentes como el humo o, en el caso de Puerto Rico, del polvo del Sáhara, explicó Méndez-Lázaro.

Al comparar los datos de la EPA con los del “Aerosol Monitoring System”, pueden “validar la efectividad de la herramienta”, explica el experto.

“La Academia [por los científicos] no tiene que emitir alertas, ni advertencias ni avisos. Hemos tratado de seguir y respetar las jurisdicciones de cada una de las agencias que son nuestras aliadas en el proyecto. Por eso, nosotros proveemos la información y el National Weather Service, que es la agencia encargada de monitorear la atmósfera, notifica la presencia del polvo. Y el Departamento de Salud notifica las medicas de precaución”, explica.

Una recomendación que se anticipa en esta temporada es el uso de mascarillas. No solo para el covid-19, también sirve contra el polvo del Sahara. 

En conjunto con Salud y el NWS de San Juan, crearon unos infográficos que explican qué es el polvo del Sahara, las características de la temporada, cuáles son los síntomas asociados al fenómeno y cuáles son las estrategias de prevención.

Si bien las partículas de polvo del Sahara contienen elementos como hierro, calcio y fósforo que ayudan a fertilizar los ecosistemas marinos y terrestres, la realidad es que ese aire seco también es un contaminante que afecta la calidad del aire e impacta en la salud respiratoria de las personas. 

Cuando la herramienta sea de uso público -por ahora solo tienen acceso el Departamento de Salud y el NWS- incluirá un botón cada vez que detecte un umbral alto o muy alto de polvo del Sahara que redireccionará a las recomendaciones del Departamento de Salud. Méndez-Lázaro espera terminar la fase de validación a final del verano y poder lanzarla al publico en el otoño. 

El equipo que trabaja con Méndez-Lázaro está formado por una serie de investigadores que incluyen desde estudiantes recién graduados, colaboradores y científicos de diversas áreas vinculadas a la salud y la atmósfera.  

Las instituciones principales que participan son la UPR Recinto de Ciencias Médicas, la UPR Río Piedras, University of South Florida, College of Marine Science, y como aliados, el Departamento de Salud a través de su Oficina de Preparación y Respuesta y su Programa de Manejo y Control del Asma, el NWS de San Juan,, el Centro Comprensivo de Cáncer, entre otras.

El proyecto ha sido financiado por la NASA, a través de un concurso del Programa de Calidad de Aire y Salud de la División de Ciencias Terrestres en 2017.

“Competimos y ganamos. Se recibieron unas 95 propuestas y eligieron unos 10 ganadores”, recuerda orgulloso Méndez-Lázaro. La NASA acaba de dedicarle un reportaje.

LEA LA NOTICIA COMPLETA EN ELVOCERO.COM